Paseo y pincho

Los bares rockeros de Burlada nunca mueren

Bares con larga tradición de música en vivo. Ahí está el heavy metal del Black Rose, el rock tranquilo del Amadeus, los blues del Jumai o las rancheras de Pablo Ríos en el Zezengorri

Ariane y Maika, en el bar Amadeus, de la calle La Nogalera de Burlada
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Ariane y Maika, en el bar Amadeus, de la calle La Nogalera de Burlada
Ariane y Maika, en el bar Amadeus, de la calle La Nogalera de Burlada

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Pedro Gómez

Publicado el 15/02/2022 a las 06:00

Maika Borda descubrió su vocación a la hostelería cuando tenía 7 años y estaba con sus padres en el Bogart de Burlada. “Le dije al camarero, si me dejas una bandeja te recojo las mesas. Y ahí empezó todo. Con 16 años empecé a trabajar”, comenta esta burladesa de 36 años. Maika Borda está al frente de dos bares emblemáticos de Burlada, el Black Rose (Ronda de las Ventas 4) y el Amadeus (calle de la Nogalera 22). Además, suele echar una mano a su amiga Alba en el Bagoa, en la plaza Eugenio Torres. Y aún saca tiempo para su vena reivindicativa en defensa de la hostelería de la localidad.

El Black Rose, fundado en 1991, es uno de los muchos bares de Burlada ligados a la música y a los grupos locales. Jumai, Candy bar, Hegia, Latxa Taberna, Agora, Edén... también comparten ese binomio musical-gastronómico. El Black Rose debe su nombre a la versión de la 'Rosa Negra' de Phil Lynott y sus Thin Lizzy. En sus muros han plasmado sus firmas decenas de grupos y artista, como Barricada, Marea, Koma, El Color de la Duda, Mugre o Los Escarabajos. “Nada ha cambiado desde que se abrió y mientras dependa de mí, se seguirá escuchando heavy”, asegura Maika, que admite que la pandemia ha sido un duro golpe para los bares de noche. 

Este es uno de los motivos para lanzarse a una nueva aventura hostelera. En noviembre, Borda cogió el Amadeus, un mítico de Burlada que funciona desde 1985. “Este bar es de rock más pasivo”, comenta. El repertorio clásico lo dejan para la carta de hamburguesas. “Tenemos la Vivaldi, la Chopin, Tchaikovski, Beethoven o la recomendada por el chef, la Amadeus Ternera...”, comenta.

Raúl, Karina, Pablo e Isaac, en el Zezengorri
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Raúl, Karina, Pablo e Isaac, en el Zezengorrij.a. goñi
Raúl, Karina, Pablo e Isaac, en el Zezengorri

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El antiguo Bogart, en la calle Mayor 37bis, ahora se llama Zezengorri. Es pequeño por fuera y grande por dentro. En su salón de la tercera planta se hacen bodas, bautizos y comuniones. Detrás de la barra está el músico Pablo Ríos. “Soy cantante. Al llegar la pandemia se cancelaron todos los eventos y tocó buscar otra cosa”, comenta. Ahora, suele hacer actuaciones en vivo en la terraza. “Le doy a todo, pop, mexicanas, italianas...”, añade.

Juan López, en el Animals de la calle La Nogalera
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Juan López, en el Animals de la calle La Nogaleraj.a. goñi
Juan López, en el Animals de la calle La Nogalera

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Pablo Ríos se conoce bien los escenarios de los bares burladeses. Como el del Animals, en la calle Nogalera. Desde 2018 lo lleva Juan López Medina, hostelero echado para adelante. En 2020 abrió un Animals 2.0 en Erripagaña. “Ahora voy a coger otro bar del barrio, el Berlín-Dublín”, señala Juan López. Y para rematar la faena ha creado una ganadería de reses bravas en Cintruénigo, denominada López Vicente. “De joven quise ser torero”, relata.

Javi y Eduardo, en la barra del bar Jumai
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Javi y Eduardo, en la barra del bar JumaiJ.A. GOÑI
Javi y Eduardo, en la barra del bar Jumai

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El bar Jumai (calle Valle de Egüés 2) también es otro habitual de la música en vivo. Lo llevan Teo Carrasco y Manolo López. “Antes de la pandemia teníamos actuaciones en las tardes veraniegas”, comentan. Ahora, tiene más peso lo gastronómico, con los fritos y las tortillas de patata.  "Lo más destacado son los fritos de huevo, jamón y queso, croqueta de hongo, gamba, calamar y especialmente el de pimiento. El resto de pinchos intentamos que sean un poco especiales, por ejemplo pollo crujiente con salsa de limón y jengibre entre una variedad de 20 tipos de pinchos diferentes", comenta Manolo.

Xabier Lezea, en el bar Etxabe
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Xabier Lezea, en el bar Etxabej.a. goñi
Xabier Lezea, en el bar Etxabe

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Porque el pincho-pote es otra de las señas de Burlada. El Unzu y el Etxabe son dos clásicos de la calle Mayor, ahora recién asfaltada. El Etxabe lo llevan los hermanos Iñaki y Xabier Lezea con sus mujeres, Bitto y María Ángeles. “Venimos del bar Evaristo. Ya allí tenían prestigio nuestras rabas”, comentan.

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