Homenaje en Leitza
La viuda del cabo Beiro, asesinado por ETA: "Me siento ridícula con la palabra justicia en mi boca. Ya no puedo más"
María José Rama expresa su decepción en el homenaje a su marido, asesinado por ETA en 2002, tras archivarse el sumario al faltar pruebas de Francia

Actualizado el 24/09/2025 a las 21:23
La viuda del cabo de la Guardia Civil Juan Carlos Beiro, asesinado por ETA en Leitza hace 23 años al estallarle una bomba colocada tras una pancarta, pidió este miércoles respeto a los asistentes al homenaje dispensado en su memoria a su decisión de no acudir en próximas ediciones. “Son 23 años viniendo. Sólo falté uno por enfermedad. Os agradezco de corazón vuestra asistencia pero yo no puedo más. Me siento ya ridícula con la palabra justicia en mi boca. No me compensa seguir penitenciando en el mes de septiembre. Creo que me tenéis que respetar. Este día lo quiero pasar como buenamente pueda”, expresó María José Rama visiblemente emocionada ante una placa con la imagen de su marido y la silueta de la Virgen de El Pilar.
Su intervención pública en el recodo de la carretera que une Leitza con Berastegi, en el límite con Gipuzkoa, donde cayó abatido el cabo Beiro, se redujo a esta declaración de intenciones. Luego, en privado, dio razón de su postura irrevocable. “Ha sido una pequeña despedida. Septiembre -dijo- es muy malo para mí. Siempre venía a Leitza a recordarlo pero yo no le olvido nunca. Siempre vine a hacerle justicia para que sigan investigando. Tenemos un pedazo informe de la Guardia Civil y no sirve de nada”. La “desesperanza” que le corroe está motivada por la paralización del proceso judicial contra cuatro encausados de ETA en el atentado de 2002, entre los que se encuentra el que fuera jefe militar de la propia banda, Mikel Kabikoitz Karrera Sarobe Ata. Tal y como significó María José Rama, “el caso se ha vuelto a archivar este año. Pienso que no va a haber juicio, no va a haber sentencia y no van a cumplir la pena en la cárcel. Yo aquí acabo y no puedo más. Os quiero de corazón y os recordaré siempre”, les confió a los presentes en el homenaje en Leitza.
El sumario permanece archivado por falta de pesquisas solicitadas tanto desde la Audiencia Nacional y la Fiscalía a Francia y que después de “cuatro años” -como recordaron fuentes jurídicas conocedoras del caso- “no se han remitido”.
En este contexto, la viuda del cabo Beiro no pudo sino desvelar sus sentimientos: “La esperanza se me acabó. Ya no me siento digna pidiendo justicia poniendo todo patas arriba. Y todo va en sentido contrario. Como molestamos, no compensa. No espero ya justicia”.
EL HOMENAJE ANUAL CONTINUARÁ
La sensación de impotencia que revela sus palabras lastima su estado anímico, ya de por sí afectado cada vez que se aproxima la fecha del aniversario del atentado. Al esfuerzo físico y emocional realizado para desplazarse desde Asturias hasta Leitza, que este miércoles volvió a completar acompañada de su hija, Cristina, se une la decepción y hasta cierto hastío con la justicia. Halló consuelo a su lamento y tristeza en el calor humano ofrecido por los asistentes al acto, organizado por ‘Vecinos de Leitza’. Acudió una delegación de la Guardia Civil, encabezada por su coronel José Miguel Barbero, así como autoridades del Ejército de Tierra y Aire, Policía Nacional y Policía Foral. La representación política incluyó a miembros de UPN, PP, Vox y de la Asociación Navarra de Víctimas del Terrorismo de ETA. La incógnita que rodea a la confirmación judicial de los autores del atentado mina la moral de María José Rama, que este miércoles, como signo de protesta y “rebeldía”, como subrayó el edil de UPN en Leitza Silvestre Zubitur, declinó leer un comunicado en memoria de su marido a diferencia de años pasados. Fue el propio concejal quien tomó la palabra después de un responso oficiado por el capellán castrenses César Magaña, quien previamente presidió una eucaristía en la parroquia.
“Hace 23 años se tenía mucho más respeto a las víctimas”, leyó Zubitur en su intervención pública. “Hoy, casi nadie les recuerda. Hace 23 años existía un muro ético y moral contra los que apoyaban en ese momento y no condenaban ni entonces ni ahora el terrorismo. Era un muro que parecía sólido y, desde luego, era un muro digno. Hoy, los que apoyaban a los terroristas siguen sin condenar el terrorismo. ¿Qué ha cambiado? Que ahora son socios preferentes de los gobiernos de España y de Navarra, del país que quisieron destruir y del Viejo Reino que intentaron absorber y difuminar”. “Por eso Mari José no habla”, prosiguió Zubitur, quien confirmó la voluntad de continuar recordando a Beiro “cada 24 de septiembre. Aquí estaremos”.