Comercio itinerante
El barbero de Asiáin visita en furgoneta
Peluquero por vocación, pasó de trabajar en casa a adaptar, con ayuda familiar, de la asociación de peluqueros y de la Cámara, una furgoneta que llega a su Cendea de Olza y municipios próximos


Publicado el 16/03/2026 a las 05:00
Ion Olza Corredor descubrió la vocación de peluquero en el patio del colegio Luis Amigó, donde completó la enseñanza obligatoria. Allí cortaba el pelo a amigos y compañeros aprovechando los recreos y hasta alguna clase perdida. Entre dudas sobre hacia donde encauzar su futuro. Vecino de Asiáin, con veinte años cumplidos en diciembre, lleva unas semanas conduciendo una furgoneta convertida en barbería móvil. La primera de Navarra según le han comentado. Un espacio que a ratos se asemeja a un txoko donde compartir con amigos y que en otros momentos salva del apuro a personas mayores de la Cendea de Olza, de donde procede, y del Valle de Ollo o de Val de Etxauri, y les evita viajes a la ciudad para cortar el pelo. Varones de momento.
Su historia no responde a políticas dedicadas a la lucha contra la despoblación. Más bien a las ganas de poner en práctica lo aprendido en la academia Ramiro Mata, a la que acudía por las tardes mientras terminaba un grado de marketing. Y lo que fue perfeccionando en el cuarto de su casa y más tarde en una bajera. “Tenía esa idea en la cabeza y que conseguir un local era caro. Un cliente me lo llegó a comentar en verano y pensé que si también lo veía alguien más se podía intentar”, rememora los inicios.
Ion Aniceto, que toma el segundo nombre de su padre, no concibe esta historia sin la ayuda familiar. De su progenitor, Aniceto Olza, y de su madre, Cristina Corredor, en la preparación de la furgoneta y en el papeleo. También de su hermana Alejandra. Además, contó con el apoyo de la Asociación de Peluqueros de Navarra, de la Cámara de Comercio y del Ayuntamiento de la Cendea de Olza. Su padre encontró el vehículo, utilizado anteriormente para revisiones médicas de empresa. Aprovechó la instalación eléctrica y la altura justa para trabajar de pie y colocar un sillón que usan los clientes y otros para la espera. Los preparativos, incluida la rotulación, han supuesto una inversión de 17.000 euros.


Por ahora está haciendo su clientela y espera tener un calendario fijo por los pueblos. “Acudo cuando tengo un mínimo de tres personas para que me merezca la pena. Y estoy dispuesto a ir donde me llamen. Lo agradecen porque igual ya no se pueden mover tanto o les tienen que llevar”, explica su organización en este primera fase. Aunque calculó un precio de 14 euros por corte para adultos y de 12 para menores y jubilados, ha arrancado cobrando doce a todos y 18 cuando también se arregla la barba y 16 con las cejas. Sirve, además, una bebida de cortesía.
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El horario es amplio por ahora. De 10 a 14 horas y de 16 a 21 horas de lunes a sábado. Y diferenciado. “Ya noto que va cambiando la clientela según avanza la semana. Antes eran amigos, pero ahora ya no sólo, porque me van conociendo”, comenta. En su pueblo, Asiáin, ha tomado la costumbre de ponerse junto al único bar y algún cliente compagina barbería y almuerzo. Lleva con orgullo que le conozcan en las fiestas del entorno y reconoce la motivación por emprender que le llevó a rechazar trabajar en un local fijo. “Mejor ganar igual menos pero construir un sueño”, sonríe desde el sillón de su barbería móvil.