Veredicto
El jurado ve culpable al autor material del crimen de Villava, cómplice a su amigo y encubridora a su mujer
Por unanimidad, el jurado ha visto probada la tesis subsidiaria de la Fiscalía y considera culpables en diferente grado a los 3 acusados del crimen


Actualizado el 22/11/2023 a las 23:08
Yaronknys Jiménez, culpable como autor de un asesinato. Su amigo Enmanuel Alcántara, culpable como cómplice de asesinato. La mujer del primero, Diana Sugeid, culpable como encubridora de ambos. Por unanimidad, el jurado popular ha hecho suya la tesis subsidiaria de la Fiscalía y ha graduado en diferentes escalas la responsabilidad de las tres personas que intervinieron en el crimen de Alfredo Ogando, de 48 años, que murió en enero tras recibir 25 puñaladas en un coche aparcado junto a un hotel de Villava.
Pasaban unos minutos de las nueve y media de la noche de este miércoles y el portavoz del jurado, compuesto por 5 mujeres y 4 hombres, terminaba de leer el veredicto en la sala del jurado del Palacio de Justicia de Pamplona. Apenas habían pasado doce horas reunidos tras recibir tres cuestionarios con una veintena de preguntas por cada acusado. Los tres procesados escucharon la lectura del acta atentos, sin exteriorizar gesto alguno, y solo al cómplice se le escapó algún tic con la cabeza cuando escuchó que era culpable de asesinato, sin saber entonces que no se le consideraba autor sino cómplice, con una pena inferior. En el público, solo cuatro personas allegadas a los acusados y que habían llegado con la mujer encausada, la única que está en libertad. Por parte de la familia de la víctima, solo sus dos abogados.
El jurado descartó que hubiera un plan para asesinar a Ogando aquella madrugada, y vinculó el crimen a la relación extramatrimonial que mantenían la víctima y la acusada. Vieron probados todos los movimientos previos de los protagonistas, con los dos acusados siguiendo el coche de la mujer de una discoteca a otra debido a que sospechaba de una infidelidad. Incluso llegaron a colocar en este coche un teléfono móvil con funciones de geolocalizador para saber en todo momento dónde se encontraban.
De este modo, supieron que el Peugeot 3008 se encontraba aparcado en batería junto a un hotel. Fueron hasta allí y situaron su Seat León justo detrás. No hubo pelea alguna fuera del vehículo ni la víctima llevaba una navaja. Al contrario, el jurado vio probado que Yaronknys Jiménez se bajó del coche y se dirigió a la puerta del copiloto, donde el fallecido se encontraba con el cinturón puesto, y lo acuchilló en 25 ocasiones. Para el jurado, por unanimidad, la víctima no tuvo posibilidad de defensa. La parte de los hechos grabados por las cámaras del hotel, los wasaps que intercambiaba el fallecido y evidenciaban que estaba distraído, el alcohol que presentaba en sangre y el poco tiempo que duró toda la escena (59 segundos entre que llegan y se van) sirvieron al jurado para acreditar que fue un ataque “sorpresivo”.
Sobre Enmanuel, consideran que con todos sus movimientos de esa noche (acompañó al autor material y fue quien colocó el geolocalizador) y el hecho de permanecer de pie sin hacer nada durante el crimen “favoreció la ejecución del hecho”, lo que convertía en cómplice. Acerca de la mujer, el jurado vio probado que “ocultó deliberadamente” a la policía la identidad de los dos acusados para facilitar su huida, a pesar de haber presenciado la agresión, si bien no vio probado que gritara “mátalo, mátalo”, como dijo el único testigo de los hechos.
HASTA 20 AÑOS DE CÁRCEL
Concluida la lectura del veredicto, el jurado abandonó la sala en la que han estado semana y media asistiendo al juicio, y llegó el turno para que abogados y fiscal hicieran sus peticiones de cárcel para los acusados en función de lo declarado por probado por el jurado. La fiscal Elena Sarasate mantuvo sus penas: 20 años para el autor material, 11 para el cómplice (más 9 meses por moverse con una identidad falsa) y 23 meses para la encubridora. La acusación particular, ejercida por los abogados Sergio Gómez y Ana del Pozo se adhirió a la solicitud de la fiscal.
Las defensas, por su parte, reclamaron una condena inferior al magistrado presidente del tribunal, de la Sección Primera, que será quien fije las penas de acuerdo al veredicto. Patxi Lara pidió 15 años para el autor material. A pesar de que el jurado rechazó todas las atenuantes y eximentes que pidió (no hubo defensa propia porque ni hubo pelea, presenta un trastorno pero no influyó en los hechos, no hay confesión a pesar de haber regresado, ni tampoco reparación del daño por haber pagado 6.000 euros), el letrado solicitó se le imponga una pena inferior a 20 años. Puso en valor que regresó voluntariamente de República Dominicana (huyó a las cuatro horas del crimen y volvió a los dos meses), que reconoció la autoría en todo momento, que el jurado reconoció un trastorno y también que había hecho un esfuerzo por pagar, además de que tiene tres niñas pequeñas. Para su mujer, por encubridora, pidió 6 meses por su “escasísima participación”: no facilitó la huida porque ya la habían emprendido, destacó que la investigación se inició “gracias a los datos que ella facilitó” y que luego colaboró. “Hay que tener en cuenta su estado de nerviosismo cuando llegó la policía”. Acerca del cómplice, su abogada, Verónica Popescu, pidió 7,5 años. “Su actuación fue escasa. Solo se quedó paralizado y quieto durante los hechos”.
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