Locales en venta
Pamplona alberga una treintena de antiguas oficinas bancarias vacías
Entre los locales a la venta hay tres antiguas CAN del Casco Antiguo y el Segundo Ensanche por los que se pide entre 700.000 y 800.000 euros


Actualizado el 13/03/2022 a las 11:11
La crisis financiera, las fusiones y la digitalización han traído un constante cierre de oficinas bancarias que tiene su reflejo en la fisonomía de las calles de Pamplona y otras localidades. Zonas de fuerte peso comercial se han visto salpicadas por locales vacíos. Junto a los carteles de Se Vende o Se Alquila han proliferado graffitis y todo tipo de propaganda. Bajo esa suciedad se intuyen los vestigios del pasado, la carpintería metálica negra de Caja Navarra, las losas grises del banco Popular o el rojo del Santander. Más de una treintena de antiguas oficinas bancarias se encuentran actualmente cerradas. La mayoría de ellas es posible encontrarlas en los portales inmobiliarios.
Hay auténticas joyas. Por ejemplo, la antigua oficina de Caja Navarra en los bajos del palacio de Goyeneche en la plaza del Castillo. Tiene 212 metros cuadrados y está a la venta por 800.000 euros aunque por temporadas está en rebajas por 699.000 euros. Hace dos años se pedía más de un millón de euros por este local.
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En la calle Paulino Caballero en esquina con González Tablas también tiene el cartel de Se Vende la antigua sucursal de la CAN de 352 m2, por 772.000 euros. En la web de Servihabitat es posible ver fotos del interior, con la característica moqueta roja y los armarios blancos, colores corporativos de la última etapa de la entidad. La cristalera es un inmenso graffiti. Un poco más económica (700.000 euros) es la antigua sucursal de la calle Nueva, con vistas a la plaza Consistorial.
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La desertización comercial a causa del cierre de sucursales afecta a los ejes más transitados de la ciudad: la parte alta de Carlos III, la avenida Zaragoza, Pío XII, Sancho el Fuerte, Marcelo Celayeta, la calle Monasterio de la Oliva o la plaza del Castillo. En prácticamente todos los barrios hay sucursales cerradas: Azpilagaña, Buztintxuri, Txantrea, Mendillorri, Rochapea... También en localidades como Berriozar o Burlada.


SANTANDER Y BANKIA
La integración de la CAN con Banca Cívica y la posterior fusión con Caixabank provocó el cierre de medio centenar de oficinas en Navarra, la mitad de ellas en Pamplona y comarca. Servihabitat ofrece en venta o alquiler una docena de locales. La mayoría son locales de más de 200 m2 y una horquilla de precios entre los 190.000 y los 300.000 euros. Por ejemplo, la antigua oficina de Azpilagaña (calle Luis Morondo) está a la venta por 219.000 euros o en alquiler por 1.085 euros. La de Marcelo Celayeta 107 asciende a 330.000 euros en venta o 1.400 en alquiler.
La compra del banco Popular por parte del Santander hace 5 años también trajo un goteo de cierres de oficinas. En concreto la integración provocó el cierre de 34 de las 81 sucursales en Navarra, la mayoría en pueblos. Muchas de estas oficinas no han vuelto a tener otro uso. Así ocurre con la oficina situada en la plaza del Castillo 39, dos en la avenida Zaragoza (números 11 y 34) y Sancho el Fuerte 4.
Cuando Caja Madrid se convirtió en Bankia en 2013 cerró tres oficinas en Pamplona. El año pasado, Caixabank compró Bankia y hubo nuevos cierres, como la oficina de la avenida Sancho el Fuerte 69. El cierre de sucursales es un constante goteo que no cesa. Entre los últimos cierres se encuentra la oficina de Triodos Bank en la avenida del Ejército, que deja libre un local de 230 m2. Asimismo, banco Sabadell ha cerrado su oficina en la calle Fuente del Hierro 27. Kutxabank ha trasladado su oficina de Baja Navarra a la calle Amaya y ha cerrado la situada en Barañáin. También en 2021 BBVA cerró la sucursal de la calle Monasterio de Urdax.
APUNTE - Un lienzo para graffitis
El cierre de oficinas bancarias, los horarios de atención al público y la digitalización han puesto en pie de guerra a la tercer edad. Pero la transformación del sector ha traído otros daños colaterales. Uno de ellos es la proliferación de locales vacíos en las zonas más comerciales de las ciudades. Pamplona no es una excepción. Céntricas calles y avenidas muestran bajos comerciales sin rótulos y con las cristaleras pintadas de blanco. El lienzo perfecto para que acaben con graffitis y carteles de todo tipo. Así llevan una década algunos de estos espacios. Y da igual que los limpien, porque en cuestión de días vuelven a florecer las pintadas