Luis Muruzabal Echeverria, el herrero de Úcar

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Luis Muruzabal Echeverria
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Jesús María Cía Erviti

Publicado el 07/09/2025 a las 09:10

El pasado 13 de agosto fallecía en el Hospital de San Juan de Dios de Pamplona, tras un corto ingreso, Luis Muruzabal Echeverria.

Había nacido un 19 de agosto de 1941 siendo el mayor de los ocho hijos del matrimonio formado por Julio Muruzabal y María Echeverria. El 8 de agosto de 1970 contrajo matrimonio con Gregoria Armendariz Mendioroz, su inseparable compañera durante 55 años. Fruto de ese matrimonio nació su hijo Diego y sus nietas Oihane e Itsaso.

Tras unos breves estudios en la escuela y un curso de mecánica en Lleida, comenzó a trabajar en el taller que había fundado en la Venta de Ucar su padre Julio y al que se incorporó posteriormente su hermano Alfonso. Durante toda su larga y dilatada vida laboral en este lugar, toda esta familia dejó un imborrable recuerdo en todos los clientes de nuestro valle.

La tranquilidad, paciencia y buen hacer de Luis era su nota personal y cariñosa hacia todos los que se acercaban a solucionar sus problemas mecánicos.

Los largos almuerzos alrededor de la famosa estufa del taller, en los que tantas veces estuve presente, eran motivo para disfrutar de una animada conversación. ¡¡¡ El estrés actual no existía en aquel local !!!

Una de las grandes aficiones de Luis, así como de su hermano Alfonso, era la caza. Recuerdo que cuando estaban en el taller y veían alguna banda de perdices se les iluminaban los ojos de una forma especial. Tras su jubilación pudo disfrutar de este hobby en su pueblo de Muruzabal.

Durante muchos años, y hasta que su corta enfermedad se lo había impedido, disfrutaba los fines de semana en la sociedad de Muruzabal en largas conversaciones y en torno a la merienda o a unos potes.

Y estos últimos años ha sido un pilar fundamental para sus dos nietas, a las que adoraba. Siempre dispuesto a llevarlas a sus estudios, a los entrenamientos, etc.

En definitiva, Luis era un hombre sencillo, bonachón, siempre con una sonrisa sincera en su rostro. Muy amante de su familia y muy querido por todos los que le conocíamos.

La huella que ha dejado en su pueblo y en el valle es un ejemplo a seguir en este mundo en el que cada vez se valora menos estos comportamientos.

Descansa en paz, Luis.

* El autor es amigo del fallecido.

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