Heterodoxas
Oskia Ugarte: “Nos preguntaban si estábamos cerca del Ábaco”
Cuidados. Dice que la palabra que sintetiza los cinco años de dirección del Centro Huarte entre cuatro mujeres de perfiles y caracteres diferentes es esa apuesta por el bienestar en el trabajo. Historiadora del arte y gestora cultural, asegura que no llega a casa para desconectar, sino para reconectar. El experimento de Huarte ha funcionado desde una dirección cuatricéfala


Actualizado el 18/04/2021 a las 11:05
Durante mucho tiempo, el centro Huarte era más conocido por su restaurante, el Ábaco y ahora Mixtura, que por su labor artística. ¿Esto frustra?
Nos alegra que tenga mucho éxito el restaurante, pero sí que frustra. A veces nos preguntaban, “¿está cerca del Ábaco?”. ¡Pero si el Ábaco está en nosotros! Bueno, es normal. Estamos en una tierra en la que lo gastronómico es elemental. Y no pasa nada. Lo gastronómico está en el vértice de la pirámide.
Alguien dijo que para que funcione algo en este país, tiene que tener un bar.
Sí. Cuando empezó el centro Huarte, se abrieron muchos otros museos y todos tenían su restaurante de éxito, con su zona de tapeo, pintxos, vermut...
¿Heterodoxa?
No en exceso. Lo justo. Intento serlo porque me parece una buena actitud. Es importante cuestionar y poner en duda las fórmulas repetitivas. Hay que ponerlas en cuestión y ser críticas con ellas. No creo que lo haga como una actitud constante sino como un ejercicio.
¿Así que en su caso sería más un ejercicio intelectual que usted se provoca?
Algo así, sí. Creo que nos beneficia y por eso lo intento. Pero imagino que por la educación que he recibido, no es algo que me nazca.
¿Educación tradicional?
No. Tampoco especialmente. Pero no ha sido muy loca. La típica de Pamplona, de una ciudad pequeña.
¿Cuál es su bagaje hasta llegar a la dirección del Centro Huarte?
Yo había estudiado Historia del Arte y tenía claro que quería trabajar en centros de arte, museos... Pero es verdad que al principio me decantaba más por el arte medieval, arte antiguo... Estuve trabajando en el museo de Roncesvalles y ya vi que el tema de museos me iba.
Pues del arte medieval al contemporáneo hay un bonito abismo.
Luego no es para tanto (risas).
Es verdad.
El caso es que volvía todos los días de Roncesvalles por el valle de Arce y al pasar por Alzuza, veía el Museo Oteiza y me decía que igual no estaba mal dar el paso hacia el arte contemporáneo. Así que empecé a trabajar en el Museo Oteiza en el departamento de didáctica haciendo visitas, talleres... En 2008 ya empecé a trabajar en coordinación de exposiciones del Museo.
¿Como parte del equipo del Museo?
Siempre como free lance, como autónoma, pero más vinculada al departamento de subdirección y comunicación del Museo. Al mismo tiempo, comencé a colaborar con Moisés Pérez de Albéniz hasta que me especialicé en proyectos de arte contemporáneo. Pero llegó la crisis y acabó con todos los trabajos que tenía. Así que me puse a ser madre. En 2013 y en 2015. Un día me llamaron Betisa Ojanguren y Nerea de Diego para plantearme si quería presentarme junto con ellas y Elisa Arteta a la dirección de Huarte. Trabajamos en el proyecto entre enero y junio de 2016, cuando lo presentamos.
Así que es evidente que son cuatro mujeres bien avenidas.
Sí. Muy bien avenidas. Yo creo que nos ha sorprendido a las cuatro porque ha sido una apuesta. Las cuatro nos conocíamos pero nunca habíamos trabajado juntas. Y es evidente que era un experimento. Tenemos caracteres muy diferentes, pero hemos hecho que sean complementarios. Nerea suele decir que es evidente que iba a salir bien. Yo no lo veía tan evidente.
¿Cuál es el límite del arte contemporáneo? ¿Puede quebrantar la legalidad?
Se debe quebrantar. El arte siempre va a estar rompiendo moldes. La vertiente política del arte va a estar siempre ahí. Creo que nada puede marcar los límites de un artista, de la libertad creativa. Siempre se va a intentar constreñirlo, pero quiero creer que siempre va a haber resquicios.
¿Vamos para atrás en algunos casos?
Es evidente que sí. Creo que la libertad de expresión está ahora bastante amenazada. Siempre lo ha estado. Pero ahora lo está no tanto por quienes quieren acabar con ella, sino por la propia sociedad.
¿Qué es lo más radical o más heterodoxo que ha visto en Huarte?
Más que radical, heterodoxo. El primer Aperitifak que hicimos. El artista Iosu Zapata hizo una paella para contarnos el trabajo que había hecho en México. Nos impactó ver que estábamos comiendo y haciendo paella en el centro de Huarte.
Compitiendo con el Ábaco.
(risas) Sí. Había cerrado ya. Pero sí nos pareció que esto iba a ser un centro de producción, algo diferente. Y también te diría, no tanto por transgresor sino por reafirmar el proyecto que llevamos adelante, subir a la primera planta y ver que hay muchos artistas trabajando. La paella de Iosu fue un cambio.
Oskia Ugarte Abarzuza (Pamplona, 1976) es licenciada en Historia del Arte (UPB/EHU) y está formada en comisariado, producción cultural y gestión de industrias creativas. Es una de las cuatro directoras del Centro Huarte y descendiente de una saga de libreros de Pamplona.
CUESTIONARIO/PROUST
Un centro artístico
Fundación Cerezales Antonino y Cinia
Un artista
Anni Albers
Una obra
Semiotics of the kitchen, de Martha Rosler
Una película
592 metroz goiti, de Maddi Barber
Un momento del día
La mañana
Un momento de su vida
La universidad
Un músico
Willis Drummond
Un libro
Relatos de lo inesperado, de Roald Dahl
Un/a heterodoxo/a
Iosu Zapata