Análisis
Los deberes de Arrasate
El sello del entrenador apenas se vio en el segundo partido: la falta de mordiente arriba y consistencia atrás siguen latentes a domicilio


Publicado el 27/10/2026 a las 05:00
La visita a Sevilla supuso una especie de baño de realidad para este Osasuna que aspira a revitalizarse de la mano de Jagoba Arrasate. Después de una victoria esperanzadora contra el Racing de Santander, con un equipo que mostró destellos del sello buscado, el efecto esta vez solo duró 20 minutos. Tras el gol en contra emergió la peor cara, entre la falta de juego y de capacidad competitiva en la que era la primera prueba fuera de casa. No salió bien.
En la primera capa del análisis figura el problema evidente de Osasuna: el contraste de los números en casa y fuera enciende una señal de alerta. En cuanto a resultados y también sensaciones. Arrasate aspira a descargar esa mochila pesada que está en la espalda desde que se marchó en 2024. En el Sánchez-Pizjuán no pareció su Osasuna anterior, sino el de la etapa más reciente. El 1-0 abrió paso a los fantasmas y tampoco después se vislumbró una reacción.
El equipo encadena cuatro derrotas consecutivas fuera de casa, que han llegado tras el triunfo inicial en Balaídos: Alavés, Atlético, Betis y Sevilla. El próximo lunes el compromiso también será a domicilio contra el Deportivo. Otra reválida para sacar a relucir una nueva versión lejos de Pamplona.
Te puede interesar

En la lista de asignaturas que tiene Arrasate sigue la falta de pólvora en ataque, que se explica desde la poca clarividencia ofensiva. Moi Gómez fue el único capaz de mover al equipo con criterio. Dos tiros a puerta, el primero en el minuto 89, resultan inviables en una propuesta competitiva. A la ecuación se unió el déficit sin la pelota: un equipo perdedor en los duelos ante un Sevilla que hizo daño sin muchos alardes. Fue mejor en intensidad y en contundencia en las áreas. Jagoba tiene trabajo por delante.