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Arte

Un mural con espíritu solidario en Berriozar

La fachada del local de Berriozar que aloja a diversas asociaciones luce ahora dos dibujos de Gonzalo Bañón, un joven miembro de ANAIF, que pintaron cinco alumnos de la Escuela de Arte de Pamplona

De izquierda a derecha: Estefanía Rubio, Gaizka Apezetxea, María Azcona y Alisson Cuentas.
De izquierda a derecha: Estefanía Rubio, Gaizka Apezetxea, María Azcona y Alisson CuentasCEDIDA
  • Paloma De albert
Publicado el 01/07/2021 a las 08:23
Gonzalo Bañón de Hoyos exhibió ante la cámara de sus padres una sonrisa que recogen pocas fotografías cuando, a sus 22 años, vio dos de sus dibujos a gran tamaño, pintados sobre las fachadas del local que aloja la entidad de la que es miembro: la Asociación Navarra de Apoyo a la Infancia y a la Familia (ANAIF). La iniciativa empezó a gestarse en 2019 con la colaboración del Consistorio de Berriozar, municipio en el que se encuentra la sede, pero se pospuso por la pandemia.
ANAIF comparte local en Berriozar con otras asociaciones. El objetivo de la entidad es la integración de niños y adolescentes con neurodiversidad funcional y sociofuncional. “Tenemos una sede que nos dejó el Ayuntamiento para trabajar con estos chicos. La fachada estaba muy deteriorada y al terapeuta se le ocurrió ver para trabajar aspectos, como Gonzalo dibuja muy bien, si se podía pintar un dibujo suyo en la fachada”, explica Paloma de Hoyos Lassaletta, la madre de Bañón.
Al obtener el sí, relata De Hoyos, la asociación se puso en contacto con la dirección de la Escuela de Artes y Superior de Diseño de Pamplona: “Gonzalo hace el dibujo, pero plasmarlo en dos fachadas de 3x3, no lo puede hacer”. Varios estudiantes se prestaron voluntarios para decorar el exterior del local, situado en el número 6 de la calle Artekale.
Para cuando se pudo retomar el proyecto, hace dos meses, los alumnos ya habían terminado sus estudios. Pero enseguida cuatro jóvenes de primer año del Ciclo Superior de Grabado y Técnicas de Estampación, además de una de los ya graduados acudieron a la llamada de ANAIF. Los jóvenes pintaron dos de los diseños: uno en el que se ve a un grupo numeroso de personas, de espaldas y de perfil, y otro a un hombre y una mujer que miran hacia el cielo. De Hoyos indica que su hijo pinta “lo que le viene a la cabeza, y ya está”.
Bañón, nacido en Rumanía, cuenta con una discapacidad y lleva desde los 7 años acudiendo a sesiones con el terapeuta de la asociación Óscar Arriazu. Con el especialista trabaja sus habilidades de comunicación, socialización o la autonomía.
Gonzalo Bañón también asiste al Centro El Molino orientado a su inserción laboral. El joven ha inaugurado sus propias exposiciones de dibujo, ha logrado quedar entre los finalistas en distintos concursos y fue el autor del logo de la asociación Iala, de asesoramiento a personas con intolerancias alimentarias. Para pintar el mural los alumnos Estefanía Rubio, María Azcona, Alisson Cuentas, Gaizka Apezetxea y Cristina Pérez tuvieron que utilizar un andamio. Lo montaron con ayuda de un técnico de obra y un pintor del Ayuntamiento de Berriozar. “La verdad es que todos se portaron genial”, admite Paloma De Hoyos.
Gonzalo Bañón, señala su madre, no exterioriza mucho lo que siente: “Él no expresa mucho en ese sentido, pero una cosa curiosa es que en las fotos que le hemos hecho sale sonriendo, y normalmente no le gusta salir en las fotos, le cuesta muchísimo”. De Hoyos deduce que el chico “en su interior está contento”.
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