Testimonio
Andrés Pérez, superviviente de cáncer infantil: "Soy voluntario de ADANO para demostrar mi agradecimiento"
Tras ser diagnosticado de un linfoma con 11 años, piensa que "con el tiempo se valorará" el esfuerzo de la asociación por recuperar los informes clínicos de menores que superaron esta enfermedad


Publicado el 28/09/2026 a las 19:00
A Andrés Pérez Goñi le detectaron un linfoma de Burkitt con once años, en 1986. Ahora tiene 51 y es voluntario de ADANO, la Asociación de Ayuda a Niños y Niñas con Cáncer de Navarra, que se fundó tres años después de su diagnóstico. "En mi caso, por suerte, las secuelas han sido pocas", ha compartido en la presentación del proyecto 'Supervivientes de cáncer pediátrico en Navarra: encontrarlos, acompañarlos, cambiarles la vida', con el que ADANO quiere localizar y acompañar en su tránsito a la vida adulta a personas que superaron un cáncer infantil a partir de 1989.
Para Andrés Pérez, "la situación ha mejorado con los años". "He tenido pocas secuelas y en mi caso no me ha afectado demasiado", cuenta el voluntario. "Ahora se congelan espermatozoides y óvulos, pero eso en 1986 no existía. Antes te hacían punciones en vivo y ahora te anestesian. Así como se han conseguido paliar las náuseas tras la quimioterapia", cuenta. Para él, "por suerte", todo ha ido a mejor, en especial "la supervivencia".
"Con once años eres un niño que quiere jugar y sientes que estás en una cárcel, entre comillas. Yo iba a la escuela cuando tenía fuerzas y para mí eso era una libertad y un disfrute", recuerda.
Se hizo voluntario con la idea de devolver lo que se le aportó en su día y de demostrar todo el agradecimiento que tiene a las personas que le ayudaron en esos momentos. "Ahora, cuando las familias ven que estoy bien, les enseño la marca del Port-a-Cath y les anima", explica. Al principio, Pérez no quería saber nada de hospitales. ADANO nació tres años después de su enfermedad y sus padres se hicieron socios. "Con los años he podido organizarme y soy voluntario de hospital. Voy junto a otra compañera y juego con los niños. Ellos están entretenidos y los padres pueden hacer algún recado o salir a tomar un café", explica.
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"La experiencia fue dura, para mis padres más que para mí, que eran más conscientes del riesgo", cuenta de su paso por oncología hace cuarenta años, del que recuerda con especial cariño al doctor Javier Molina, un "fuera de serie" que "siempre estaba encima", y a la doctora María Sagaseta, con la que también coincidió.
"Hay un informe escrito a mano. Creo que existirá aún. Tendré que informarme", reflexiona tras la presentación de la nueva iniciativa de ADANO. "Ahora hago vida normal, pero sería interesante acceder a él. Es algo que se necesitaba, pero hacía falta alguien que se moviera, como Cristina Delgado. Y con el tiempo se valorará lo que se está haciendo", opina.