Javieradas 2026

Un tímido sol bendice la llegada de 4.400 peregrinos a la cuna de Javier

La Misa del Peregrino, oficiada por 14 concelebrantes, abraza a los esforzados caminantes en una explanada del castillo a medio llenar

Misa del Peregrino, este sábado 7 de marzo, en la explanada del Castillo de Javier.

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Misa del Peregrino, este sábado 7 de marzo, en la explanada del Castillo de Javier.Sergio Martín

Natxo Gutiérrez

Publicado el 07/03/2026 a las 20:44

El sol se abrió paso este sábado entre nubes amenazantes e iluminó el altar, instalado a los pies del castillo de Javier. El foco natural que proyectó brilló con más intensidad en dos momentos significativos de la Misa del Peregrino, como queriendo destacar su importancia: la homilía, a cargo del vicario general de la diócesis, Miguel Larrambebere, y la consagración. Las condiciones meteorológicas, que descargaron una lluvia incordiante a primeras horas de la mañana en Pamplona, cedieron a la tregua a media tarde, a medida que un goteo de caminantes alcanzaban su destino. El cansancio, visible en el ritmo ralentizado, no impidió a no pocos subir los peldaños de las escaleras que desembocan en la basílica del santo. El acceso al templo supuso el colofón a la propuesta de ‘Invitados a la fe’, según reza el lema de las Javieradas de este año. 

Fueron precisamente la convicciones religiosas las que empujaron a 4.400 peregrinos, según el recuento de Policía Foral y Guardia Civil, a alcanzar la cuna de San Francisco Javier en un número ligeramente superior a los registros de la edición anterior. “El año pasado sí que hizo mal tiempo”, recordó el delegado de Misiones de la diócesis, Óscar Azcona, antes de colocarse la estola morada de la Cuaresma y ejercer de monitor en la eucaristía. “Parece que iba a caer el diluvio universal. ¡Que no va a llover!”, profetizó en los preámbulos de la celebración para acto seguido disculparse con una licencia de humor con el precepto evangélico del “¡No tentarás a Dios!”.

No pecó de atrevimiento con sus palabras. Antes bien, su profecía fue certera en una explanada, que no registró la imagen atestada que se espera para la eucaristía de este domingo por la mañana y para la que el siguiente fin de semana pondrá fin a la manifestación de fe que se reedita cada año con esfuerzo en el camino y confianza rumiada en la intimidad.

Hubo palabras de agradecimiento y aprobación de la Misa del Peregrino por parte de los partidarios de su existencia y continuidad. Desde su instauración hace más de una década, responde a hábitos compartidos por quienes descartan hacer noche en Sangüesa y optan por regresar a su domicilio a descansar tras una jornada de maratoniano esfuerzo. Los hay que, antes de rehacer en coche el camino andado, necesitan reforzar sus creencias con una bendición. Ya lo dice el pamplonés Óscar Ruiz de Erenchun Gutiérrez: “Una Javierada sin misa está coja”.

Completó el periplo pedestre, junto a su mujer, Marta equiza Reyes, sus hijas, Patricia y Adriana y sus respectivos, originarios de Córdoba y Palma de Mallorca, como confesaron. La celebración vespertina abrazó igualmente a una legión de animados caminantes provenientes de La Ribera y Tierra Estella. El grueso del primer grupo tuvo que dar un rodeo por Cáseda, como aseguró José María Cambra, de Protección Civil de Milagro, dada las condiciones “prácticamente intransitables” de Montepeña.

"NO SER ARROGANTES"

Superados escollos naturales y los efectos de la fátiga, los congregados en la eucaristía escucharon del vicario general, Miguel Larrambebere, una invitación a ser agradecidos por “regalo” que supone la fe. “¡Cuántos pueblos, poetas, pensadores y filósofos hubiesen dado su vida por tener la posibilidad de acercarse cinco minutos al cielo para conocer al Dios verdadero!”, predicó.

El presbítero, que estuvo acompañado en el altar de 13 concelebrantes, amén de un diácono y 9 acólitos, señaló que “los cristianos no debemos ser preponderantes ni arrogantes”.

Apoyado en el evangelio del encuentro de Jesús con la samaritana en el pozo, expuso el ejemplo del joven Francisco Javier que “descubrió el significado profundo de la sed de Jesús” para emprender una andadura de 120.000 kilómetros, “unas tres veces la vuelta al mundo”, guiado por la misma fe que animó a 4.400 caminantes a seguir sus pasos.

Sedientos tras la fatiga, el grueso de ellos bebió de las palabras de consuelo y el aliento de su fe en una tarde bendecida por un tímido sol.

Coches y Autobuses
814 turismos sirvieron de apoyo para una parte de los peregrinos en el regreso a sus puntos de partida.
123 autobuses fueron contabilizados por Policía Foral y Guardia Civil, que junto con Protección Civil se ocuparon de la seguridad y buen discurrir de la jornada.

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