Creciendo y trabajando junto a los caballos en el Centro Ecuestre Cizur
Jesús González y Marta Erroz superan los 45 años de experiencia en el mundo de la hípica. Llegaron siendo niños y la han convertido en su profesión y aspiran a fomentar una nueva cultura relacionada con esta especialidad en el centro que gestionan entre Astráin y Zariquiegui


Actualizado el 09/11/2017 a las 14:00
Se subieron a un caballo cuando levantaban escasos centímetros del suelo y con unos pocos años. Ahora suman, juntos, 45 años rodeados de equinos y siguen vinculados profesional y deportivamente a este mundo. Se conocieron en el centro en el que dieron sus primeros pasos y ahora son pareja y comparten un proyecto que busca acercar al gran público este ambiente en el que han crecido, para lo cual quieren cambiar algunos estereotipos. Jesús González y Marta Erroz están al frente del Centro Ecuestre Cizur. En julio comenzó a adaptarse en unas fincas del paraje La Llanada, entre Astráin y Zariquiegui, en la cendea de Cizur. Desde hace unas semanas ya está activo, acoge a 80 alumnos mientras avanzan las obras. En diciembre esperan que esté completo, con pisas exteriores e interiores, zona de establos y almacén y hasta un bar que sea germen del club que quieren crear. Con ellos trabaja un responsable de cuadra y una profesora de escuela, además de la colaboración de Joaquín González Paniagua, padre de Jesús. Ellos, a su vez, llevarán la tecnificación en salto (Jesús) y doma clásica (Marta).
¿Cómo surge este centro y por qué se abre en la cendea de Cizur?
Nos conocimos en una hípica, que ha sido parte de nuestra vida, pero queríamos hacer cosas que aquí en Navarra no se han hecho. Desde hace tiempo buscábamos un terreno en la comarca, bien comunicado con Pamplona. Y al final dimos con éste, junto a la autovía y el Camino de Santiago, con zonas para dar buenos paseos. Y nos pusimos en marcha.
Mencionan que quieren dar un nuevo enfoque. ¿A qué se refieren?
Queremos ser una escuela “moderna”, con diferentes técnicas de enseñanza y con instalaciones diferentes. Hemos planteado pistas que sirvan para entrenamientos y competiciones de todo tipo, una abierta y otra cubierta. Hemos colocado una pista geotextil que permite practicar en todas las condiciones. También queremos introducir el mundo del pony de competición en Navarra, a partir de los tres años. Queremos crear afición desde pequeños, con animales de su tamaño para que empiecen desde cero no sólo a montarlos, sino también a cuidarlos. Y que reciban todo los que les pueda aportar el mundo del caballo. Incluso que aprendan aquí mismo a competir para que le pierdan el miedo. Y queremos desterrar la idea de que es una disciplina elitista. Exige dedicación, pero no hace falta tener un caballo, se puede tener por nueve euros al día.
Su historia está ligada al mundo del caballo. ¿Cómo empezó?
J.G. Con siete u ocho años. Me llevó mi padre que tenía afición y ya no me he bajado. Sigo compitiendo y ahora ya me dedico plenamente a este mundo, también a la compraventa de caballos y a las clases. Me especialicé en salto. Me formé en Navarra y con otros jinetes.
M.E. Desde pequeña era una apasionada de los animales y monté por primera vez en Ordesa. Como regalo de Primera Comunión recibí un bono para unas clases y hasta ahora. Me he especializado en doma clásica y compito desde hace unos años. Tras acabar la carrera fui a Alemania a aprender el idioma y tuve la oportunidad de estar en una de las principales cuadras de allí, Paul Schockemöhle.