Nuevos emprendedores van a dar vida a tres locales emblemáticos del Casco Antiguo de Pamplona
Se trata de la mercería Carmen, el primer local de Casa Manterola y Confecciones Madrileñas


Publicado el 16/04/2023 a las 06:00
Emprender en un local con historia del Casco Antiguo de Pamplona posee un valor añadido, material e inmaterial. Así lo han entendido varias personas que van a dar nueva vida a espacios que en algunos casos han albergado negocios centenarios. La antigua mercería Carmen, cerrada en 2019, se transformará en la sede de un colectivo cultura que quiere dinamizar el barrio. En la calle Zapatería 20 pronto abrirá una cafetería en el local donde nació Casa Manterola en 1810. En esta misma calle, pero en el número 43, las antiguas Confecciones Madrileñas serán dentro de unos meses un negocio de decoración y pinturas. Además, la antigua librería Acuario, en la calle Ansoleaga, se ha convertido en la sede de la Cofradía de San Saturnino.
La otra cara de la moneda son los negocios, algunos de ellos veteranos, que van a engrosar el listado de locales de vacíos. Las joyerías Larráyoz y Berna tienen el cartel de liquidación por jubilación. En la misma situación está la tienda de ropa Maitagarri, en la calle Mayor. En las últimas semanas también han cerrado al menos siete negocios: la chocolatería La Forca en Sarasate, la tienda de moda Alma Libre en la calle Comedias, el Cien Montaditos y Panaditas de Estafeta, la tienda de licores Liruña de San Saturnino, Coro Estilistas en Pozoblanco y Patata de la plaza de San Nicolás. No obstante, este último local pronto se convertirá en un establecimiento de comida elaborada para llevar. Entre las novedades del Casco Antiguo también se encuentra el traslado de la tienda de antigüedades El Desván, de la calle Javier a la Curia.
El relevo generacional es uno de los principales problemas del comercio, tal como explica el gerente de la Asociación Casco Antiguo de Pamplona, Carlos Albillo. “Se está jubilando aquella generación de los sesenta”, explica. Añade que se trata de negocios viables. Por eso las asociación considera importante una mayor colaboración con el ayuntamiento y con otras entidades dedicadas al emprendimiento. “Hay que fomentar la cultura del emprendimiento, que la gente se anime a montar su propio negocio”, señala Albillo. El ayuntamiento puso en marcha este mes una iniciativa para dar a conocer los bajos comerciales vacíos. De momento se ha hecho un listado de medio centenar de locales de nueve calles. La web www.localesconvida.es muestra sus fotos y características y un teléfono de contacto, bien de la inmobiliaria que lo gestiona o de la propia Asociación Casco Antiguo. “Ya hemos recibido bastantes llamadas de personas interesadas”, comenta Albillo.
La falta de financiación y las dificultades para lograr un crédito es el muro con el que se encuentran muchos jóvenes dispuestos a dar vida locales de Casco Antiguo. Así lo explica María Oroz, dueña de la café Leiho, emblemático local de la calle Javier. Hace ya seis meses que lo puso en venta a través de la inmobiliaria Mariaje López Vailo. “Vienen personas atraídas por el espíritu de café parisino del local y con ganas de trabajar pero luego acuden al banco y se desaniman”, comenta López Vailo. María Oroz tiene previsto jubilarse el 7 de mayo al cumplir los 65 años.
Ante la falta de revelo, la alternativa es la llegada otros emprendedores que conserven los elementos característicos del local, que no siempre gozan de un grado de protección. En la calle Zapatería 20, ya está puesto el cartel del próximo negocio, C&C Coffee & Cake, que tiene previsto abrir en mayo. Como su nombre indica, sus dueños se van a especializar en bizcochos, cookies y muffings. La fachada del local, de mármol negro con moldura, goza de un grado de protección tres. Aquí nació el negocio familiar más antiguo de Pamplona, la chocolatería Casa Manterola, que después trasladó su fábrica a la calle Tudela, donde la sexta generación de la familia continúa la pastelería.
La antigua mercería Carmen, en la belena de San Miguel con la calle Nueva y la plaza de San Francisco, no está catalogada. Cuando cerró en 2019, se instaló allí una patatería que duró apenas un año. Desde entonces su característica fachada de tableros de madera pintados de rojo han acumulado graffitis y carteles. Próximamente este local será la sede de DLC Kultur, una asociación cultural que aglutina a DJ, productores y artistas de varios estilos. “Hacemos emisiones en streaming y tenemos una radio online. Pensamos que podemos contribuir a dar vida a la plaza de San Francisco”, comenta el DJ Pablo Cotton, uno de los impulsores de esta iniciativa.
Otro local que ha encontrado relevo es la librería Acuario, en la calle Ansoleaga. Desde hace dos semanas es la sede de la cofradía de San Saturnino, agrupación musical que anima los eventos festivos y religiosos. Con sus muros de sillería y una gran columna de madera en el centro, la sótano conserva las antiguas baldosas del bar Bilbao. Otro local pintoresco, las antiguas Confecciones Madrileñas, también cambian de sector. Decoraciones Idoya y pinturas Antomás cierran su tienda de Paulino Caballero y se trasladan a la calle Zapatería 43. Está especializada en papeles pintados. “Buscábamos un local más amplio y este nos encantó”, explica Álvaro Antomás, uno de los socios. Van a conservar la mayor parte del mobiliario, de maderas nobles, y los frescos del techo del hall, obra de Daniel Colombo.
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