Cuando el ladrón intenta robar al policía: "Al principio pensamos que era simpático pero después vimos que era una estrategia"
Un policía foral fuera de servicio que estaba de fiesta notó el miércoles cómo le metían la mano en el bolsillo para apoderarse de su teléfono


Actualizado el 12/07/2024 a las 12:47
No pudo escoger peor objetivo. Además de que le pillaron in fraganti, sin escapatoria posible, en apenas unos minutos estaba detenido y en las dependencias policiales del Palacio de Navarra en calidad de detenido. Los delitos, hurto en grado de tentativa y lesiones (se resistió a la acción policial). Es lo que pasa cuando el teléfono que quieres sustraer es el de un policía foral, que aunque estaba fuera de servicio, se confiesa “muy concienciado con el tema del robo de los móviles” y protege el bolsillo donde lleva el teléfono con un imperdible. “Es muy difícil meter la mano entera en el hueco que queda”, relataba en una breve entrevista con este periódico.
Los hechos ocurrieron en torno a las 4 de la madrugada, cuando este policía de 37 años se encontraba de fiesta en un bar junto a otros 5 amigos más. “Llevábamos un rato bailando junto a una de las cristaleras del bar y cerca de nuestro grupo, solo, había un chico que se encontraba solo. No estaba haciendo nada, ni vendía ni estaba con nadie, pero parecía sonriente, incluso un par de veces se metió a bailar con el grupo. Al principio pensamos que era simpático pero después ya vimos que solo era una estrategia para ganar confianza”.
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Así, con el chico cerca del grupo del policía pasó un rato hasta que, de repente, él sintió cómo una mano se introducía en el bolsillo delantero de la pantaloneta, donde llevaba su teléfono móvil. “Estoy concienciado con el tema de los hurtos de teléfonos y, además de estar pendiente, llevo un imperdible en el bolsillo que impide que sea fácil introducir la mano entera. Solo entran los dedos, y eso es lo que vi. Unos dedos tratando de robarme. Rápidamente le agarré la muñeca y lo retuve. Estaba de pie, detrás de mí, lo saqué del bar y avisé a mis compañeros. Ahí intentó forcejear, escapar, y me dio algún golpe y arañazo, etc, pero lo llevaron detenido al Palacio de Navarra. Era un chico negro que dijo que había venido de Barcelona. Según me comentaron, cuando lo registraron, no llevaba más teléfonos encima”.