Nuevos negocios creativos

Laura Armendáriz, la bailarina que dejó Nuremberg por amor a la Ciudadela

Esta joven riojana ha montado la academia Art'elier en Azpilagaña después de trabajar en Alemania con los mejores coreógrafos del mundo

Laura Armendáriz, en el recibidor de Art’elier, la escuela de danza y movimiento de Azpilagaña.
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Laura Armendáriz, en el recibidor de Art’elier, la escuela de danza y movimiento de Azpilagaña.
Laura Armendáriz, en el recibidor de Art’elier, la escuela de danza y movimiento de Azpilagaña.

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Pedro Gómez

Publicado el 15/10/2023 a las 05:00

Laura Armendáriz salió de casa con 12 años rumbo a Alemania y a base de dedicación y esfuerzo llegó a trabajar como bailarina con los mejores coreógrafos del mundo. Hace un año decidió dar un giro a su vida y regresar a España, pero no a La Rioja, donde viven sus padres, sino a Pamplona

“Aquí no tengo familia ni amigos pero de siempre me ha encantado esta ciudad. Cuando volvía en verano a casa, era una tradición venir un día a Pamplona a comer. Soy una enamorada de la Ciudadela y entre mis sueños, estaba hacer deporte por la Vuelta del Castillo. Ahora vivo cerca y muchas mañanas, antes de ir a trabajar, me pongo las zapatillas y me voy a correr. Es la mejor forma de empezar el día”, relata. En realidad, Laura Armendáriz sí que debe de tener familiares lejanos en Pamplona ya que su bisabuelo, Anastasio Armendáriz, gran aficionado a la pelota, fue dueño del frontón de la Mañueta, junto a su hermano Felipe, y llevaron un restaurante en esta calle.

Laura Armendáriz abrió en enero de 2023 Art'elier, escuela de danza y movimiento, situada en la calle Río Ega 23, en Azpilagaña. La tarima flotante de la sala es la misma que hay en el teatro de Nuremberg, donde ha sido bailarina solista durante tres años. “Fue difícil decir adiós, pero quería volver y dedicarme a la enseñanza”, señala. En Alemania, los profesionales de los teatros estatales son funcionarios. Laura Armendáriz estuvo cinco años en Múnich y tres en Nuremberg. Para ser admitida participó en una audición con otras 1.600 personas. 

“El nivel es muy alto. De hecho, en la compañía de danza no hay nadie alemán. Todos somos de fuera”, señala. Cada temporada, Armendáriz participaba en cinco o seis producciones. “Nunca he tenido ocasión de bailar en España”, admite. Entre los cursos que ofrece, hay una modalidad novedosa en Pamplona, el animal flow, “una mezcla de danza y yoga con posiciones que parten del movimiento animal. Cuerpo y mente conectan”. También ofrece danza clásica, contemporánea, ballet fit y fit pilates. Para los niños y niñas hay clases de preballet, con las primeras rutinas del ballet a través del juego, la improvisación y coreografías simples.

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