Medio Ambiente
El pez americano con cara de gato que se adapta para sobrevivir incluso en ríos contaminados
Forma parte del medio centenar de especies exóticas invasoras que tiene catalogadas Medio Ambiente en Navarra


Publicado el 16/06/2025 a las 05:00
Es un pez de agua dulce de tamaño medio, que no suele superar los 40 cm de longitud, aunque ocasionalmente llega a los 60 cm y los 3 kg de peso. Su cabeza es ancha y deprimida, con la boca horizontal, corta y amplia, unos labios carnosos y dientes finos dispuestos de forma irregular en varias series. Tiene unos ojos pequeños, prominentes, redondeados y distantes entre sí, y presenta cuatro pares de barbillones negruzcos en torno a los orificios nasales y la mandíbula. Su piel, de color negruzco, es lisa, sin escamas, y está recubierta de mucosidad. Y su cuerpo, compacto y robusto, es cilíndrico en su parte anterior y comprimido en la parte posterior. El color varía de pardo a marrón oscuro en el lomo, con tonalidades gris-verdosas o amarillentas; el vientre es más claro (blanco o amarillento) y las aletas son pardas o grises, con los radios más oscuros. Su cabeza suele ser de color sólido y oscuro.
Así describe al pez gato negro (Ameiurus melas) el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras, un pez que forma parte también de la lista del medio centenar de este tipo de especies registradas en Navarra. Nativo del centro y este de Norteamérica, fue introducido a principios del siglo XX en España, pero su mayor expansión se dio a partir de los años 80 con el incremento de la pesca deportiva. Un pez que recibe el nombre de gato negro debido a su color oscuro y a sus características barbillas o tentáculos, que se parecen a los bigotes de un gato.
DÓNDE Y CÓMO SE DESARROLLA EL PEZ GATO NEGRO
El pez gato negro, cita el catálogo nacional de especies invasoras, es un pez de hábitos nocturnos que vive en los tramos medios y bajos de los ríos, lagos, estanques, etc., con fondos limosos y abundante vegetación.
Vive asociado al fondo, como pez bentónico. Tolera la contaminación, la turbidez, las altas temperaturas y las aguas poco oxigenadas, donde otras especies no podrían sobrevivir, lo que da idea de la alta facilidad que tiene para adaptarse a nuevos ambientes. Puede incluso sobrevivir en periodos de sequía, enterrado en lechos limosos.
Es una especie omnívora y voraz, que depreda sobre otros peces, huevos, alevines, larvas de insectos, etc. Tiene un gran potencial invasor por su elevada fecundidad y voracidad, así como por la fácil adaptabilidad a las condiciones del medio, incluso contaminado, encontrándose en expansión en España.
CÓMO LLEGA A NUEVOS TERRITORIOS Y EN QUÉ AFECTA
¿Cómo ha accedido esta especie norteamericana a un territorio tan alejado de su origen, como es España? El citado catálogo nacional es claro: a través de una introducción voluntaria para la pesca deportiva. A partir de ahí, se acaban generando traslocaciones ilegales entre cuencas fluviales y dispersión a través de las propias cuencas.
Y con ello, se genera un impacto ecológico negativo principalmente para la biodiversidad. Por un lado, debido a la depredación que supone sobre especies autóctonas. Por otro, porque puede competir con otras especies nativas por el hábitat y los recursos alimenticios. Asimismo, se considera al pez gato negro como un transformador del hábitat, debido a la destrucción de macrófitos (planta acuática visible a simple vista) y a la desestabilización del sustrato, aumentando la turbidez de las aguas.
EXPANSIÓN DEL PEZ GATO NEGRO EN NAVARRA
El departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra destaca que se tiene constancia de la presencia del pez gato negro, especie exótica invasora, desde septiembre de 2003 en Navarra, aunque muy probablemente llegó bastante antes, a finales de los años 80. Las introducciones son debidas a traslocaciones ilegales realizadas principalmente por pescadores deportivos, remarca.
