Nuevos negocios creativos
Miguel Biurrun, entre telas y agujas gracias a su abuela y a Glenn Close
Este diseñador de 23 años hace vestidos de novia y de fiesta a medida en la antigua tienda de Veladas, en el Segundo Ensanche de Pamplona


Publicado el 15/10/2023 a las 05:00
Glenn Close tiene gran parte de culpa de que Miguel Biurrun pase horas entre patrones, telas y agujas de coser. “Cuando la vi como Cruella de Vil me fasciné y empecé a hacer dibujos y diseños. El arte me ha gustado en todas sus facetas, excepto bailar que no se me da nada bien”, expresa. Su abuela, “gran costurera”, también ha sido una gran influencia en su vida laboral. Con 23 años y terminada su formación universitaria, Biurrun ha montado una tienda de vestidos de novia y fiesta personalizados, en la calle Gorriti 43, en el Segundo Ensanche de Pamplona.
Biurrun, que es de Muruarte de Reta, hizo el bachillerato artístico en los institutos de Plaza de la Cruz y luego cursó el grado de Diseño de producto en la Universidad de Navarra y se especializó en moda. “No me tenía planteado nada de esto. Yo trabajaba por mi cuenta haciendo ropa para artistas y pequeños proyectos que me salían. Y me surgió la oportunidad de vestir a una novia. Y me enteré que Veladas estaba en liquidación por cierre por jubilación. Y me animé”, señala.
Hace una “labor artesanal desde cero, de elegir el tejido, el corte, hacer pruebas, patronaje, cosido... es la 'low fashion'. Si la clienta no tiene una idea de lo que quiere, se le hace una pequeña entrevista, con qué se siente más cómoda. Después le hago unos bocetos”, apunta. El tiempo dedicado a cada prenda es muy variable, al igual que los precios, que en cualquier caso parten de las tres cifras y si es de novia, las cuatro. “Es una pieza única para una clienta única”, justifica.
Añade que acuden “de todas las edades y todo tipo de cuerpos”. “No hay tallas grandes. Me sorprende que se ven relegadas a unas posibilidades muy limitadas. El ser humano es diverso de por sí y existen todo tipo de cuerpos, pero la industria de la moda no lo tiene en cuenta”, se lamenta.


