Hace 25 años
Dietas al preso de ETA y edil de Pamplona que solo asistió un día para su toma de posesión
El 3 de julio de 1999 Juan Mari Etxabarri, entonces preso por ser de ETA, tomó posesión como concejal de Pamplona en el grupo de la coalición Euskal Herritarrok, en la que estaba Herri Batasuna. Pese a que solo fue a ese acto, el consistorio le abonó 405.150 pesetas por dietas de asistencias durante los tres meses en los que fue concejal. No obstante, el Ayuntamiento anunció que descontaría ese dinero a EH, el grupo del edil


Actualizado el 02/07/2024 a las 08:32
José Luis Barrios no fue el único etarra que llevó en sus listas Herri Batasuna en 1999. Otro preso de ETA fue elegido concejal de Pamplona, Juan Mari Etxabarri Garro, número 4 de la lista de EH al Ayuntamiento que encabezaba Patxi Zabaleta y que obtuvo 6 ediles en las elecciones.
Estas habían tenido lugar el 13 de junio y 15 días después Etxabarri fue condenado por la Audiencia Nacional a 6 años de prisión e inhabilitación especial para cargo público por ser del comando Buru Gogor de ETA.
El 3 de julio, Etxabarri fue trasladado al pleno constituyente que se celebró en el consistorio de la capital navarra. Solo asistió a ese acto, pero siguió siendo concejal durante tres meses. En octubre, tras su renuncia, se supo que el Ayuntamiento le había abonado 405.150 pesetas (unos 2.700 euros) en dietas de asistencia por los meses de julio, agosto y septiembre (135.050 pesetas al mes).
Desde el consistorio, gobernado por UPN, argumentaron que la normativa les obligaba a pagar, pero anunciaron que descontarían en diciembre esa cantidad a Euskal Herritarrok.
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EN QUÉ GASTÓ EH EL DINERO
EH difundió una nota asegurando que el preso de ETA no había recibido personalmente ni una peseta y que ellos destinaron parte de ese dinero a “colaborar en el proyecto de Euskal Herritarrok” y el resto a la asociación de familiares de presos de ETA Senideak “para aliviar los costes que la dispersión ocasiona”.
Este grupo llamó “presos políticos” a los presos de ETA y afirmó que si Etxabarri no había ido al consistorio no era por “capricho”, sino porque se lo habían “impedido”.