Incidentes en Pamplona
“Hartazgo” entre el vecindario del Casco Viejo tras otra noche en vela
“San Gregorio estaba lleno de chavales de 15 y 16 años, algunos pasados de rosca”


Actualizado el 28/08/2021 a las 13:42
“Ya no vivo en el Casco Viejo. Era insoportable. No se puede vivir en un barrio discoteca con todo lo que conlleva”. Así se expresa Javier T., que hasta hace unos meses tenía su domicilio en la Navarrería. No es el único, Jesús G. también se ha mudado con su familia por el mismo motivo. Ambos han tenido en estos años un papel más o menos activo en la lucha del barrio ante la saturación del centro histórico con bares y restaurantes. Ahora ven desde la distancia el “hartazgo” de sus antiguos vecinos. “Tenemos derecho al descanso y a la salud”, expresa una portavoz de Convivir en lo Viejo, grupo vecinal creado en 2014 a raíz de esta problemática.
El jueves por la noche los residentes de San Gregorio, San Nicolás y Navarrería no pudieron dormir con los balcones abiertos para refrescar sus casas. Algunos se dedicaron a contemplar el espectáculo, de gritos, peleas y trasiego de furgones policiales. “Esto es responsabilidad de los padres. Eran todos unos chavalillos de 15 y 16 años”, afirma un vecino de la calle San Gregorio.
La semana pasada ya se registraron “situaciones preocupantes” de aglomeraciones e incidentes. “Pero esta vez la gente estaba descontrolada, pasada de rosca. Era como los Sanfermines pero sin ningún tipo de respeto”, expresa otro residente. Como muestra, hablan del “descerebrado” que se encaramó al balcón del primer piso encima del bar Kaixo. Precisamente fue el dueño del local el que se encaró con este muchacho para que bajara. “Después se puso a hacer el tonto columpiándose entre dos balcones”, relata este hostelero, que recibió por ello una lluvia de insultos.
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¿Y la ley antibotellón?
El bar Museo tiene en la puerta un cartel luminoso para mostrar la frase Aforo completo cuando se da el caso. Un empleado vigila en la puerta que no se cuelen menores. El jueves por la noche San Gregorio estaba “plagado” de adolescentes. “Se veía a chavalicas de 15 y 16 años con los shorts y tops que se llevan ahora. Yo no sé si los padres son conscientes de lo que hacen. Compran bebidas en las tiendas pequeñas y se ponen a beber en la misma calle”, relata un vecino. La paz a la calle llegó temporalmente a la una de la madrugada, con el primer desalojo, pero una vez que se retiraron los agentes la calle volvió a llenarse. Empezaron entonces las peleas, precedidas de gritos e insultos. “Ya se ve en los vídeos que hay chavales bien vestidos, con camisa”, comenta.
En Navarrería, que lleva años sufriendo las sentadas de jóvenes en la plaza, han cambiado las rutinas. “La plaza está más tranquila, pero en la zona del Archivo y el paseo Barbazán, detrás de la catedral, se han convertido en zonas de botellón y otros consumos. Los vecinos están hartos de los ruidos y de la suciedad”, explica un portavoz de Convivir en la Viejo. Esta agrupación vecinal tiene dos reivindicaciones: “Reducir las terrazas y que se apruebe una ley antibotellón, como ya hay en otras comunidades”. “Las calles se han convertido en hileras de mesas. Aquí manda la hostelería y la consecuencia es que el Casco Viejo se está despoblando. Familias arraigadas de siempre se han mudado a otros barrios”, explica este portavoz.