Formación
Nervios palpables antes del MIR
Familias, amigos y parejas acompañaron con risas, abrazos y besos a las 541 personas convocadas para las pruebas de Formación Sanitaria Especializada en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra


Publicado el 25/01/2026 a las 05:00
Risas nerviosas , abrazos y besos frecuentaron la entrada del campus de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Pública de Navarra (UPNA) a las 13:30 de la tarde este sábado 24 de enero antes de la presentación de las Pruebas de Formación Sanitaria Especializada para las distintas profesiones. Para estos exámenes se convocaron a 531 personas y se ofertaron 194 plazas en Navarra.
De estas plazas 144 pertenecen al Servicio Navarro de Salud-Osasunbidea(SNS-0) y 50 para Clínica Universidad de Navarra (CUN). Además de las pruebas para especialización en medicina (MIR) hubo también en enfermería, farmacia, biología, psicología, química y física. En toda Navarra hay un total de 692 residentes. Según el Ministerio de Sanidad 35.503 personas han sido admitidas a las pruebas, el 74,2% mujeres.
Los convocados se presentaron a la ubicación junto con sus familiares y sus seres queridos. Ahí se despidieron para ingresar al examen de cuatro horas y media. A los convocados les costaba un par de segundos responder cuál era su edad, de los nervios.
NERVIOS Y TRANQUILIDAD
Paula Fauste y Esther Etayo tienen ambas 24 años e iniciaron la carrera al lado de la otra. Ellas se prepararon los últimos 18 meses juntas e iban a presentar el MIR por primera vez. Rutina para estudiar: ser constantes y respetar el descanso. Fauste se sentía nerviosa. Etayo se sentía nerviosa.
Carla, de 25 años se presentaba al PIR (la prueba de psicología) y lleva un año preparándose, desde marzo está en una academia y era la primera vez que se presentaba a la prueba. Luis Y Vilma, de 57 los dos, sus padres, se sentían orgullosos de ella. Carla se sentía nerviosa
Jessica Molina, de 27 años, se presentaba al MIR por primera vez y lleva un año preparándose. No ha tenido una rutina especial para prepararse, Molina se sentía nerviosa.
Sara Horjales , de 26 años se presenta al MIR por primera vez, estudiaba entre 9 y 11 horas al día desde hace un año y medio. Espera que le vaya bien. Horjales se sentía nerviosa.
Esther, de 29 años, se presenta a la prueba de farmacia. Ella llevaba desde mayo preparándose para la prueba y era la tercera vez. Asier, su pareja, le acompañaba y la veía muy enfocada. De rutina, estudiar mucho. Esther se sentía nerviosa.
Por otro lado se encontraban aquellos convocados muy seguros de su conocimiento.
Paula Ayerra tiene 24 años y se presentaba al PIR por tercera vez. Llevaba dos años y medio preparándose mientras realizaba un master. Esperaba salir satisfecha y se encontraba tranquila.
Martín Hernández, de 25 años , se presentaba por tercera vez al PIR . “Te acostumbras a esto, y lo ves de otra forma -comenta-, como con más perspectiva. Al final, sabes que es un examen que después de hacerlo, te salga o no, tienes otras opciones”. Su rutina de preparación ha consistido en estudiar en biblioteca por mañana y por tarde, además de cuidarse y respetar los momentos de descanso. Comentaba que son cuatro horas donde no levanta la cabeza del papel. “También hay cansancio emocional, tienes tanta tensión ahí guardada estos últimos meses de estudiar a tope, y luego es como soltar un tapón”, afirma. Hernández se veía más tranquilo que el año pasado.
Miren Aracama, de 22 años, se presenta a enfermería. Desde marzo se viene preparando. Todos los días mañana y tarde ha estudiado, los últimos meses también a la noches, se levantaba a las 7 a las 2 a comer y a las 3:30 vuelve a estudiar: “todo muy marcado” y gimnasio todos los días. Estaba muy tranquila y confiada.
Bernardo Calamo acompañaba a su novia y se despidió a la entrada. Aún no se iba mientras veía a su novia entrar a la prueba.
DESPUÉS DE LA PRUEBA
Los convocados y sus familiares tenían planes para celebrar la finalización de este proceso. Calamo planeaba ir a comer con su pareja después de las pruebas. Él comenta: ”Después de esto, pase lo que pase, sea lo que sea, pues tranquilos, a disfrutar los días y a esperar con calma, eso sí, no coger ni un solo libro hasta los resultados”. Horjales planeaba salir de viaje apenas se haya terminado el examen. Aracama quería salir de fiesta “a tope” con sus amigas . Ayerra esperaba ”salir de cañas por lo viejo”. Hernández tenía planeado ir a cenar con sus padres y después sumarse a las cañas. Hernández aclara: “Lo que aguantemos, porque del examen este se sale con un dolor de cabeza, los ojos te lloran: del esfuerzo de estar ahí”.