Desafíos de Navarra
Expertos en IA abogan por aprender a usarla sin depender de ella en las aulas
Mikel Galar (UPNA) y Alejandro Néstor García (UN) analizaron los retos que se plantean en un foro integrado dentro de Desafíos de Navarra


Publicado el 23/09/2026 a las 18:51
Tanto Mikel Galar, catedrático de Ciencias de la Computación e Inteligencia Artificial de la UPNA, como Alejandro Néstor García, profesor titular en el Departamento de Ciencia Política y Sociología de la UN, admiten que emplean la IA todos los días del año. Eso sí, también lo hacen con el criterio necesario para que su uso sea eficaz. Todos sus descubrimientos, riesgos y avances los detallaron el martes durante un foro moderado por Fernando Hernández (Diario de Navarra) en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Navarra, integrado dentro del proyecto Desafíos de Navarra, que durante este mes aborda la educación.
A lo largo de una hora y media, los dos expertos, Mikel Galar como responsable del grupo de investigación ARIN y Alejandro Néstor García como miembro del proyecto "Inteligencia Artificial y Educación Superior" de la Red Estatal de Docencia Universitaria, abordaron la rápida evolución de estos "nuevos" modelos de aprendizaje en las universidades.
Por un lado, trataron la "disparidad" en la adopción de estas herramientas por parte del profesorado. "Hay mucha gente que simplemente no llega y no se ha puesto", expuso Galar, creyendo que "parte del profesorado se va quedando atrás y no está aprovechando todo el potencial que tienen". A lo que García añadió el sentimiento de "derrota" por parte de los docentes que creyeron que era "una moda" que "pasaría".
EL USO SIN CRITERIO
Otro de los ejes centrales del foro fue el "criterio necesario" por parte de los estudiantes para usar la IA. Para el profesor de la UN, "usar la IA habitualmente no equivale a conocerla: no tienen esa alfabetización sobre lo que es la inteligencia artificial, cuáles son sus sesgos y, por lo tanto, tampoco conocen bien los límites de lo que cabe esperar".
A su vez, el catedrático de la UPNA detalló que "muchas veces no saben que es un modelo predictivo y que no hay nadie detrás, y lo tratan como si realmente le pudieran preguntar. Simplemente responde lo más probable. Es verdad que cada vez lo hace mejor y es más útil, pero los alumnos no tienen esa alfabetización sobre lo que es la inteligencia artificial, cuáles son sus sesgos y, por lo tanto, tampoco conocen bien los límites de lo que cabe esperar".
En el ámbito de la educación, usar mal la inteligencia artificial implica no aprender. Al delegar el trabajo, el alumno no está cumpliendo con los objetivos de aprendizaje, aunque saque buenas notas, coincidieron ambos, que abordaron de manera similar el "peligro de delegar el primer esfuerzo cognitivo".
Alejandro Néstor García subrayó que "esos momentos de enfrentarte tú a la hoja en blanco son muy importantes". Mientras que Mikel Galar, por su parte, explicó que "si estás delegando a la IA en la universidad, cuando termines, ¿qué empresa te va a querer contratar? Van a contratar el plan superior de la IA, no te van a contratar a ti, porque no estás aportando valor".
García explicó que se despierta con un informe que resume su agenda por rango de prioridades, mientras que Galar contó que usa un mecanismo que transcribe la letra de sus alumnos a ordenador, lo que le facilita entender las respuestas de sus exámenes. Los dos coincidieron en que el rol del profesor y del espacio presencial debe reorientarse, así como los métodos de evaluación. "Lo que yo quiero es trabajar con todos esos recursos que no les aporta la IA: pensamiento crítico, la aplicación de ese conocimiento, el trabajo en equipo, la rendición de cuentas", apuntó Alejandro Néstor García.


"¿Ha habido algún caso que os haya sorprendido?", preguntó Fernando Hernández. "No recuerdo ninguno. De hecho, alguna vez yo me he llegado a cabrear. Llega un TFG y tienes que corregir signos de puntuación, tildes... Les pido que utilicen la IA para depurar y entregar un producto mucho más profesional, con su conocimiento y su criterio".
Está claro que la prohibición es ineficaz. "Nuestro cambio metodológico tiene que ir en la dirección de cómo integramos estas herramientas, sabiendo que las van a usar y que están a su disposición. Es más, el mundo laboral les va a exigir que sepan usarlas", indicó García. Del mismo modo, tampoco resulta útil intentar detectar su uso. "Detectar si está hecho por IA tiene un 70 % de acierto", expuso Galar. "Hay un mecanismo de generación de imagen de OpenAI que te detecta si lo has generado con ChatGPT. Pero en cuanto la pasas por otro generador y le dices que reprocese esa imagen, la vuelves a pasar y ya no la detecta".
Prohibir la IA en las aulas es inviable, así como ignorarla sería erróneo. Cuando una herramienta resuelve un trabajo académico en segundos, a la universidad le queda fomentar el criterio propio. Esa será la mayor ventaja competitiva del profesional del futuro, la de pensar por sí mismo. Como expuso Alejandro Néstor García, "tenemos que tener la capacidad de saber hacer las preguntas adecuadas y enfrentarnos al aprendizaje; si no, en lugar de dirigir la inteligencia artificial, seremos dirigidos por ella".