Javieradas 2026
Parada obligada para reponer fuerzas en los últimos 35 años
La Asociación de Voluntarios Olímpicos de Navarra celebró su aniversario de apoyo a los peregrinos en su punto de avituallamiento en Loiti


Publicado el 08/03/2026 a las 05:00
Un oasis en medio del Alto de Loiti. Cuando la Asociación de Voluntarios Olímpicos de Navarra (ASVONA) empieza a montar el puesto no se puede ver nada por la niebla. ASVONA lleva 35 años funcionando y 35 años creando su ya tradicional puesto de avituallamiento gratuito, un espacio para que los peregrinos que emprenden la Javierada repongan fuerzas. Por este aniversario se preparó este sábado una paella a las 14 horas en la que participaron todos los presentes, sean voluntarios, peregrinos, Guardia Civil o Policía Foral.
Peregrinos lo avistan de lejos y saben que encuentran refugio. Entran por la carpa blanca en una mañana gris y salen con el estomago lleno, sed saciada y energías renovadas para lo restante del recorrido.
Cualquier peregrino puede tomar lo que se le antoje de la extensa fila de posibilidades. Agua, caldo, pastas, chocolates, manzanas, naranjas, snacks, leche, café, zumo, bolsas de patatas, zumos, bebidas energéticas, chocolates, galletas, polvorones y bocadillos de queso, jamón, mortadela, chorizo o salchichón.
Si se desea, se puede dejar una pequeña donación en una hucha en la entrada. “La gente aquí se pone las botas de comer”, comenta Elena Araz Carro, de 60 años, presidenta de ASVONA. “Más o menos la gente coge lo que necesita, o lo quiere o lo que ve que pueda tomar en un momento dado”, añade.
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DESDE ENERO
La preparación se inicia en enero y termina cuando concluye cada peregrinación. Desde semana y media antes empiezan a recoger colaboraciones para el puesto. 40 voluntarios colaboran con la iniciativa, 18 por día atendiendo el puesto y los demás con las furgonetas. 49 empresas les han prestado elementos para su puesto. Miles de peregrinos pasan. El material movido suma más de 2 toneladas.
Desde las 8 hasta las 5 de la tarde trabajan en el puesto los voluntarios. Al final de la jornada no quedan restos, puesto que los voluntarios se quedan para limpiar el espacio y recoger los residuos. La comida que sobra se guarda si no es perecedera o se entrega a comedores o a familias ucranianas refugiadas en Navarra.
Araz Carro recuerda: “Cuando empecé yo a hacer la Javierada hace ‘miles’ de años, no había nada en el camino para dar un poco de ayuda al peregrino, y cuando fundamos nuestra asociación pues pensamos que era muy importante”.
Amaya Guisasola, de 42 años, lleva 7 años siendo voluntaria y le parece importante el puesto de ayuda a los peregrinos “porque les permite tener una recuperación de energía y porque es algo también tradicional de la Javierada”.
Ana Rosado, de 56 años, es voluntaria desde hace 8 años y comenta: “Para mí es importante porque si no estuviera este avituallamiento los peregrinos no tendrían donde tomar o un café caliente o algo”.