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Sostenibilidad

CIRA WORLD: luz con alma, desde Navarra

La firma navarra transforma extintores retirados en piezas únicas de iluminación, donde cada objeto conserva décadas de historia y 6 horas y 47 minutos de maestría artesanal

La empresaria navarra Sonia Moneo con algunas de las lámparas de Cira World
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La empresaria navarra Sonia Moneo con algunas de las lámparas de Cira World
La empresaria navarra Sonia Moneo con algunas de las lámparas de Cira World

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Publicado el 22/02/2026 a las 05:00

Seis horas y cuarenta y siete minutos.

Ese es el tiempo exacto que tarda en nacer una lámpara Lampe en CIRA WORLD. Arenado milimétrico para retirar hasta cuarenta años de pintura sin dañar el acero. Corte con metrología precisa, porque medio centímetro arriba o abajo, en diseño, es inadmisible. Imprimación. Secado. Pintura. Nuevo secado. Ensamblaje. Verificación.

En ese mismo tiempo, una fábrica puede producir cientos de lámparas idénticas. En CIRA, solo una.

"Hay quien piensa que eso es ineficiente", explica Sonia Moneo, fundadora de CIRA WORLD. "Para nosotros es exactamente el punto. Una lámpara CIRA no se fabrica: se transforma. Y la transformación lleva el tiempo que lleva". 

La diferencia empieza en el origen. Cada pieza nace de un extintor real que ha protegido durante décadas hoteles, hospitales, colegios o fábricas. Algunos pasaron veinte años instalados en lugares emblemáticos como el Hotel Tres Reyes de Pamplona. Invisibles. Imprescindibles. Siempre en su sitio, esperando no tener que actuar.

Hasta que la normativa obliga a retirarlos con un único destino, la fundición. Hasta que alguien decidió que se merecían una nueva vida..

Sonia Moneo creció entre cilindros rojos y sistemas de protección contra incendios. Su familia fundó Prodein hace más de cuarenta años, y ella pasó su infancia aprendiendo que la precisión y la constancia también son una forma de belleza. Con el tiempo, esa sensibilidad técnica fue alineándose con su vertiente creativa. CIRA WORLD es el lugar donde ambas se cruzan.

Lámpara CIRA en ambiente residencial de diseño. "Vamos más allá del reciclaje o la reutilización, buscamos transformar un objeto industrial obsoleto en una pieza única", explica Moneo
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Lámpara CIRA en ambiente residencial de diseño. "Vamos más allá del reciclaje o la reutilización, buscamos transformar un objeto industrial obsoleto en una pieza única", explica Moneo
Lámpara CIRA en ambiente residencial de diseño. "Vamos más allá del reciclaje o la reutilización, buscamos transformar un objeto industrial obsoleto en una pieza única", explica Moneo

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El proceso de transformación respeta la vida anterior del objeto. El acero original se conserva. Los números de placa permanecen. La trazabilidad es real y verificable: cada lámpara lleva un pasaporte digital que documenta de dónde viene el extintor, cuántos años sirvió y qué protegía. Dos extintores con vidas distintas producen, necesariamente, dos lámparas distintas.

"La decisión de conservar las marcas del acero fue deliberada", explica Ana Andueza, ecodiseñadora de CIRA. "Cuando alguien nos pregunta por qué no borramos los números de serie o las curvas del metal, la respuesta siempre es la misma: eso es precisamente lo que convierte cada pieza en única. Lo que otros verían como imperfecciones, nosotros lo entendemos como identidad".

Magritte escribió "Ceci n’est pas une pipe" debajo de una pipa perfectamente pintada. CIRA recoge esa tradición y la traslada al diseño contemporáneo: esto no es una lámpara. Es un objeto que cumplió una misión durante veinte años y que hoy encuentra otra.

En un mercado donde se puede fabricar una lámpara en veinte minutos: acero nuevo, embalaje, envío, CIRA reivindica otra lógica. "Puedes comprar luz en cualquier sitio", afirma Moneo. "Si lo que buscas es luz con alma, estamos aquí, en Navarra".

Porque el alma no la añade el diseñador. El alma son los años de servicio, las revisiones trimestrales, los simulacros, la tranquilidad de saber que estaba ahí. "Cuando recibo un extintor en el taller", cuenta el artesano que ejecuta cada transformación, "intento imaginar los espacios que ha protegido. Un cilindro que viene de un hospital no es igual que uno que viene de una bodega. Esa diferencia se siente en el trabajo, y se queda en la pieza".

CIRA trabaja pieza a pieza, con artesanos locales, conservando más del 90% del material original. Que eso se traduzca, además, en un modelo más consciente con el entorno es una consecuencia natural del proceso, no su razón de ser. La razón de ser es otra: demostrar que la transformación con maestría puede dar a los objetos una vida más larga, más bella y más significativa que la que tenían.

En cada lámpara, el pasado no desaparece.

Simplemente cambia de misión.

Porque el alma no se fabrica.

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