Monaguillos llenos de ilusión y fe
La diócesis celebró un encuentro con monaguillos de distintas parroquias de Navarra, escolares que eligen colaborar con la Iglesia


Publicado el 06/04/2024 a las 05:00
El secretariado de Pastoral Vocacional de la diócesis navarra organizó recientemente una convivencia dirigida a monaguillos de las parroquias navarras a partir de segundo de Primaria. La idea no era otra que “dinamizarla sin perder el foco de guiarles hacia Jesús”.
Juan Ganuza y Javier García tienen 8 años y esta fue su segunda convivencia como monaguillos. Ambos pertenecen al mismo colegio y cumplen con esta función desde el año pasado en la misma parroquia: Santa Engracia de Sarriguren. Juntos acordaron apuntarse a la actividad. “Lo que más nos gusta es venir con nuestros amigos y los juegos que hacemos. Tenemos muchas ganas de repetir la próxima vez”, apuntaban.
Borja De Carlos, monaguillo de la misma comunidad, tiene 10 años y empezó a acudir a las convivencias porque sus primos se lo recomendaron. “Nos explican muy bien todo, cómo tenemos que estar y qué tenemos que hacer. Mi momento favorito ha sido cuando hemos salido al seminario a jugar a fútbol”. Pero si algo tienen en común los tres pequeños es que su momento favorito de la semana son los sábados y domingos de misa. “Si tienen ese interés y esa inquietud, si les gusta echar una mano en la parroquia… deben seguir adelante, seguir rezando, seguir con la eucaristía y seguir teniendo a Jesús como referente de sus vidas”, explicó Iñigo Beunza, sacerdote encargado de la convivencia.
La catedral de Pamplona acogió a 38 monaguillos de 2º de primaria a 2º de la ESO para “promover la vocación por esa llamada, ese sueño que Dios tiene para su vida”. “Lo más importante es ir despertando la fe. Ir creciendo como cristianos y planteándose cuál es el camino al que Dios les llama”, sostiene Beunza. Para amenizarlo, hicieron uso de una historieta que da sentido a las actividades, utilizando la actualidad diocesana. “Ellos saben que ha llegado un nuevo obispo. Pues bien, resulta que se ha encontrado con que la diócesis está alborotada. Los cuatro seminaristas nos hemos encargado de dar vida “al malo”, Armando Lío, que ha revuelto todo. Los monaguillos están ayudando a poner orden en todo este caos”, aclaró Xavi Martí, seminarista.
“El juego que más me ha gustado ha sido el de la catedral. Ya vine a la anterior convivencia y les he pedido a mis padres volver”, detalló Marcelo Garisoáin, monaguillo de La Asunción Urritzola, de 12 años. A él, la primera vez se lo recomendó su tío. “Se lo dijo a mis padres y por eso vine”. Para Beunza, los progenitores tienen el papel más importante. “De poco sirve mandarles a catequesis si luego, en casa, no se educan en la fe. Hay que animarles a rezar, a tomarlo como referente de vida. La familia es la primera comunidad donde el niño crece en la fe”.
Después, les animó a ser valientes. “Deben nadar a contracorriente. Tal vez haya niños que no piensen igual. Hoy en día se encuentran con esas diferencias”.