Rusia invade Ucrania
Multitudinaria respuesta en Pamplona a la consagración por la paz del Papa Francisco
Los fieles llenaron la catedral, tras la procesión con la imagen de la virgen de Fátima, en la petición por Ucrania y Rusia
Actualizado el 25/03/2022 a las 22:52
Varios miles de personas participaron este viernes, 25 de marzo, en Pamplona en la procesión y la consagración al corazón de María, “para pedir la paz en estos pueblos y en todos los diezmados”. Respondían así a la llamada del papa Francisco a todas las diócesis del mundo, entre las que se unió la de Navarra, con el arzobispo Francisco Pérez.
Los fieles llenaban a las seis de la tarde la plaza de Santa María la Real, donde se inició una procesión que discurrió por las calles Compañía y Curia, para llegar a la catedral. La presidía la cruz arzobispal y la cerraba una imagen de la virgen de Fátima portada en andas por seminaristas. Acompañaba el Cabildo catedralicio y medio centenar de sacerdotes de las distintas zonas pastorales de Navarra. Les representaron las cuatro banderas, que marcharon con las de la Santa Sede, Rusia y Ucrania.
La diócesis repartió 2.000 cirios entre los asistentes. Pero las previsiones se quedaron muy cortas. La catedral se llenó, el aforo es de 800 personas sentadas, pero eran muchas más las que siguieron el acto en pie. Durante la consagración se escuchó la campana María y en el grupo de campaneros estaba uno de los veteranos, Juan Manuel Urtasun. De 79 años, se crió en la calle Carmen y ha conocido la catedral desde niño. “Recuerdo cuando vino la virgen de Fátima, otras grandes celebraciones, pero tanta gente como hoy no había visto”, indicaba.
El arzobispo Francisco Pérez pidió a la Virgen, “de modo especial que haya un milagro, que cesen las armas”. “Señor, concédenos esta gracia”, añadió. “Gracias por haber venido, cuántos niños, cuántas familias sufren, los hemos acogido y lo seguiremos haciendo, pero le pedimos que conviertas el corazón de los que dirigen los pueblos, consagrar para la conversión y la ayuda mutua y que así reine la paz”, precedieron sus palabras al momento de la consagración, con la imagen de la virgen de Fátima en el presbiterio. “Mientras el ruido de las armas enmudece llévanos a la paz, al pueblo ucraniano y al ruso, y a todos los pueblos diezmados a causa de las guerras, del hambre, de las injusticias”, señaló el prelado. “Que cese el ruido de las armas y el sometimiento de unos pueblos por otros, por los refugiados, enfermos o atribulados”, pidieron también. Para terminar, el arzobispo concedió la bendición papal.
Durante la celebración, que contó con distintos grupos voluntarios, se llevó a cabo una colecta en favor de Ucrania, que gestionará Caritas.
