Balance de legislatura (I)

Salud, el talón de Aquiles del Gobierno de Navarra

La economía ha seguido impulsada por vientos de cola en el último año y la recaudación fiscal ha alcanzado cifras récord. Con todo, el Gobierno de Chivite llega a su primer aniversario con una hemorragia en el sistema sanitario y una promesa de diálogo que saltó pronto por los aires

María Chivite, junto a los miembros de su Gobierno se dirige por el paseo de Sarasate hacia el Parlamento.
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María Chivite, junto a los miembros de su Gobierno se dirige por el paseo de Sarasate hacia el Parlamento
María Chivite, junto a los miembros de su Gobierno se dirige por el paseo de Sarasate hacia el Parlamento.

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Iñigo Salvoch

Publicado el 15/08/2024 a las 05:00

La cartera de Salud fue la baza que jugaron los socialistas hace un año para hacer desencallar las tensas negociaciones con sus socios de Geroa Bai y reeditar un gobierno de coalición liderado por María Chivite, que finalmente fue investida el 15 de agosto. El PSN había querido hacer pagar a los de Barkos su tropiezo electoral con un sillón menos en el gabinete y estos se le revolvieron. La solución fue entregarles el departamento de de Salud, que a sus achaques estructurales había sumado el revolcón de una pandemia. Ya entonces el asunto olía a regalo envenenado, pero Geroa Bai creía saber como sacar a flote el sistema sanitario navarro, lo que supondría un incuestionable tanto. “Contamos con los mejores”, anunció Uxue Barkos nada más firmarse el acuerdo de Gobierno. Y el revulsivo resultó ser Fernando Domínguez, su antiguo exconsejero, a quien rescató de la jubilación. La receta de Domínguez para revertir las listas de espera incluyó medidas como el incremento de actividad en jornada ordinaria, el aumento de ‘peonadas’ (programas de horas extraordinarias) y la derivación a centros concertados. Todas ellas, por cierto, denostadas por los socios de Gobierno cuando las aplicaba UPN. Pero con unas listas de espera por encima de las 60.000 personas un mes sí y otro también, el asunto se tornó en quebradero de cabeza para el Ejecutivo de Chivite desde sus primeros meses de Gobierno. Si un servicio es sensible a la ciudadanía y piedra angular del estado de bienestar es la Salud. El problema es que ni con el mayor presupuesto de la historia del departamento, 1.465 millones en 2024, un 10% más que en el ejercicio precedente, el sistema se descongestiona.

CHIVITE Y LA PROMESA DE BAJAR LISTAS EN 5.000 PACIENTES

Consciente del malestar en la calle por este asunto, María Chivite lo puso sobre la mesa ya en el primer balance de sus primeros cien días de Gobierno, el pasado mes de noviembre, cuando, con 65.000 pacientes a la espera de su primera cita, anunció el compromiso de bajar las listas en 5.000 personas en 200 días. Y lo hizo. El problema es que como por el camino se sobrepasaron los 67.000 pacientes en espera, al final en junio las listas no habían bajado de los 62.000 y, para desesperación de todos, un mes después han vuelto a superar los 66.000 y rozan el techo histórico. 

A Domínguez le esta costando domar las listas de espera pese a introducir medidas con cierta polémica. Así, el consejero apeló a la responsabilidad ciudadana a la hora de acudir a sus citas y anunció que quienes no tuvieran una debida justificación saldrían de la lista. El resultado fue que entre marzo y mayo Salud sacó de las listas de espera a 3.445 pacientes por este motivo. Un hecho que criticó UPN desde la oposición por considerar que no se había cumplido el protocolo que marca la Ley de efectuar tres intentos de comunicación con el paciente “debidamente acreditados” antes de sacarlo de listas.

Otra media controvertida fue que algunos médicos especialistas atendieron sus consultas vía telefónica y no presencial, modo por el que fueron sacadas otras 1.379 personas de listas de espera. Al final, entre estos y los anteriores casi suman los 5.000 pacientes que el Gobierno había prometido sacar de listas.

Sin embargo, el dolor del Gobierno en este primer año de legislatura no acaba en las listas de espera o en el hecho de que el 10% de quienes esperan una operación quirúrgica lleven más de seis meses en espera. La atención primaria, puerta de entrada al sistema sanitario, también sufre problemas de saturación por la falta de médicos. Hasta 246 médicos denunció en junio el Sindicato Médico de Navarra que faltaban en centros de Salud y Hospitales de toda Navarra. Un problema que se ha agravado en los meses de verano por las vacaciones de los facultativos y que ha acabado con carteles en muchos centros de Salud denunciando la cifra de médicos que faltan u otros en los que se anuncia al paciente de que solo dispone de diez minutos y un único motivo médico de consulta.

