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Pamplona, a pie de calle

Restaurantes de la calle San Roque, con el objetivo de revitalizar San Juan

A Roberto Quevedo le gustaría que el barrio de San Juan recuperara el tirón que tuvo antes de la pandemia. De momento le ha dado un nuevo impulso al restaurante Dodo, que comparte acera con el japonés San Ho Wu y el disco bar Deja Vú

Ampliar Sofía Fan, en el centro, con su equipo del restaurante japonés San Ho Wu, en la calle San Roque
Sofía Fan, en el centro, con su equipo del restaurante japonés San Ho Wu, en la calle San Roque Anne Arguiñariz
Publicado el 17/05/2022 a las 06:00
Tienen el recuerdo de un barrio con una amplia y variada oferta hostelera, de asadores de renombre, bares de pinchos y vermú y locales de copas y ocio nocturno. Durante la pandemia algunas zonas de San Juan sufrieron un reguero de cierres, pero otros bares y restaurantes supieron reconvertirse. “Entre todos nos gustaría darle vida”, este es el deseo de los cuatro socios que han asumido la gestión del bar restaurante Dodo, en la calle San Roque, que tiene como vecinos al disco bar Deja Vú y al restaurante japonés San Ho Wu. A los nuevos dueños del Dodo les gustaría montar y promocionar una “ruta gastronómica”. “Hemos hablado con otros hosteleros, con Le Petit Comité, el Ronqueo... y les parece buena idea”, comenta Roberto Quevedo, uno de los cuatro socios. A pesar de todo, San Juan sigue siendo una zona cotizada. Hace unos meses reabrió el asador Iratxe. Ahora, el restaurante Urdax, otro clásico, está de obras. “San Juan tiene futuro”, resume.
Roberto fue un día con su cuadrilla a dar una vuelta por San Juan y decidieron buscar un sitio donde comer una “buena chuleta”. “Y vimos que hay pocas opciones”. Así, en torno a un mantel, surgió el proyecto de convertir el Dodo en un restaurante de gastronomía navarra. El Dodo Club nació hace casi dos décadas como un local polivalente, de gastronomía creativa, música en vivo y bar de copas. El local, diseñado por el arquitecto Enrique Kahle, conserva su toque moderno de madera clara, bambú y acero inoxidable, con una larga barra y un reservado para 40 comensales, “ideal para eventos familiares”. 
Roberto Quevedo, uno de los nuevos socios del bar restaurante Dodo, junto al chuletero
Roberto Quevedo, uno de los nuevos socios del bar restaurante Dodo, junto al chuleteroAnne Arguiñariz
“Nos encantó”, señala Roberto, que regenta La Nueva Vida en Artica y el Rockaberri, en Berriozar. Se ha animado con un tercer negocio porque tiene el respaldo de tres socios “con amplia experiencia”. “Nos complementamos muy bien. Kelvin Paredes ha trabajado como coctelero y organizador de eventos, en España y en América. Orlando Villau tiene 18 años de experiencia como parrillero”, enumera. Osvaldo Quevedo, hermano de Roberto, que tiene un máster en Finanzas, ha hecho los números y se encarga de la gestión. Estos hosteleros han puesto en el Dodo una cámara de maduración de chuleteros y una parrilla de tierra volcánica. “Hemos apostado por la gastronomía navarra casera, con carnes y pescados, asados... Todo se prepara aquí, hasta el tomate frito y la bechamel”, explican. El domingo hacen tardeo y tienen previsto montar karaokes.
SUSHI Y SAKE
En 2017, Sofía Fan y su marido, David, transformaron el restaurante japonés Yamaguchi en el San Ho Wu, en el número 19 de la calle San Roque. “Es buffet libre de comida oriental, pero cambiamos algunas recetas de sushi porque a la gente de aquí le gusta lo cocido más que lo crudo. Y hemos añadido otros ingredientes como frutos secos o foie”, comenta Sofía, que trabajó varios años en Japón y aprendió el idioma. El Yamaguchi fue un restaurante orienta con clase, donde a los comensales se les vestía con un kimono y el cocinero hacía acrobacias en la plancha. Sofía y David reformaron completamente el local de 400 m2 y le cambiaron de nombre. San Ho Wu significa “tres cosas juntas en una casa”. “¿Qué tres cosas? Dios, las personas y la tierra, ese es el secreto de un hogar”, expresa esta hostelera. Uno de los atractivos del San Ho Wu es el sake. “Tenemos más de cien variedades para todos los gustos, con más o menos alcohol. Otros son tipo refresco, con burbuja. Y también de flores, de melocotón, de limón y de muchos otros sabores”, señala. Así, el local también funciona como tienda de sake y aperitivos japoneses. Durante el estado de alarma, el San Ho Wu fue de los primeros restaurantes que decidió enviar comida preparada en tappers a los sanitarios del hospital. “En esos momentos te planteas cómo puedes ayudar. Es algo que te sale del corazón. Luego han venido personas a darnos las gracias”, expresa. Hace casi un año, Sofía Fan se lanzó a una nueva aventura emprendedora: reabrió el Bahía Club de la calle García Castañón. “Allí es todo gastronomía navarra, con pinchos, fritos y raciones tradicionales. Lo importante, sea japonés o local, es tener calidad y producto fresco. Y ser amable con el cliente”, resume.
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