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Un año de una riada extraordinaria (II)

Pamplona trabaja en un plan sostenible para aumentar la permeabilidad del suelo

Con un mapa cartográfico de las inundaciones, la capital sigue el Proyecto RUNA 2025, financiado con 2,7 millones de los fondos Next Generation

Ampliar Los bomberos tuvieron que actuar en varias calles del barrio de la Rochapea, entre ellas, río Arga
Los bomberos tuvieron que actuar en varias calles del barrio de la Rochapea, entre ellas, río ArgaJUAN PEDRO urdiroz/archivo
Actualizado el 08/12/2022 a las 09:40
Quizá la palabra sea convivir. Una inundación es un fenómeno natural y, por tanto, inevitable. No podemos, aunque quisiéramos, detener las avenidas de los ríos, la fuerza de la naturaleza. Ni tampoco el devenir que ya prepara el cambio climático. El desbordamiento que sufrió Pamplona hace ahora un año es todavía un recuerdo que escuece en la vida de los afectados, por ese temor de tener que enfrentarse de nuevo a una realidad que, probablemente, se repita.
Pero puede que la ciudad tenga algo que decir. Tras doce meses de reflexión, el Ayuntamiento de Pamplona ya cuenta con más fichas en la partida. Fue en la antesala de los Sanfermines cuando el equipo de gobierno creó un modelo de Planificación Fluvial, un documento que viene siendo referencia para las acciones propuestas desde entonces. Además de realizar una cartografía del calado de las inundaciones del pasado 10 de diciembre como base a futuros estudios técnicos.
Las zonas inundadas en Pamplona
Las zonas inundadas en PamplonaDN
TRES AÑOS MÁS
Con esta base, se creó el proyecto RUNA 2025, que recibió en julio ayudas de 2,7 millones de euros de los fondos Next Generation, además de una partida municipal de 500.000 para actuaciones en edificaciones de Rochapea y Txantrea como barreras en portales y garajes o bombas de achique. “El plazo de ejecución de las acciones subvencionadas se dilatará hasta final de 2025”, explican desde el ente municipal.
Grosso modo, se trata de elaborar un plan de infraestructura ‘verde y azul’ de Pamplona que incorpore criterios para adaptarse al cambio climático, además de soluciones basadas en la naturaleza para incluirlas en la planificación municipal. Asimismo, indican desde Urbanismo, trabajan para definir una estrategia de drenaje urbano sostenible que aumente la permeabilidad del suelo (necesidades, diseño, protocolos de mantenimiento, formación y seguimiento).
REUBICAR CENTROS ELÉCTRICOS
Por otra parte, con el objetivo de evitar nuevos daños e incidencias en el servicio eléctrico en la Rochapea, el Ayuntamiento de Pamplona ha suscrito un convenio con la empresa i-DE Redes Eléctricas Inteligentes para modificar la ubicación de cinco de los centros de transformación eléctrica soterrados que existen en el barrio (calle Ochagavía, Travesía de las Huertas, en el tramo peatonal de la prolongación de Joaquín Beunza, Río Arga, y en la confluencia de la calle Arbizu con Baroja Nessi).
La idea pasa por levantarlos en superficie para minimizar los efectos de posibles futuras riadas. La actuación debe recibir el visto bueno del Gobierno de Navarra, aunque la empresa confía en poder iniciar las obras en el segundo semestre de 2023.
VÁLVULAS ANTIRRETORNO
Otra acción preventiva en marcha será un colector armado de unos 300 metros de longitud que ayude a minimizar las consecuencias de las inundaciones en el barrio de la Rochapea. Un proyecto (ya adjudicada su redacción) que recoge la red unitaria hasta conectarlo con el emisario C-2, incluyendo la ejecución de un posible aliviadero al canal de las Lavanderas. Se ubicará en la calle Río Arga, en el tramo comprendido entre la rotonda del puente del Vergel y la de la calle Errotazar, paralelo al parque del Runa.
Como medida de control de entrada de agua a los colectores durante las avenidas, se colocarán también válvulas antirretorno de retención de descarga final en los colectores existentes junto al faro de Errotazar, en la zona del recinto ferial de San Fermín y en el del parque del Runa. De esta forma, explica el consistorio, se impedirá la entrada del agua al tubo durante momentos de crecidas evitando que progresen las inundaciones. El contrato se ha adjudicado a CIMA Ingenieros SLU y Aitor Silgado Goicoechea por 54.813 euros.
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