Menores y móviles
Más de 260 establecimientos navarros dejan que los menores sin móvil usen su teléfono
La iniciativa de la asociación Adolescencia Libre de Móviles de Navarra busca que las familias confíen en que sus hijos e hijas podrán ponerse en contacto con ellas sin necesidad de llevar un dispositivo encima


Publicado el 17/01/2026 a las 05:00
Más de 260 establecimientos a pie de calle de toda Navarra están dispuestos a que los menores de edad que no tienen móvil y necesitan ponerse en contacto con sus familias hagan uso de sus teléfonos. Porque han tenido un imprevisto; porque se sienten intimidados por alguien; porque no consiguen localizar a la persona con la que han quedado o porque necesitan que un adulto les vaya a recoger. Los motivos pueden ser muchos, pero el objetivo de que estos establecimientos abran sus puertas es uno: generar confianza en las familias, de modo que los padres y las madres dejen de proporcionar a sus hijos e hijas de corta edad smartphones para “poder estar más tranquilos”. “Es una falsa sensación de seguridad, porque si a un menor le ocurre algo, lo primero que le van a quitar es el teléfono”, recuerda Susana Heredia, presidenta de la asociación Adolescencia Libre de Móviles en Navarra (ALMNa).
Esta campaña con los establecimientos es sólo una de las iniciativas de este movimiento, que surgió a finales de 2023 en Barcelona y se extendió por todo el país. Detrás hay familias preocupadas por los riesgos que entraña que niños y niñas de 9, 10, 11 o 12 años tengan a su disposición un teléfono móvil con internet. Por ello, llaman a retrasar la edad de acceso a los 'smartphones' y proponen a las familias que lleguen a acuerdos en ese sentido. En Navarra se constituyeron como asociación en mayo de 2024 y agrupan al menos a 2.000 familias, aunque la cifra es con toda probabilidad mayor. “Tenemos en torno a 1.900 familias en la comunidad de Whatsapp y otras tantas en Telegram, pero no podemos saber cuántas están en ambas plataformas”, contextualizan.
PEGATINA IDENTIFICATIVA
A día de hoy, 264 establecimientos lucen en su fachada la pegatina que les identifica como puntos llama a casa. Entre ellos figuran bares y restaurantes, comercios de todo tipo, academias, centros de belleza o edificios públicos como bibliotecas, polideportivos o centros de salud.
Más de 80 están localizados en Pamplona y otros 49 en la comarca. El resto se extienden por toda la comunidad, con mucha más presencia en la zona media y norte. En Tierra Estella hay 63, en Baztan-Bidasoa 34, en Sakana 22 y en la Zona Media, 4. En la Ribera hay 3 y en la Ribera Alta, 1.
Cualquier espacio interesado en sumarse lo puede hacer solicitando la pegatina a través de la web o los grupos de Whatsapp de la asociación, que se la harán llegar. “Lo que buscamos es que haya un apoyo de barrio, que las familias se sientan seguras de que los críos pueden estar en la calle sin necesidad de llevar un 'smartphone' encima”, apunta Heredia.
Aunque la primera tanda de pegatinas se sufragaron con aportaciones particulares de familias, el Instituto Navarro de la Juventud (INJ) colaboró en la financiación y el reparto de una segunda tirada. Cada pegatina cuesta dos euros. “El apoyo para imprimirlas y ofrecerlas del INJ es importante”, resalta Heredia.
La entidad ya plantea como próxima acción editar pegatinas que acrediten a los lugares como “espacios libres de móviles”.
496 pactos para no entregar el ‘smarthpone’ a sus hijos este curso
Un total de 496 escolares no recibirán durante este curso 2025/2026 un smartphone, y así lo han querido dejar por escrito sus familias firmando un pacto. Se trata de un documento simbólico que la ALMNa proporciona a las familias para contrarrestar la presión social que muchas sienten cuando su hijo llega a una edad en la que su entorno sí tiene móvil, por el miedo a que se quede aislado. Si entre todas acuerdan que este curso no, ese miedo se disipa. “Vemos un aumento respecto a las 373 firmas del año pasado”.
De estas 496 familias, 114 tienen hijos en 6º de Primaria, 83 en 5º de Primaria y 73 en 1º de ESO. Otras 67 están en 3º de Primaria y 57 en 4º de Primaria. Hay 32 en 2º de ESO, y sólo 4 en 3º de ESO y otras dos en 4º de ESO.
