Antiguas oficinas bancarias

Segunda vida a los locales

Con el paso del tiempo, las antiguas oficinas bancarias han dado paso a negocios variopintos: cafeterías, bazares, una tienda de pinturas, una perfumería, inmobiliarias y hasta un gimnasio

Plaza del Castillo dos años después del inicio de la pandemia.
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Plaza del Castillo dos años después del inicio de la pandemia.
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Pedro Gómez

Actualizado el 13/03/2022 a las 11:12

Las antiguas oficinas bancarias han dado paso a negocios de lo más variado: cafeterías, un bazar chino, una carnicería, una tienda de cocinas, un supermercado, una tienda de pinturas, una perfumería, una firma de ingeniería y hasta un gimnasio.

En general, las entidades bancarias suelen buscar ubicaciones en las zonas más comerciales o más transitadas, por lo que se trata de locales relativamente cotizados. Antiguas sucursales han terminado en manos tanto de pequeños emprendedores como de grandes empresas. Así, la sucursal del desaparecido Novo Banco de la avenida de Roncesvalles fue adquirido hace un año por la perfumería Druni. Otra sucursal de la Txantrea es ahora un Eroski City.

La hostelería ha sido un sector especialmente interesado en las antiguas oficinas bancarias. La Churrería Gardón se trasladó el año pasado desde el Segundo Ensanche a la calle San Miguel número 7, donde Caja Navarra tuvo una oficina. En la calle Abejeras, junto a la plaza de los Fueros, una pastelería Ogi Berri también ocupa una antigua sucursal. Otra cafetería abrió el año pasado en la antigua oficina de la entidad Navarra en Zizur.

En el sector de la alimentación, carnicerías Juan Carlos ha aprovechado la antigua oficina de la CAN de la calle Iñigo Arista. Una de las dos sucursales de la caja cerró en la avenida de San Jorge es ahora una tienda de alimentación y bazar.

En Mendillorri, la CAN también cerró una de las dos sucursales, la de la calle Concejo de Gorráiz. Ahora está ubicada la firma de ingeniería Aguado Huguet. En Echavacoiz norte, poco tiempo después de la desaparición de Banca Cívica, Pinturas Ortzadar abrió una tienda en la avenida Pamplona. Y en la avenida Pío XII número 17, la firma aragonesa Cocinas Ártico abrió hace dos años una tienda exposición, con amplio escaparate. Sin salir de Pío XII, en los bajos de la torre Basoco, la franquicia Brooklyn Fitboxing abrió en otoño un gimnasio en la antigua sucursal de Caja Laboral.

En Iturrama, la inmobiliaria Cidenar abrió en noviembre de 2021 su tercera oficina -se suman a la de Monasterio de Urdax y en Sancho el Fuerte- en el local que dejó Caixabank. “Es un local de 200 m2 que hace 5 años estaba con 650.000 euros y ha ido bajando hasta los 299.000 euros”, explica Alfredo Zabalza, gerente de esta inmobiliaria creada en 2003. “A las entidades no les ha quedado más remedio que ir bajando precios. Son locales ubicados en sitios estratégicos, pero son demasiado grandes, por encima de los 200 m2. La oferta es amplia y variada pero la demanda de este tipo de espacios es baja”, señala Zabalza.

Otra inmobiliaria de Iturrama, Houselab, también se encuentra en una antigua sucursal, del BBVA en la avenida Sancho el Fuerte. “En septimbre nos trasladamos desde Azpilagaña. Teníamos fichado este local desde hace tiempo”, comenta Íñigo Asurmendi, socio de esta inmobiliaria que nació en 2015. Houselab ha tenido en su carta de inmuebles la oficina que cerró Bankia también en Sancho el Fuerte. Ya la han alquilado a la firma de cocinas Ancona.

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