Terrorismo
Este 2 de julio se cumplen 25 años del aciago día en el que el etarra Barrios fue al Parlamento de Navarra
El año anterior, en 1998, había participado en el asesinato del matrimonio Becerril, disparando en la nuca a la abogada cuando atendía arrodillada a su marido


Actualizado el 02/07/2024 a las 00:02
En este 2 de julio se cumplen 25 años de un día aciago en la historia del Parlamento navarro, cuando el etarra José Luis Barrios Martín (1973), asesino de la abogada Ascensión García Ortiz, participaba en la sesión plenaria constitutiva del Parlamento de Navarra como integrante del grupo de Euskal Herritarrok, coalición impulsada por Herri Batasuna. Había sido el número 3 en la candidatura al Legislativo que encabezaban Pernando Barrena, actual europarlamentario, y Aurkene Ortiz.
HABÍA SIDO YA CONDENADO
El año anterior, en la madrugada del 30 de enero de 1998 en Sevilla, participó en el atentado que costó la vida al concejal del PP Alberto Jiménez-Becerril y a su esposa Ascensión García, de 37 y 38 años, cuando regresaban de cenar con unos amigos. A punto de llegar a su casa, los etarras Barrios y Mikel Azurmendi les abordaron por la espalda y les dispararon. Según la sentencia, Barrios disparó en la nuca a la abogada cuando esta se había arrodillado para atender a su marido, ya herido de muerte, y pedía auxilio a gritos.
Dos meses después de ese atentado, Barrios fue detenido. El terrorista estaba en la cárcel en situación preventiva en mayo de 1999 cuando se supo que EH lo llevaba en su lista a las elecciones al Parlamento navarro que se iban a celebrar el 13 de junio.
El juicio por el asesinato de los Becerril comenzó dos días después, el 15 de junio, y el 22, Barrios fue condenado a 60 años de prisión y a la inhabilitación absoluta para ocupar un cargo público. La condena le impedía tomar posesión como parlamentario, pero este la recurrió y la sentencia quedó en suspenso.
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El 30 de junio de ese 1999, Barrios fue conducido en coche desde la prisión hasta la sede del Parlamento, que entonces estaba en la calle Arrieta, para acreditarse como parlamentario.
EL RESTO DE GRUPOS EN CONTRA
El viernes 2 de julio de 1999, tuvo lugar la sesión constitutiva del Legislativo. El hemiciclo estaba entonces junto al Palacio de Navarra, en la Avenida Carlos III.
EH había obtenido 8 escaños. Los 42 parlamentarios del resto de grupos (UPN, PSN, IU, CDN y EA-PNV) firmaron un texto en el que manifestaban su “repugnancia” por la presencia de Barrios. Muchos llevaron en su solapa pins con dos manos blancas, símbolo de rechazo al terrorismo.
Barrios solo estuvo 18 minutos en la Cámara, ya que la justicia le había permitido asistir el tiempo mínimo imprescindible para la toma de posesión.
El terrorista llevaba una camiseta que decía Pres@s vasc@s a Euskal Herria. Tenía 26 años y era el más joven de la Cámara, por lo que le correspondía estar en la llamada mesa de edad, que es la que dirige la sesión constitutiva, pero renunció. Acató la Constitución en euskera y “por imperativo legal”. Se suspendió entonces la sesión para que saliera del recinto y fuera conducido de nuevo a la cárcel. Ya no regresó al Legislativo.
El 15 de julio la Cámara le suspendió de sus derechos y deberes como miembro del Parlamento. En febrero de 2000 perdió su condición de parlamentario, cuando la Audiencia Nacional desestimó su recurso y declaró ejecutable la sentencia. No fue la única. Barrios llegó a acumular condenas por más de 200 años por participar en varios atentados.
El acuerdo que firmaron ese 2 de julio de 1999 todos los grupos menos EH
42 parlamentarios de UPN, PSN, IU, CDN y EA-PNV, es decir, todos menos los 8 de EH (donde estaba HB), firmaron el 2 de julio de 1999 este texto:
1 Mostramos nuestra repugnancia personal y nuestro malestar político por el hecho de que uno de los escaños de la Cámara esté ocupado en esta sesión por un asesino confeso y convicto, que no ha mostrado arrepentimiento ni ha pedido perdón por sus actos.
2 Lamentamos que un grupo parlamentario de esta Cámara haya incluido en sus listas y avale a dicho parlamentario, desde la seguridad de que ese no es el camino que puede conducir a la desaparición de la violencia de nuestra Comunidad ni a la superación de la división entre demócratas y violentos en la política diaria de las Instituciones.
3 Reafirmamos la convicción de que el deseado final del terrorismo y la necesaria transformación del alto el fuego de ETA en paz definitiva, en ninguna medida puede suponer impasibilidad ni insensibilidad por las víctimas del terrorismo ni por las provocaciones del entorno violento».