Javierada 2026

La promesa que sobrevivió a la pandemia

Pablo e Iñaki retomaron este sábado su peregrinación desde Lumbier, donde se detuvieron hace 5 años, para completar el camino pendiente hasta Javier

Los amigos, rodeados de los suyos, en un momento del camino
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Los amigos, rodeados de los suyos, en un momento del caminoCEDIDA
Los amigos, rodeados de los suyos, en un momento del camino

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Noelia Gorbea

Actualizado el 07/03/2026 a las 18:12

La promesa que uno hace, especialmente cuando está conectado con una tradición tan profunda como la de las Javieradas, es algo que va más allá de las palabras. En este relato, el compromiso de Pablo Martín e Iñaki, dos vecinos de Noáin, toma forma en un viaje que comenzó en tiempos de pandemia y que, por una serie de circunstancias, se quedó a medio camino. Hasta este sábado. Porque lo que comenzó como un viaje truncado ha logrado cerrar un ciclo que llevaba años esperando.

En 2021, los amigos se habían comprometido con San Francisco Javier; haciendo una promesa que llevaba consigo la esencia de la fe, la familia y los lazos que unen a las personas. Sin embargo, como a muchos, la llegada del Covid les jugó una mala pasada. "Pensábamos ir más lejos, pero entre una cosa y otra, llegamos solo a Lumbier", comenta Pablo con tono nostálgico, pero lleno de esperanza.

Una parada que los amigos han reanudado (acompañados además por más gente) cinco años más tarde, cuando la vida lo ha permitido. Y como las promesas no tienen fecha de caducidad, la espera solo ha sido una parte más de la misma historia. "Ahora, junto a mi mujer Ana, su hermana, el novio, mi amigo Iñaki, su mujer y una amiga común, el plan sigue su curso", detallaba Pablo, dando fe de que habían salido sobre las siete y media de la mañana.

En su caso, la peregrinación comenzó donde se había detenido con la pandemia: en Lumbier. "Es más simbólico que otra cosa", manifestaban los amigos. Así las cosas y según su planificación, la marcha se ideó para hacer una parada en el bar La Torre y continuar después hasta la entrada de Yesa, donde el grupo almorzó antes de proseguir el camino hacia la explanada del castillo de Javier.

CERTEZAS

 "Esta Javierada es importante para nosotros. Las promesas que le hicimos al Santo están aún vigentes", reflexionan Pablo e Iñaki con sinceridad. Es por ello que hicieron suya la máxima de "Al mal tiempo, buena cara". "La emoción de llegar a Javier, mojados y cansados, no empañó en absoluto la alegría de cumplir el ciclo prometido. Un cierre perfecto para aquella promesa que, aunque se quedó en pausa, nunca fue olvidada".

Y aunque durante el camino se cruzaron con miles de personas, la suya, la historia de Pablo Martín, Ana Pérez, Irune Martínez de Lizarduy, Iñaki, Txema García, Nuria Millán y Nekane Apostua tuvo un tinte, quizá, más especial. "No habíamos podido venir antes por trabajo, cuidado de hijos... Y cuando parecía que no, hemos podido hacerlo", dicen quienes ya tienen entre sus manos una cruz de madera que les ayude a convertir en recuerdo imborrable la experiencia de estas Javieradas 2026.

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