Murallas
Juan José Martinena: origen y evolución del Portal de San Nicolás
El portal contaba con un puente levadizo que se levantaba todas las noches


Actualizado el 13/09/2021 a las 18:30
Uno de los frentes de la desaparecida muralla medieval de Pamplona discurría por la actual acera de los números pares del Paseo de Sarasate. Y en el punto en el que ahora confluye con el Paseo la calle de San Miguel, entre la entrada a los porches de la iglesia y la óptica que ocupa la planta baja de lo que fue la antigua Casa de Navasal, se abría uno de los portales de aquella primitiva muralla. Aquel portal, por estar adosado a la iglesia de la antigua Población o Burgo Nuevo y defendido por una de sus torres, que se mandó derribar en 1521, se llamó desde sus orígenes Portal de San Nicolás.
Más tarde, cuando a partir de 1571 se empezó a construir la Ciudadela, se hizo necesario trazar dos nuevos frentes de muralla: el de la Taconera, que iba desde el Portal Nuevo y el desaparecido baluarte de Gonzaga hasta la Ciudadela, y el de San Nicolás, separado del de Tejería por el baluarte de la Reina, que completaba el recinto desde la Ciudadela hasta el bastión de Labrit.
Estos dos medios frentes de San Nicolás y de Tejería fueron los que se derribaron en 1920, para trazar la trama urbana del Segundo Ensanche. Y aunque las nuevas fortificaciones de Felipe II quedaron un tanto apartadas de la iglesia de San Nicolás, el portal que se abrió en ellas, aproximadamente en el tramo de la avenida de San Ignacio comprendido entre los cines Carlos III y el jardincillo del monumento a la caída del Santo, mantuvo hasta su desaparición en 1921 el nombre del antiguo burgo pamplonés.
CONSTRUIDO EN 1666
El portal de San Nicolás fue construido siendo virrey don Francisco de Tutavila y del Rufo, duque de San Germán. Este virrey se propuso dar por terminadas en lo esencial, a falta de las defensas exteriores, las costosas y prolongadas obras de las murallas, iniciadas por Carlos V hacia 1521, impulsadas por Felipe II a partir de 1571 y que por muy poco no llegó a ver concluidas Felipe IV, fallecido en 1665.
San Germán, con licencia real, llegó a vender por docenas mercedes honoríficas y nobiliarias, títulos de ciudades y villas, y otras gracias y privilegios, para suplir los dineros que no le llegaban de la Real Hacienda. Las Cortes se opusieron, pero él logró su objetivo.
Un año después se terminaban a la vez los portales de San Nicolás y de Taconera, de composición y estilo muy similar, frontis de sillares almohadillados, arco rebajado central y en el cuerpo superior tres castilletes con los escudos de las armas reales en el central y los del virrey en los dos laterales. Encima del arco, al pie del escudo de la Casa de Austria, hizo colocar una lápida con la siguiente inscripción: «Reinando Carlos II, go-/bernando la Reina Sv Ma-/dre, siendo birrey i capitan / general deste Reyno y de Gvipvzcoa / don Francisco Tvtavila, dvque de / San Jerman. Año 1666».
La única diferencia apreciable en la traza de ambos portales es que el de San Nicolás completa la composición de su frontis con sendos juegos de columnas pareadas, uno a cada lado del arco de entrada. Hay que decir que veinte años antes, en 1644, el conde de Oropesa, había construido «de fuerte architectura y militar fábrica de piedra» tres cuartas partes de este portal, a cuyas obras contribuyó la Ciudad, a instancia del virrey, con la suma de 2.000 ducados.
El portal, al igual que los otros que se abrían en el recinto, contaba con un puente levadizo, que se levantaba todas las noches tras el toque de queda. Hasta los tiempos de la segunda Guerra Carlista, las cadenas del puente se alzaban mediante un sistema de palancas de madera.
En 1875, el comandante de Ingenieros Paulino Aldaz y Goñi sustituyó este primitivo sistema por otro más moderno, a base de ruedas de hierro con resorte de espiral y contrapeso. En poco tiempo este sistema se instaló en todos los portales, en la misma forma que aún se puede ver en el Portal de Francia. También se suprimió, por esas mismas fechas, un polvorín que se había instalado años antes encima de la bóveda que cubría el túnel o paso cubierto del portal.
AMPLIACIÓN DEL PORTAL
El 14 de junio de 1905, siendo alcalde Daniel Irujo, una Real Orden del Ministerio de la Guerra autorizó el ensanche de los portales, para poder ampliar los accesos a la ciudad, y permitir la entrada y salida de los carruajes y de los primeros automóviles, que ya se empezaban a ver por nuestras calles.
En el caso del de San Nicolás, las obras de reforma y ampliación corrieron a cargo de Juan Cruz Arteaga, por la cantidad de 93.000 pesetas, y dieron comienzo el 25 de septiembre de 1906. Se hizo necesario modificar el proyecto inicial, incluyendo un nuevo puente, con lo que el importe final ascendió a 117.403 pesetas.
Gracias a este nuevo puente fue posible el tendido de los raíles del tranvía de «El Irati» en 1910.
El frontis barroco se desmontó en mayo de 1907 y los escudos que lo decoraban junto con la inscripción de 1666 fueron empotrados en el paramento de la muralla, a la parte derecha según se entraba en la ciudad. Se instaló una doble verja de hierro, que se seguía cerrando por la noche y a uno y otro lado se construyeron nuevas casetas, una la del cuerpo de guardia militar y otra para el fielato de arbitrios, donde los portaleros cobraban el impuesto municipal que gravaba los artículos «de comer, beber y arder» que entraban en la ciudad. El portal reformado y ampliado se abrió al tránsito en la víspera de los Sanfermines de 1907.
DESAPARICIÓN DEL PORTAL
Apenas catorce años se mantuvo el portal con su nueva fisonomía. En 1921, dentro de las obras de derribo del frente Sur de las murallas, desde la Ciudadela hasta el baluarte de Labrit, se llevó a cabo su total demolición. La Comisión de Monumentos de Navarra se hizo cargo de los escudos que adornaban el antiguo frontis, así como de la lápida conmemorativa de su construcción, y los guardó durante unos años en su antigua sede de la Cámara de Comptos.
En 1929, el Ayuntamiento tomó el acuerdo de reconstruir el portal, pero no en el lugar donde estuvo emplazado antiguamente, sino como arco de acceso al paseo central de los Jardines de la Taconera, en el mismo lugar en el que permanece hoy.
DATOS
Construcción. Terminó de construirse en 1666. Tras su reforma y ampliación, fue reinaugurado en 1907. Desmontado en 1921, en 1929 fue colocado en el acceso al paseo central de la Taconera.
Características. Frontis de sillares almohadillados, arco rebajado central y, en el cuerpo superior, tres castilletes con los escudos de los Austria (centro) y del virrey (laterales).