7 DE CADA 10
La sensibilidad social acerca de cómo afectan los dispositivos a los menores y los riesgos que suponen ha cambiado mucho en pocos años. El 90% de las familias de 1.805 escolares que respondieron a un cuestionario que la asociación hizo el año pasado admitían que les preocupa la incorporación del 'smartphone' a la vida de sus hijos e hijas, y tres de cada cuatro se mostraban dispuestas a establecer pactos para retrasar la edad. Se trata de padres y madres con hijos de entre 3 y 18 años.
De entre las familias cuyos hijos ya disponen de móvil (muy mayoritariamente de 5º de Primaria o mayores), el 61% aseguraba que el uso era limitado, pero un 25% de los chavales tenía acceso libre y sin restricciones. También se preguntaba por el uso de videojuegos, que comienza mayoritariamente en torno a los 9-10 años. A los juegos 'on line' acceden el 26%, en mucha mayor proporción chicos.
La asociación tiene previsto volver a lanzar este cuestionario a las familias este mismo mes para actualizar los datos. Se podrá completar hasta primavera.


Susana Heredia, presidenta de la asociación: "En Zarautz
han conseguido cero móviles en 6º de Primaria"
¿Se atreven los menores a entrar en un establecimiento y pedir el teléfono o es una iniciativa más simbólica que otra cosa?
A muchos les genera inseguridad y vergüenza entrar a pedir ayuda. De esta manera saben que ahí dentro hay alguien en quien pueden confiar. Aun así, cuesta mucho que entren. Pero es también una forma de demostrar el apoyo de la sociedad a este movimiento.
Cuando comenzaron, ¿sentían que remaban a contracorriente?
Antes los pediatras, los psicólogos o los educadores que hablaban de esto eran los raros. Se enfrentaban al pensamiento de que, cuanto antes presentabas la tecnología a los menores, más posibilidades iban a tener en un futuro, más democratizabas la educación. Esto puede ser cierto por un lado, pero no éramos conscientes de que estábamos abriendo las puertas a un mundo peligroso para los menores. Los contras pesan mucho, como estamos viendo con las últimas modificaciones normativas en Australia o Francia.
¿La sensibilidad social ha cambiado a este respecto desde que comenzaron?
Sí, se observa sobre todo en las familias a las que este movimiento les pilló con hijos en 3º, 4º ó 5º de Primaria. Han ido arrastrando este idea y han tardado más en dar un smartphone. Pero todavía tienen que pasar más años, es algo que va empujando desde abajo. Tenemos ejemplos como el de Zarautz, donde comenzaron incluso antes de que mecha prendiera en Barcelona.
¿Qué ha sucedido allí?
Han conseguido que en 6º de Primaria haya cero móviles y en 1º y 2º de la ESO, un porcentaje muy bajito.
¿Aspiramos a eso?
Creemos que la evolución puede ser similar, aunque hay una diferencia en cuanto a la proactividad de las familias y en la acción de comunidad. En el País Vasco es mucho mayor.
¿La adhesión de las familias se ha sostenido en el tiempo o hubo un boom inicial que después se detuvo?
Hubo un boom inicial y luego algunas se han ido descolgando, muchas veces fruto de la sobrecarga de la gestión del día a día familiar. En el número de personas global, hay un mantenimiento, porque a la vez otras se han ido sumando. Pero hemos vivido algo positivo y es la evolución hacia una mayor organización. Se han ido formando grupos motores y a día de hoy tenemos 20 grupos.
¿Qué puede hacer una familia que quiera implicarse?
Cualquier persona, aunque no tenga peques, puede firmar la solicitud en la que pedimos al Gobierno de Navarra que se prohíban los móviles en los centros educativos de Secundaria, cosa que se deja a potestad de cada centro. Vamos por 2.556 firmas y el objetivo es llegar a los 5.000 para poder presentar una Iniciativa Legislativa Popular (ILP) en el Parlamento. Y luego está el hablar, el boca a boca. Tenemos que conseguir que lo raro sea ver a críos de 13 años cada uno con su smartphone y sin hablarse.
PUNTOS 'LLAMA A CASA'