Se distribuye por la zona sur de Navarra (región ciprinícola). Las primeras localizaciones del pez gato en Navarra fueron en los ríos Aragón (Villafranca) y Arga (Puente la Reina, Mañeru y Falces) en el año 2003. Posteriormente (2005) se localizó en el río Ebro (Milagro) y en los tramos del Arga embalsados por las presas del Señorío de Sarría, y en 2006 en el río Arga en Pamplona y en los meandros abandonados de este río en Peralta (Soto de la Muga). A partir de ahí se ha constatado su presencia en otros afluentes del Arga como el Arakil (Ibero) o Elorz (Barañáin).
Es un pez de hábitos nocturnos que vive en grandes grupos en el fondo del río, siempre en zonas de corriente escasa o nula, y tolera la contaminación. Alcanza la madurez sexual a partir del segundo año de vida, pudiendo llegar a los 10 años de edad. La freza (desove) se produce de marzo a julio y cada hembra puede depositar entre 2.000 y 5.000 huevos. Esta elevada fecundidad, junto a su voracidad y fácil adaptabilidad a las condiciones del medio, le otorgan un gran potencial invasor por lo que es una seria amenaza para las poblaciones de peces autóctonos y de otros vertebrados.
Su impacto es múltiple en las poblaciones de peces nativas, por su depredación y por competir por el hábitat y los recursos alimenticios. Al ser considerado un transformador del hábitat, afecta también a otras especies de anfibios, constituyendo una seria amenaza para las especies autóctonas. Por ejemplo, en algunas lagunas de la Península Ibérica se considera su presencia la causa de la desaparición del sapillo moteado (Pelodytes punctatus) y del sapillo pintojo (Discoglossus galganoi).
Al ser la principal vía de introducción la acción humana, resalta el departamento de Medio Ambiente de Navarra que la concienciación social sobre la problemática de esta especie sería una de las principales acciones a desarrollar para evitar su mayor dispersión.
ESPECIES EXÓTICAS INVASORAS EN NAVARRA: ORIGEN, ACCIONES Y CÓMO ACTUAR
En Navarra se ha confirmado, conforme a una revisión reciente de los datos, la presencia de alrededor de 50 de las 200 especies catalogadas ya como exóticas invasoras en España por el Ministerio para la Transición Ecológica. Remarca el departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra que el mundo actual es una red globalizada e interconectada, y que en muchas ocasiones con el transporte de productos se traslada también de forma involuntaria a otros seres vivos, desde microorganismos hasta vertebrados, algunos de los cuales son capaces de sobrevivir en las regiones de recepción, adaptarse y proliferar, pudiendo incluso llegar a competir con las especies autóctonas de la zona. Estas especies son las denominadas “exóticas invasoras”.
Además de esta llegada accidental, el acceso a las redes sociales y las plataformas de compra online hace que a día de hoy resulte muy sencillo adquirir seres vivos procedentes de otras regiones, lo que puede facilitar igualmente la llegada de especies potencialmente invasoras.
Por último, el calentamiento global posibilita que especies que veían limitada su capacidad de adaptación en nuevos territorios, como consecuencia de las bajas temperaturas invernales, consigan ahora sobrevivir al invierno y establecerse donde antes no podían.
En cuanto a la flora, más allá de las invasiones biológicas que han venido ocurriendo desde tiempos inmemoriales, estas especies generalmente han sido introducidas por el hombre con diversos fines, tales como los económicos (agricultura, horticultura, plantas ornamentales, silvicultura, etc.), científicos o educativos (jardines botánicos, etc.) y estéticos (paisajismo, jardinería, etc.), sin considerar los efectos negativos que dichas introducciones podrían tener sobre el medio ambiente. Concretamente, estas especies compiten, desplazan, depredan y/o hibridan sobre las autóctonas, alteran la estructura y composición de las comunidades bióticas y en ocasiones alteran los ecosistemas.
En Navarra, Medio Ambiente adopta diferentes acciones dependiendo de cada especie. Para algunas se llevan a cabo campañas de erradicación, en ciertos casos coordinadas con el Ministerio, mientras que para otras especies menos frecuentes o peligrosas el control se limita a la eutanasia de los ejemplares que se recogen de manera casual.
Si un ciudadano localiza alguna de estas especies exóticas invasoras en el medio natural, se recomienda avisar a la central de Medio Ambiente. Teléfono móvil (permite llamadas y WhatsApp): 646 594 948. Correo electrónico: centralmedioambiente@navarra.es .
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