Transporte urbano
El ángulo de la discordia en las nuevas villavesas eléctricas de Pamplona
El comité de empresa de TCC ha elevado a la adjudicataria su inquietud por la visibilidad en la conducción de las nuevas villavesas eléctricas. En la concesionaria lo desvinculan de los dos atropellos registrados, pero buscarán mejoras


Publicado el 15/05/2024 a las 05:00
Las nuevas villavesas eléctricas han roto la monotonía en la estética del transporte urbano comarcal. El diseño futurista atrapa la mirada de pasajeros y viandantes, pero también ha roto la unanimidad en las cocheras de Ezkaba. Mientras la empresa concesionaria, la Mancomunidad responsable del servicio, y muchos chóferes aprueban e incluso aplauden los nuevos vehículos tras algunos meses de rodaje, otros conductores y el comité de empresa piden mejoras en el ángulo de visión e incluso lo vinculan con dos atropellos recientes ocurridos en Pamplona. La empresa niega tajante que los siniestros, el último en la cuesta del Labrit con una persona herida, hayan estado condicionados por los vehículos, pero sí ha contactado con el fabricante para estudiar posibles mejoras en el ángulo de visión de la discordia.
Precisamente el punto que la Mancomunidad, gestora del servicio, destacó en el aspecto tecnológico con la llegada en enero de nueve autobuses del nuevo modelo (el primero circula desde septiembre de 2023), fue que “en lugar de espejos retrovisores cuenta con dos cámaras digitales que proyectan sus imágenes en las pantallas situadas en el puesto de conducción, lo que garantiza una excelente visibilidad en todas las condiciones de iluminación”. “Además, -apuntaban-, en los nuevos vehículos se da relevancia a la seguridad pasiva del entorno con los sistemas ADAS (Sistemas Avanzados de Ayuda a la Conducción) que contribuyen a minimizar situaciones de riesgo que pudieran surgir durante la conducción”. Sin embargo, el comité pone en entredicho este extremo y reclama soluciones. Otros chóferes consultados restan relevancia a la crítica y explican que “el ángulo izquierdo quita un poco de visión” y requiere anticipación, “por ejemplo al llegar a un paso de cebra o en las incorporaciones al salir de la parada”.
Puestas en la balanza ventajas e inconvenientes, en la sociedad adjudicataria se quedan con la comodidad y las prestaciones de los autobuses de Irizar, la fabricante del modelo, con la que TCC ya ha contactado para valorar posibles mejoras, que también se estudian en otras ciudades con estos modelos. Lo confirma Ramón Palau, gerente de la sociedad en Pamplona. “No es subsanar un fallo, porque no lo hay, los autobuses están homologados y ganaron el concurso, no era la oferta económica más barata entre las 7 u 8 presentadas, lograron una puntuación muy alta en los aspectos técnicos, pero tal vez haya soluciones de mejora”, sostiene Palau. “Todos los autobuses, coches y camiones que tienen la bajante más gruesa requieren una adaptación en la conducción”, apunta y añade otro aspecto: la cámara frontal que detecta y avisa, emite luz y sonido, si hay un obstáculo delante del vehículo. Reparan en TCC en otros detalles como la silueta tranviaria, con una capacidad interior más reducida como posibles debilidades respecto a los vehículos más antiguos. “No es ni mejor ni peor, es diferente y hay que adaptarse a él”, concluye Palau y recuerda que en un mes llegarán otros diez vehículos de este modelo para su incorporación a la flota. “Están catalogados como los mejores”, sostiene. Entretanto, chóferes insisten en la incidencia de siniestros con estos autobuses como protagonistas, por ejemplo en Zaragoza, donde se han registrado atropellos a peatones.