Que en los últimos años solo se haya cubierto una pequeña parte de las plazas MIR ofertadas habla de las múltiples aristas del problema de la Salud en Navarra. Un problema que toca el tuétano del ciudadano y que quema en las manos al Gobierno.

El enredo de Tráfico y la apertura del melón del Amejoramiento

El Gobierno de Chivite ha iniciado en esta legislatura la tercera reforma del Amejoramiento, la Ley que configura el estatus jurídico de Navarra como Comunidad y que blinda sus derechos históricos en la Constitución. Sin embargo, todavía resuenan los ecos de la advertencia que la portavoz de EH Bildu, Laura Aznal, lanzó a Chivite en el debate de investidura. “Esta legislatura debe ser un cambio de fase, un punto de inflexión. Nosotros no vamos a renunciar a nada. Y tendremos que hablar de todo”. Y en ese “de todo”, según fue desgranando después, incluyó un debate sobre la “soberanía” y el “derecho a decidir”. El PSN no se arrugó y afirmó que si abre el melón del Amejoramiento es con la intención de actualizarlo a los nuevos tiempos y rechazó cualquier intento de sus socios de Gobierno de ir más allá en planteamientos de soberanía. Resulta obvio que los socialistas dan por descontado que UPN, pese a la ruptura de relaciones tras la moción a Ibarrola, va a estar a su lado en esta batalla ideológica.

Aunque para enredo, el que se ha montado a cuenta del traspaso de la Competencia de Tráfico a Navarra. Ahí anduvieron PNV y EH Bildu a la greña por ver quien se llevaba el gato al agua de sacar a la Guardia Civil de las carreteras navarras y no dudaron en usarlo como moneda de cambio en sus respectivas negociaciones con Pedro Sánchez. Pero cuando todo ya estaba hecho, el Tribunal Supremo anuló parte de la transferencia.

Al final, Navarra y Estado vieron que para resolver el entuerto era necesario un cambio en la Ley del Amejoramiento y dejar claro en ella que la competencia de Tráfico es de Navarra, aunque esto suponga el enésimo retraso en la asunción de la competencia por parte de la Comunidad foral.

En lo que no ha tenido problemas el Ejecutivo de Chivite, al contrario que el de Sánchez, es a la hora de sacar adelante unos nuevos Presupuestos Generales de Navarra gracias al apoyo de EH Bildu, cuya abstención también valió para reformar la fiscalidad.

Luz y taquígrafos sobre unos túneles en sombra

El inicio de las obras de desdoblamiento de los túneles de Belate ha sido, sin duda, uno de los hitos en infraestructuras de este primer año de Gobierno. Hay que recordar que en 2004, la UE aprobó una directiva de seguridad para los túneles de más de 500 metros y daba un plazo de 15 años para aplicarla. En los de Belate, con un tráfico cercano a 10.000 vehículos diarios, se hacía imprescindible. Nadie hasta ahora había tomado el toro por los cuernos. El problema es que el departamento de Cohesión Territorial parece que no anduvo del todo fino en la adjudicación de esta esperada obra. Como resultado, la Oficina de Buenas Prácticas y Anticorrupción de Navarra (OANA) investiga si ha existido un conflicto de intereses por parte del presidente de la mesa de contratación del túnel de Belate por la forma en que se llevó a cabo la valoración de las ofertas y el sistema de puntuación. Y de forma paralela, la Cámara de Comptos de Navarra está revisando el procedimiento de contratación de estas obras, adjudicadas por 65 millones.

Respecto a otras grandes infraestructuras, la tramitación de la segunda fase del Canal de Navarra, pese a ser un compromiso “irrenunciable” del Gobierno de Chivite, sigue estancada en un lento proceso, al igual que las obras del TAV, inmersas en su propio laberinto. Además, el silencio del Gobierno foral sobre la decisión del lugar por donde se conectará el corredor ferroviario de alta velocidad navarros con la ‘Y vasca’ incomoda hasta a su propio socio de Gobierno, Geroa Bai, que al igual que UPN y el propio Gobierno Vasco prefieren la opción de Ezkio a la de Vitoria, en contra del criterio del Ministerio.

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