Día Mundial de la Terapia Ocupacional

Terapeutas, una labor para recuperar la vida

Este martes se celebra el Día Mundial de la Terapia Ocupacional, una profesión desconocida para muchas personas pero que puede marcar la diferencia a la hora de recuperar capacidades de la vida diaria y ganar en autonomía

Equipo de terapeutas ocupacionales de San Juan de Dios: Merche Zapata Jiménez, Soraya Monreal Ayanz, Naiara Caballero Medina, Iratxe Garín Murguialday, Andrea Chasco Gastón y Noelia Lus Lascort
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Equipo de terapeutas ocupacionales de San Juan de Dios: Merche Zapata Jiménez, Soraya Monreal Ayanz, Naiara Caballero Medina, Iratxe Garín Murguialday, Andrea Chasco Gastón y Noelia Lus LascortJ.C. Cordovilla
Equipo de terapeutas ocupacionales de San Juan de Dios: Merche Zapata Jiménez, Soraya Monreal Ayanz, Naiara Caballero Medina, Iratxe Garín Murguialday, Andrea Chasco Gastón y Noelia Lus Lascort

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María José Echeverría

Publicado el 27/10/2026 a las 05:00

Ganar o mantener la autonomía personal. Este es uno de los grandes objetivos de la terapia ocupacional, una profesión que para muchas personas es desconocida pero que puede marcar la diferencia en la vida de una persona. Todo mediante el entrenamiento y la reeducación en actividades básicas de la vida diaria y, por otro lado, con intervenciones en el entorno de la persona que puede estar afectada por diversos problemas: desde enfermedades como ictus o tumores hasta procesos de salud mental que pueden afectar a las rutinas diarias, recuperación de capacidades en mayores ingresados en residencias o en niños con trastornos como autismo o TDAH, entre otros.

Iratxe Garín Murguialday, estellesa de 26 años, es terapeuta ocupacional en el Hospital San Juan de Dios de Pamplona y explica con claridad la esencia de su trabajo, en su caso en rehabilitación neurológica: “Vemos las capacidades que tiene el paciente en las actividades de la vida diaria y si están alteradas se trata de intervenir sobre ellas”. Así, el trabajo del terapeuta tiene un propósito, una finalidad, que no se queda en levantar “diez veces un brazo” sino que se trata de que la actividad o el movimiento se pueda incluir en una acción de la vida diaria: lavarse los dientes, comer, vestirse o ponerse los calcetines.

“Si después de un ictus, por ejemplo, se queda un brazo inmovilizado el trabajo del fisioterapeuta se puede centrar en hacer repeticiones de empuje, mientras que las terapeutas intentamos que tenga distintos agarres, más amplios o estrechos, para coger la cuchara y llevársela a la boca”, explica. “Es destreza manipulativa fina”.

En el Hospital San Juan de Dios la apuesta por la rehabilitación y recuperación de las capacidades de las personas es firme. El centro dispone de un amplio gimnasio, con mayoría de usuarios de la red pública, donde trabajan distintos profesionales. Entre ellos se encuentra el equipo de terapia ocupacional: cinco mujeres que desempeñan su labor en el centro y otra más para la atención domiciliaria, de forma que cubre a personas grandes dependientes así como la intervención en el entorno.

Según el Colegio de Terapeutas Ocupacionales de Navarra, que nació en 2005, a final de 2025 había 262 profesionales colegiadas en la Comunidad foral. Desempeñan su actividad en centros sanitarios públicos, como el Hospital Universitario de Navarra, y privados, también en centros residenciales, gabinetes y asociaciones de pacientes, entre otros. La mayoría, el 93%, son mujeres. Casi la mitad, un 48%, tienen menos de 35 años y un 31% más entre 35 y 44 años. Y es que fue en 1990 cuando la terapia ocupacional se convirtió en grado universitario, aunque en Navarra no está implantado.

LA NEUROPLASTICIDAD

La valoración de cada persona, de sus capacidades en la vida diaria y limitaciones, así como de su entorno, es esencial en este trabajo para diseñar una terapia individualizada. “Todo se dirige hacia lo que es importante para el paciente en su vida, lo que hacía”, apunta.

Garín es especialista en rehabilitación neurológica y, en este ámbito, la capacidad del cerebro para adaptarse a nuevas situaciones, la neuroplasticidad, es una de las grandes aliadas del terapeuta ocupacional. Gran parte del trabajo se centra en el reaprendizaje de las actividades para volver a realizarlas igual que antes del evento o, si no es posible, compensar la falta de movimiento o utilizar alguna adaptación, por ejemplo una cuchara con un agarre palmar. “Hay que hacer un reaprendizaje para volver a instaurar movimientos automáticos que se han aprendido durante años, como escribir”, añade.

Y es que tras un ictus se puede “borrar” la información del cerebro. “Las neuronas no conectan como antes. No procesan esa información”. De ahí el reaprendizaje. Para ello, las profesionales emplean distintos objetos y estrategias como agarres palmares, la flexo-extensión, movilizaciones en contra de la gravedad, pinzas tridigitales, bidigitales, etc. “Hay muchos movimientos, opciones y pautas”, dice. “Si hay alteraciones sensitivas se puede hacer trabajo sensitivo, de conciencia de la zona afectada porque incluso se borra que existe. Se trata de tomar conciencia”.

A fuerza de trabajo, se puede mejorar. “Si logramos una buena vía de una red neuronal podemos conseguir que la persona afectada realice el mismo trabajo”. De hecho, todo el movimiento que se adquiere lo más próximo posible al ictus aumenta las probabilidades de recuperación. “A nada que se estimula el cerebro, empieza a recuperarse”. Por eso, en la Unidad de Ictus se pasa a la silla o a levantarse lo más rápido posible.

“La idea global es que cada persona pueda volver a tener los roles previos al problema que generó las limitaciones”. Y, si no es posible, se trabaja para adaptar. “Cuando una persona no puede adaptase al entorno hay que adaptar el entorno a la persona”. Para ello, pueden recurrir a eliminar barreras físicas y también a dispositivos médicos que ayudan a la movilidad (ortesis, prótesis o elementos de apoyo) y a ganar en autonomía.

ALGUNOS ÁMBITOS DE TRABAJO
​Rehabilitación neurológica. El trabajo se centra en reeducar en actividades de la vida diaria tras ictus, tumores... 
Salud mental. En este ámbito ofrecen herramientas para intentar recuperar roles, rutinas. Se asesora en ocio y para participar en la comunidad.
Residencias. Llevan a cabo trabajo para entrenar las actividades de la vida diaria: aseo, vestirse, etc. para que las personas se valgan por si mismas.
Infancia. Hay terapeutas en centros escolares que trabajan con niños con trastornos como autismo; síndrome de Down, etc. para que a través del juego aprendan.
Otros. Participan en equipos de valoración de dependencia, adaptación del entorno, orientación laboral, entrenamiento en el uso de prótesis, etc.

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