Cartas de los Lectores
Esta es la situación actual en la planta de Hospitalización de Oncología


Publicado el 18/01/2025 a las 05:00
4 de febrero 2025. Planta C2 Hospitalización de Oncología del HUN. Varias compañeras* veteranas del equipo de Enfermería de la Unidad nos dejarán, la mayoría de ellas abrumadas por la carga y la presión a las que se han visto sometidas. Este éxodo no es nuevo. Ya en los anteriores acoplamientos perdimos a otras compañeras por la misma razón.
Mientras la Dirección mira hacia otra parte, se nos va la gente que sostiene la planta, gente que lo ha dado todo, conocedora de la unidad, muchas con verdadera vocación para la enfermería oncológica. No podemos olvidar que en nuestro servicio un alto porcentaje de pacientes se encuentra en estadio muy avanzado de la enfermedad, muchos enfrentándose al final de su vida. Además del soporte físico nos corresponde también dar un soporte emocional, tanto al paciente como a la familia. Para ello se necesita una sensibilidad especial, sensibilidad presente en todas las profesionales que nos dejan.
A ellas, compañeras, muchísimas gracias por todo lo que nos han aportado, enseñado, apoyado y sostenido. Ha sido un verdadero placer trabajar con ellas. Les deseamos de todo corazón que estén contentas allá donde van. ¡Qué afortunados aquellos que a partir de ahora trabajarán con ellas o recibirán sus cuidados! Las que nos quedamos en planta nos encontramos ante un panorama desolador. Una planta con una sobrecarga excesiva de trabajo, con unos pacientes y familiares con unas necesidades especiales que no son las mismas de otros pacientes con otro tipo de enfermedad. Nos necesitan de otra manera. No vale solo con aplicar cuidados básicos, administrar medicación, realizar curas… Precisan escucha, apoyo emocional, unas palabras de consuelo, una presencia con la que poder desahogarse. Necesitamos tiempo para poder atender todo ello. Solo una persona con vocación sabe lo frustrante y desolador que resulta salir del trabajo cada día con la sensación de no haber podido atender esas necesidades, de haber hecho el trabajo a medias y no haber cubierto las demandas más importantes que nuestros pacientes tienen en ese momento.
No sabemos muy bien los objetivos que tenemos que cumplir en nuestro trabajo. Si el objetivo es sacar el trabajo como se pueda, bien o mal, y a lo “sálvese quién pueda” casi lo estamos cumpliendo (a costa de alargar nuestra jornada y de poner en peligro nuestro equilibrio emocional). Si el objetivo es una atención integral y de calidad al paciente, lamentablemente no podemos cumplirlo por falta de personal. El año pasado desde Salud Laboral se nos pasó a la plantilla unos cuestionarios para la detección de ‘burn out’ . Un porcentaje elevado de la plantilla dimos positivo en estos test, haciendo visible el estado de estrés al que nos vemos sometidas. A día de hoy, en lugar de tomar medidas, nos mandan al psicólogo y nos siguen pasando cuestionarios cuya utilidad no acabamos de ver. No solo no nos han liberado de cargas sino que nos han añadido otras (aumento de terapias metabólicas con isótopos radiactivos, ingresos programados en horas punta de trabajo, asistencia a eutanasia para la que no hemos recibido ningún tipo de formación ni apoyo psicológico, administración de quimioterapias procedentes de hospital de día…). A todo esto hay que sumar las consecuencias derivadas del constante trasiego de personal.
Además de nuestro trabajo nos vemos abocadas a tener que formar a la gente de nueva incorporación en aspectos tan complicados como los cuidados al final de la vida, el manejo de estupefacientes o la administración de quimioterapias. Nos sentimos maltratadas y ninguneadas. Tenemos la sensación de que nos están exprimiendo hasta dejarnos vacías. Es muy duro ver a compañeras llorar de impotencia por no poder trabajar como desearían. Llevamos tiempo pidiendo más personal y menos carga de trabajo. No podemos más. ¿Hasta cuándo esta situación? ¿En dónde queda la máxima de “cuidar al que cuida”?
Y, a nuestros pacientes, que son los verdaderos perjudicados por esta situación, decirles que sentimos las veces que no les hemos podido atender como se lo merecen, que no hemos tenido tiempo de escucharles, de prestarles esos cuidados, ese apoyo. A nosotras también nos duele no haber podido hacerlo. No duden que seguimos luchando para que esto mejore.
*El texto está escrito en femenino porque en nuestro colectivo somos mayoritariamente mujeres. No obstante, lo que expresamos en él incluye también a nuestros compañeros varones.
Elena Martín y Arancha Martínez

