Convivencia
El libro 'Herencias del franquismo y el terrorismo' plantea la dignificación de todas las víctimas de la violencia
Dos de los coautores, Joseba Eceolaza e Iñaki García Arrizabalaga, han participado en una mesa redonda para reflexionar en torno al uso político de las víctimas y el déficit de autocrítica de los victimarios


Publicado el 20/06/2025 a las 19:00
La sala Pinaquy de Pamplona ha acogido este jueves la presentación del libro 'Herencias del franquismo y el terrorismo', una obra coral firmada por quince autores que reflexiona sobre las secuelas sociales y emocionales que provoca la violencia y el fanatismo. El acto ha estado moderado por Eduardo Mateo, coeditor del volumen y miembro de la Fundación Fernando Buesa, entidad que ha impulsado la publicación. Han intervenido dos de los coautores, Joseba Eceolaza e Iñaki García Arrizabalaga, quienes han apelado a una ética universal del recuerdo que supere las divisiones ideológicas.
Eceolaza ha recordado que el silencio y el olvido en España ante la violencia no son una excepción, sino una constante europea. "Alemania no empezó a abordar a fondo su memoria hasta los años setenta", ha afirmado. Ha subrayado que la gestión de la violencia en España, tanto del franquismo como del terrorismo, se basó durante años en la impunidad y en la exclusión del testimonio de las víctimas: "El cierre de ETA político-militar fue posible a cambio de perdonar sus crímenes". Frente a este modelo, ha reivindicado lo que ha llamado “revolución del trauma”: el derecho de las víctimas a ser escuchadas, reconocidas y acompañadas.
Según Eceolaza, una de las claves para avanzar en la cultura democrática es evitar la "compensación de violencias". Ha denunciado que se sigue cayendo en la tentación de justificar una violencia con otra: "Cuando publiqué libros sobre memoria histórica, me decían: ‘¿Y el otro bando qué?’. Luego, al escribir sobre ETA, me decían lo mismo". Ha descrito esa lógica como “devastadora moralmente” porque “la comprensión hacia una víctima no admite peros ni matices”.
Iñaki García Arrizabalaga ha aportado una perspectiva personal. Su padre fue asesinado por los Comandos Autónomos Anticapitalistas, mientras que su abuela murió en un bombardeo franquista en Madrid en 1936. Esta doble herencia le ha permitido cuestionar la supuesta contradicción entre defender a las víctimas del terrorismo y reconocer a las del franquismo. “Me duele que haya víctimas que no tengan la altura de miras de reconocer a otro tipo de víctimas”, ha señalado.
García Arrizabalaga ha denunciado las presiones que ha recibido por defender una memoria integradora. “Me han dicho que apoyar a las víctimas del franquismo es traicionar la memoria de mi padre”, ha explicado. También ha criticado los silencios selectivos de algunos sectores: “La izquierda abertzale respalda la ley de memoria democrática, pero evita abordar a las víctimas del terrorismo”. En su opinión, “ambas negaciones se parecen mucho y favorecen precisamente a quienes más responsabilidad han tenido”.
El acto ha subrayado la importancia de construir una comunidad basada en valores compartidos. “El dolor no tiene ideología”, ha dicho Eceolaza, quien ha insistido en que la condición de víctima no se hereda, pero sí el trauma. García Arrizabalaga ha coincidido con esta reflexión y ambos han abogado por una memoria que no confronte, sino que "ilumine". Como ha resumido Eceolaza, “la garantía para que no se repitan las violencias no está solo en que no vuelvan las armas, sino en deslegitimar las ideas que justificaron el odio y la deshumanización”. Para García Arrizabalaga, esa tarea pasa por abrir puertas y ventanas: “Necesitamos luz y aire fresco hasta la cocina. Saber quién hizo qué y por qué”.
La obra 'Herencias del franquismo y el terrorismo' propone, desde distintas voces, un enfoque ético y pedagógico de la memoria en el que no haya jerarquías entre víctimas. En palabras de García Arrizabalaga, “nos lo debemos por respeto propio, pero también por quienes ya no pueden hablar”.