Murallas

Juan José Martinena: la historia del Portal de la Taconera

Este Portal se construyó al levantarse la nueva muralla y sustituyó a uno anterior de origen medieval situado al pie de la torre de San Lorenzo

Portal de la Taconera
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Portal de la Taconera
Portal de la Taconera

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Juan José Martinena

Publicado el 13/09/2021 a las 17:34

Cuando en 1571 se acometieron las obras de la Ciudadela, los ingenieros tuvieron que trazar dos nuevos frentes de muralla para conectar la nueva fortaleza con el recinto de la Plaza.

Los muros y baluartes que entonces se trazaron metieron dentro el campo de la Taconera, antes extramural, que comprendía los actuales jardines, el Bosquecillo, los terrenos del actual Paseo de Sarasate, la Plaza del Vínculo y el Primer Ensanche.

Las obras fueron largas y muy costosas para la Real Hacienda y para Navarra, ya que las Cortes, requeridas por los virreyes, tuvieron que otorgar cuantiosos donativos. Una memoria dirigida a Felipe III en 1608 incluía un párrafo elocuente: «La muralla nueva de la ciudad está levantada de sólo el terreno, y que habiendo tantos años que se hizo, se ha ido cayendo, y así lo está en varias partes, en particular por las casamatas, donde está tan baja que pueden salir bueyes y otros animales, por no dificultárselo los fosos».

Uno de los portales de la muralla medieval que quedó en desuso fue el de San Llorente, sito al pie de la torre de San Lorenzo. Al construirse la muralla nueva, el portal que se abrió en ella y que vino a sustituir al antiguo se llamó Puerta Nueva de San Llorente, pero con el tiempo pasó a llamarse Portal de la Taconera.

CONSTRUIDO EN 1666

Con Felipe IV las obras tomaron un cierto impulso, sobre todo en el revestimiento de piedra de muros y baluartes, que era lo más costoso. En 1644, recién terminado el Portal de Tejería, se presupuestaron los de San Nicolás y Taconera. Un informe de ese mismo año decía: «Hacer la puerta de la Taconera de piedra labrada, costará conforme al diseño hecho, dos mil ducados; y por no tener la comodidad de la piedra que tiene la puerta de San Nicolás, costará más de dos mil ducados. El puente levadizo y el del foso, con sus estribos de piedra, y el cuerpo de guardia de la otra parte del puente, parece que costará ochocientos ducados».

Tuvieron que pasar más de veinte años para que ambos portales quedasen terminados en la forma en que llegarían a retratarlos los fotógrafos de finales del siglo XIX y de los primeros años del XX.

El Portal de la Taconera quedó terminado en 1666, siendo virrey don Francisco de Tutavila y del Rufo, duque de San Germán. Su traza, de estilo barroco, consistía en una elegante fachada de piedra almohadillada, con un arco de entrada sobre el cual campeaba el escudo de las armas reales, y dispuestas a ambos lados las del virrey. Al pie del escudo del monarca se leía la siguiente inscripción conmemorativa:

REINANDO CARLOS II, GO-/BERNANDO LA REINA SV MA-/DRE, SIENDO BIRREY Y CAPITAN/JENERAL DESTE REINO Y DE GVI-/PVZCOA DON FRCO. TVTAVILA, DVQVE/DE SAN GERMAN. AÑO 1666

La traza del portal era muy similar a la de su gemelo de San Nicolás, del mismo año. El de la Taconera era algo más sobrio, ya que en su frontis se prescindió de los dos juegos de columnas pareadas flanqueando la puerta. Ambos remataban en pináculos de forma piramidal, sobre volutas de inspiración azteca. Originariamente, el puente levadizo se accionaba con palancas de madera, de cuyos extremos pendían verticalmente las cadenas. Aquel sistema fue sustituido hacia 1875 por un mecanismo de ruedas y contrapesos, que se conocía como maniobra de Derché.

En 1684 se contrató la obra de cantería del revellín o media luna, proyectada años atrás para defender el acceso al portal. En una cara lucía el escudo del conde de Fuensalida, virrey entre 1676 y 1681. Para salvar el foso, se hizo un puente de madera, apoyado sobre estribos de piedra.

Tras la construcción del revellín, la entrada a la ciudad de la carretera de Estella debía atravesar en zigzag tres puertas y dos puentes. Primero, la puerta exterior, que separaba el glacis del camino cubierto; después, torcía a la izquierda para atravesar el primer puente por el que se accedía a la segunda puerta, la de la luneta y, una vez en ella, torcía hacia la derecha y cruzaba el segundo puente, que conducía en línea recta al portal propiamente dicho.

Este puente se rehizo de madera en 1730 y 1819, hasta que en 1842 se acordó reconstruirlo «de bóveda de ladrillo, en la misma forma que se halla el de la Puerta del Socorro de la Ciudadela, pues de otro modo tendría poca resistencia para sufrir el paso de carros y diligencias que deberá haber cuando se concluya el Camino Real a Logroño».

REFORMAS EN 1905 Y 1954

En 1905, una Real Orden autorizó la reforma de este portal, el Nuevo y el de San Nicolás, para facilitar el paso de vehículos.

El 14 de agosto de ese año se inició el desmonte del frontis, cuya inscripción fue recolocada en el muro del lado derecho.

Se ensanchó el puente a 15 metros, añadiéndole dos aceras voladizas, sostenidas por pilares apoyados en el foso. A cada lado del portal -en la caseta del portalero y en el cuerpo de guardia-, unos templetes con cubiertas de inspiración modernista, decoradas con los escudos de España y de Pamplona. Se terminó en junio de 1906 y costó 69.000 pesetas.

En 1954, una nueva reforma modificó totalmente la fisonomía del portal. El puente fue ensanchado, el antiguo quedó enterrado bajo el relleno, junto con la luneta o revellín que existía desde finales del XVII y se cegó el foso que lo separaba del glacis.

Antes había desaparecido ya la puerta más exterior, el llamado rastrillo, así como el quiebro o zigzag que describía hasta entonces la carretera para entrar en la ciudad.

RECONSTRUIDO EN 2002

En el año 2002 el frontis del antiguo portal fue reconstruido con absoluta fidelidad, recuperando sus elementos originales.

El escudo de la Casa de Austria se trajo de la fachada posterior del portal de San Nicolás, donde fue puesto en 1929. La lápida con la inscripción de 1666 se recuperó de un pequeño monumento que desde 1961 existía en el parque de Antoniutti. Los escudos del virrey, los pináculos del remate y los demás elementos ornamentales tuvieron una historia más complicada: de un almacén de la Ciudadela los llevaron a los cuarteles de Aizoáin, en 1970 fueron cedidos a la ciudad, gracias a las gestiones del Dr. Arazuri con el general Palacios; y quedaron olvidados en dependencias municipales, de donde han vuelto a la recuperada fachada barroca.

DATOS

Construcción. Aunque las obras fueron presupuestadas en 1644, el Portal no se terminó de construir hasta 1666. Sufrió reformas en 1684, 1730, 1819, 1842, 1905 y 1954.

Reconstrucción. El Portal fue reconstruido en el año 2002 en una esquina del parque de Antoniutti. Los elementos originales (escudos, inscripción, etc.) fueron recuperados.  

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