Hostelería
El San Fermín, a la venta como restaurante o vivienda
Hace 60 años, Irene Iribarren dejó Izal para abrir un restaurante en el Casco Viejo. Tras pasar por el negocio tres generaciones, el San Fermín está a la venta como restaurante o como vivienda


Actualizado el 01/05/2022 a las 16:48
Es la historia de una mujer hecha a sí misma, que dejó un pequeño pueblo del valle de Salazar para sacar adelante a sus dos hijos tras enviudar muy joven. Ahora los nietos de Irene Iribarren Sancha la recuerdan con orgullo y cariño mientras observan el comedor, con sus mesas vestidas, del restaurante San Fermín, situado en el primer piso del número 44 de la calle San Nicolás de Pamplona. Se agolpan los recuerdos de más de medio siglo de actividad de la mano de tres generaciones.
En 1962, Irene Iribarren se mudó de Izal a Pamplona y abrió el San Gregorio, pequeño restaurante situado en un primer piso de esta calle. En 1970 se trasladó a San Nicolás a un local más amplio. El restaurante San Fermín ya existía desde 1968, pero su anterior propietario lo mantuvo un año abierto y cerró. Durante estos 50 años, el San Fermín ha sido fiel a la comida tradicional navarra, con la menestra de verduras, el cordero y el ajoarriero con centollo como platos más afamados, junto a los postres caseros, como las cestitas San Fermín o el biscuit de higos y almendras.
“Nuestra abuela era una guerrera que sacó a la familia adelante”, recuerdan Jesús e Iñaki Elarre, sus nietos. A los años, Irene contó con la ayuda de sus dos hijos, Benito y Presen Elarre. “Son nuestro padre y nuestra tía. Mi abuela estaba en cocina, su hija en sala y su hijo hacía de puente”, señalan Jesús e Iñaki. Benito se casó con Marta Larraza, que también se implicó en el negocio familiar. Benito y Marta tuvieron cuatro hijos, que recuerdan “hacer recados” con 5 o 6 años para ayudar a sus padres. Uno de ellos, Iñaki Elarre, estudió en la escuela de cocina Luis Irízar de San Sebastián, lo que le permitió conocer de cerca emblemáticos restaurantes de Guipúzcoa. En 1996 se incorporó “oficialmente” la tercera generación, con Iñaki y sus hermanos Jesús, Benito y Marta.
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En el 2016 decidieron arrendar el restaurante. “Coincidió que se jubilaron nuestros padres, mi tía y Obdulio Sanz, un cocinero que estuvo 35 años con nosotros y que era uno más de la familia”, explica Iñaki. “El resto de mis hermanos no tiene una formación relacionada con la hostelería. Siempre estuvieron involucrados pero cuando llegó este momento se decidió que cada uno tomara su propio camino profesional. Vimos muy difícil compaginar todo”, argumenta.
Actualmente Iñaki trabaja en las cocinas del Hospital Universitario de Navarra. “Somos una familia muy unida y hemos sido felices trabajando codo con codo”, resumen Jesús e Iñaki, que tienen palabras de agradecimiento a la “fidelidad de tantos clientes y la profesionalidad y entrega” de los trabajadores y proveedores. Iñaki Elarre recuerda que en este tipo de negocios familiares “se meten todas las horas y más”. Rememora, por ejemplo, una anécdota que le contaba su tía Presen cuando estaban en San Gregorio. “La abuela le levantó a las tres y media de la madrugada porque había que dar de cenar a unos transportistas que se habían quedado tirados”, relata.
Asimismo, “no había vacaciones”. Y aquí recuperan otra anécdota: “La parroquia de San Nicolás organizó una peregrinación a Roma que duraba 15 días. Nuestros padres animaron a la abuela a aprovechar la oportunidad. ‘Vete tranquila que nosotros atendemos el restaurante’, le dijeron. Sin embargo, Benito y Presen aprovecharon para cerrar unos días y cogerse vacaciones. A la vuelta, se descubrió el pastel y les cayó la gran bronca”.
Los Sanfermines eran los días de mayor ajetreo. “Mis primeros Sanfermines fueron en el 2016, cuando dejamos el restaurante”, señala Iñaki. No obstante, añade que trabajando también se viven unos Sanfermines muy bonitos. “Aquí venían muchas personas de Valencia. Ellos durante al año apenas se veían pero venían aquí y este era su punto de encuentro. Estuvieron viniendo 20 años seguidos o más”, recuerda.
Actualmente, el restaurante funciona con total normalidad, con su carta y su menú del día y de fin de semana. De forma paralela, la inmobiliaria A10 gestiona su venta. “Por su tamaño, se pueden hacer hasta cuatro habitaciones. A la calle san Nicolás dan dos balcones y al patio interior una terraza”, explica el agente inmobiliario Héctor García.