Acto
Homenaje al centenar de donantes de objetos de valor cultural a Navarra
Entre lo que ciudadanos y entidades entregaron está la espada de un general carlista, fotos de requetés navarros en la Guerra Civil, juguetes y pergaminos musicales de los siglos XVII y XVIII


Publicado el 14/03/2026 a las 05:00
Una espada con su vaina que pudo pertenecer al general carlista de origen navarro José Pérula y de la Parra (1830-1881), fotografías únicas de requetés navarros en la Guerra Civil, dos pergaminos de los siglos XVII y XVIII o 1.626 programas de fiestas impresos de 261 localidades de Navarra datados entre 1944 y 2024 son algunos de los objetos que han pasado a formar parte del patrimonio de Navarra.
Más de un centenar de personas y entidades decidieron el año pasado legar a la Comunidad foral objetos de valor cultural e histórico que a partir de ahora estarán en manos del Museo de Navarra, el del Carlismo o el Etnológico, del Archivo Real y General, del Archivo Contemporáneo o de la Biblioteca General y la red de bibliotecas de Navarra.
Este viernes, 13 de marzo, el Gobierno foral celebró en el Salón del Trono un acto de reconocimiento a todos ellos, presidido por el consejero de Economía, José Luis Arasti, y en el que participó la consejera de Cultura Rebeca Esnaola. Arasti agradeció la generosidad de los homenajeados por esas donaciones que contribuyen a pintar “un retrato” de cómo era Navarra.
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Las donaciones son muy variadas. Hay fondos documentales de los arquitectos Fernando Redón Huici y Miguel Gortari Beiner que han pasado a integrar el Archivo Contemporáneo de Navarra. Además, hay desde objetos de la Asociación Los Amigos del Arte o material de los Iruña’ko; los discos que recopiló en su vida Joaquín Luqui (1943-2005), el popular periodista especializado en la música; fotografías, carteles, material filmográfico, libros y hasta juguetes, estos de la librería Abárzuza. Entre lo donado, hay cuadros de Salvador Beunza, Xabier Morrás, Vicente Arnoilaga Nagore o de Julio Martín-Caro Soto, pinturas que pasarán a formar parte del patrimonio del Museo de Navarra.
FONDO DOCUMENTAL DEL ARQUITECTO MIGUEL GORTARI BEINER
El arquitecto pamplonés Miguel Gortari Beiner (1920-1977) está detrás de edificios tan conocidos como la parroquia de San Francisco Javier de Pamplona, el Hotel de los Tres Reyes o el cementerio de Burguete que llegó a ser premiado en 2014 como el mejor campo santo de España. “Tiene la puerta en forma de Alfa y la planta en forma de Omega, que es el principio y el fin”, contaba de esta obra uno de sus hijos, Javier Gortari Solbes.
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La familia ha donado al Archivo Contemporáneo de Navarra su fondo documental, del que forman parte los proyectos arquitectónicos que firmó a lo largo de su trayectoria profesional de viviendas, pero también de ordenación urbana, ocio o relacionados con la actividad industrial. En el acto que organizó el Gobierno de Navarra en reconocimiento a todas las donaciones participaron cuatro de sus hijos Javier, Beatriz, María y Martín.
“En aquella época había prácticamente diez arquitectos para toda Navarra, era una carrera difícil y compleja”, resalta su hijo Martín Gortari. “Hemos querido que toda esa documentación pueda estar a disposición de todos los navarros”, agregó.


INCLUYE TAMBIÉN CUADROS Y SE ESPERA QUE EL PÚBLICO PUEDA TENER ACCESO AL MATERIAL DOCUMENTAL ESTE AÑO
La jefa de la sección del Archivo Contemporáneo, Maite Sola, destacaba la importancia de esta donación. “El fondo de Miguel Gortari es una maravilla, formado sobre todo por los planos y proyectos de toda su trayectoria profesional, pero también tiene cuadros, pinturas aguadas… ”.
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Sola contó que incluye también documentación personal de sus exámenes, de su paso por la universidad, libros… “Todavía está en proceso de trabajo pero esperamos que a lo largo de este año pueda ser accesible al público en general”.
FONDO ARTESANAL EN HOJALATA Y ZINC DE NICOLÁS NAVALLAS MARTIZ
Nicolás Navallas Martiz fue el último hojalatero de Sangüesa. Falleció el 29 de septiembre de 2023, con casi 99 años. Trabajaba manualmente con la hojalata, el cobre, el zinc o el plomo. Durante décadas realizó objetos para el hogar, recreó elementos patrimoniales o hizo trabajos que donó como cofres, cálices y coronas para el Misterio de Reyes. Sus hijos Javier, Agustín, Ángel y Esther han donado todo lo que hizo su padre en la pandemia, que fue reproducir de nuevo “toda la colección que él había hecho en zinc y en hojalata”, explica Ángel. “Él dijo, ‘yo no me voy a aburrir, ¿qué hago? Pues voy a hacer otra vez todo’, y es lo que hizo”. Un material que se pudo ver al final de aquella pandemia en una exposición en la Casa de Cultura de Sangüesa y que ahora ha donado la familia al Museo Etnológico de Navarra Julio Caro Baroja.


“Aunque todo es visitable en el taller de Sangüesa, nos parecía interesante la duplicidad de piezas dejarlas al Museo Etnológico y que lo disfrute toda la ciudadanía”. Son las piezas “que se hacían en la hojalatería en los años 50, desde una aceitera, una churrera a una pala para granos de trigo o una lámpara”.
