Medio ambiente

El helecho invasor que forma densos y preocupantes tapetes en el río Ebro

Forma parte del medio centenar de especies exóticas invasoras que tiene catalogadas Medio Ambiente en Navarra

Ejemplar de helecho de agua (Azolla filiculoides)
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Ejemplar de helecho de agua (Azolla filiculoides)
Ejemplar de helecho de agua (Azolla filiculoides)

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Aser Vidondo

Publicado el 30/06/2025 a las 05:00

Es una especie que conforman diminutos helechos acuáticos que flotan libremente, de gran plasticidad morfológica y fenotípica. Cuentan con un rizoma (tallo subterráneo) principal que se ramifica en rizomas secundarios con raíces adventicias marrones y numerosas que cuelgan en el agua. Los tallos, de hasta 15 cm de largo, están muy ramificados. Las hojas, papilosas, son pequeñas, dispuestas de forma alterna; están imbricadas (sobrepuestas unas a otras), son bilobuladas (presentan dos lóbulos o partes), miden de 1 a 2 mm de largo y su margen o contorno es hialino (fino y traslúcido). Los lóbulos superiores suelen ser más pequeños que los inferiores. El color varía del verde al anaranjado y al rojo o púrpura.

Así describe al helecho de agua (Azolla filiculoides) el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, una planta que forma parte también de la lista del medio centenar de este tipo de especies registradas en Navarra. Es nativa de América tropical y se ha extendido por todo el mundo, principalmente por vía antropogénica, a causa del hombre. En España, en apenas cincuenta años ha aparecido cada vez en más lugares, principalmente en la zona occidental de Extremadura, Andalucía, Castilla y León y Castilla-La Mancha, tanto en aguas continentales naturales como en zonas húmedas artificiales.

DÓNDE Y CÓMO SE DESARROLLA EL HELECHO DE AGUA

El helecho de agua, cita el catálogo nacional de especies exóticas invasoras, es una especie termófila: un organismo vivo que puede soportar condiciones extremas de temperatura relativamente altas. Suele aparecer en aguas limpias y remansadas (humedales, estanques, charcas, canales, acequias, balsas de riego, etc.), creciendo tanto en condiciones soleadas como a la sombra.

Se reproduce por esporas y por fragmentación. Y gracias a su asociación con la cianobacteria Anabaena azollae, que vive en cavidades de las hojas, puede crecer en aguas deficientes en nitrógeno.

CÓMO LLEGA A NUEVOS TERRITORIOS Y EN QUÉ AFECTA

Como ya se ha avanzado, la principal vía de introducción de esta especie a un nuevo territorio está vinculada al factor humano. En este caso, concretamente se cita una introducción accidental asociada al transporte de mercancías. A partir de ahí, se dispersa como contaminante de semillas (arroz), en pequeños fragmentos adheridos al cuerpo o patas de aves acuáticas, roedores y anfibios, o por dispersión hidrócora (por el agua) de esporas y fragmentos.

Al colonizar un nuevo territorio, presenta un doble impacto ecológico. Por un lado, en cuanto a que modifica la biocenosis (comunidad ecológica) de los ecosistemas acuáticos invadidos, pues disminuye drásticamente la concentración de oxígeno disuelto en el agua y la capacidad de penetración de la luz en la columna de agua. Además, puede llegar a eliminar la vegetación acuática nativa. Pero también se apunta en el citado catálogo nacional un impacto sanitario, pues facilita la proliferación de mosquitos.

EXPANSIÓN DEL HELECHO DE AGUA EN NAVARRA

El departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra afirma que la primera cita en Navarra de Azolla filiculoides se remonta a 2005, siendo localizada en el Soto de Traslapuente, en el municipio de Tudela, en los canales y acequias del río Ebro.

Esta especie en Navarra se ha naturalizado a orillas del río Ebro, donde se tiene conocimiento de su presencia a su paso por Viana, Lodosa, Azagra, Valtierra, Castejón, Tudela, Ribaforada y Fontellas, principalmente en zonas remansadas del río y en canales o acequias.

Las principales afecciones que genera están relacionadas con su capacidad para desplazar a la flora acuática nativa, así como su capacidad de desarrollar tapetes que evitan la entrada de luz en el sistema acuático, provocando un ambiente anaerobio que cambia la dinámica y relaciones tróficas del ecosistema.

Sin embargo, los efectos que ocasiona en los ecosistemas acuáticos no han sido evaluados en Navarra, aunque en el marco del proyecto LIFE EbroResilience está incluida como especie sobre la que se realizarán actuaciones, debido a su peligrosidad, su capacidad de competir con especies de flora autóctona (Ceratophyllum, Myriophyllum y Potamogeton) y su capacidad expansiva, que parece quedar patente por su presencia creciente en el río Ebro.

Remarca Medio Ambiente que el helecho de agua o Azolla filiculoides está incluida en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, lo que implica “la prohibición genérica de su posesión, transporte, tráfico y comercio de ejemplares vivos o muertos, de sus restos o propágulos, incluyendo comercio exterior”, así como “la prohibición de su introducción en el medio natural”.

ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS EN NAVARRA: ORIGEN, ACCIONES Y CÓMO ACTUAR
En Navarra se ha confirmado, conforme a una revisión reciente de los datos, la presencia de alrededor de 50 de las 200 especies catalogadas ya como exóticas invasoras en España por el Ministerio para la Transición Ecológica. Remarca el departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra que el mundo actual es una red globalizada e interconectada, y que en muchas ocasiones con el transporte de productos se traslada también de forma involuntaria a otros seres vivos, desde microorganismos hasta vertebrados, algunos de los cuales son capaces de sobrevivir en las regiones de recepción, adaptarse y proliferar, pudiendo incluso llegar a competir con las especies autóctonas de la zona. Estas especies son las denominadas “exóticas invasoras”.

Además de esta llegada accidental, el acceso a las redes sociales y las plataformas de compra online hace que a día de hoy resulte muy sencillo adquirir seres vivos procedentes de otras regiones, lo que puede facilitar igualmente la llegada de especies potencialmente invasoras.

Por último, el calentamiento global posibilita que especies que veían limitada su capacidad de adaptación en nuevos territorios, como consecuencia de las bajas temperaturas invernales, consigan ahora sobrevivir al invierno y establecerse donde antes no podían.

En cuanto a la flora, más allá de las invasiones biológicas que han venido ocurriendo desde tiempos inmemoriales, estas especies generalmente han sido introducidas por el hombre con diversos fines, tales como los económicos (agricultura, horticultura, plantas ornamentales, silvicultura, etc.), científicos o educativos (jardines botánicos, etc.) y estéticos (paisajismo, jardinería, etc.), sin considerar los efectos negativos que dichas introducciones podrían tener sobre el medio ambiente. Concretamente, estas especies compiten, desplazan, depredan y/o hibridan sobre las autóctonas, alteran la estructura y composición de las comunidades bióticas y en ocasiones alteran los ecosistemas.

En Navarra, Medio Ambiente adopta diferentes acciones dependiendo de cada especie. Para algunas se llevan a cabo campañas de erradicación, en ciertos casos coordinadas con el Ministerio, mientras que para otras especies menos frecuentes o peligrosas el control se limita a la eutanasia de los ejemplares que se recogen de manera casual.

Si un ciudadano localiza alguna de estas especies exóticas invasoras en el medio natural, se recomienda avisar a la central de Medio Ambiente. Teléfono móvil (permite llamadas y WhatsApp): 646 594 948. Correo electrónico: centralmedioambiente@navarra.es .

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