Juicio
Policías vieron "relajado" al autor del crimen de Tafalla tras confesar
La segunda sesión del juicio acerca del crimen de Marcos Gascón en Tafalla aborda el momento en que el procesado, su hermano César, se entregó en comisaría, así como el recorrido que hizo de la casa a la sede de Policía Foral, y la inspección ocular de la vivienda


Actualizado el 20/02/2024 a las 23:23
Sobre las 6.20 horas del martes 21 de junio de 2022, la sede de la comisaría de Policía Foral de Tafalla acogía el relevo entre los agentes salientes del turno de noche y los que entraban de relevo en el de mañana. Mientras el grueso del grupo se cambiaba en el vestuario, el que quedó a cargo de la oficina vio cómo, de repente, un hombre que bebía una lata de refresco de color naranja llamaba a la puerta desde la calle. “Buenos días, ¿en qué puedo ayudarle”, le dijo. “He matado a mi hermano. He matado a mi hermano”, repitió. El agente lo sentó en el banco de la entrada y avisó al subinspector a cargo. “Lo he matado sin duda”, aseguró a los policías , a los que relató que habían discutido en el domicilio que compartían y lo había acuchillado hasta la muerte. El policía indicó que el hombre inicialmente vociferaba, pero que poco después se tranquilizó y colaboró en el relato de lo ocurrido. En el calabozo, siguió “hablando y hablando”, un comportamiento poco habitual entre los acusados de una muerte violenta. “De manera reiterativa decía que su hermano le maltrataba, le pegaba, le humillaba, y que llevaban mucho tiempo así...”, recogió el subinspector de la comisaría.
Ese estado de ánimo fue precisamente uno de los aspectos respecto a los cuales giró ayer la segunda sesión del juicio por el crimen del tafallés Marcos Gascón Zuazu, de 49 años, con su hermano César, de 46, como acusado. La Fiscalía pide asesinato y 21 años de prisión, mientras que la defensa solicita la absolución porque asegura que padece un trastorno mental y un miedo insuperable, por lo que estima que el cumplimiento de la pena debe ser en un centro psiquiátrico.
Todos los declarantes coincidieron en que el acusado no presentaba un estado de especial agitación en esos primeros minutos posteriores al crimen. “Estaba calmado, bebiéndose una lata de Fanta. No tenía marcas de violencia o sangre. Llegué a pensar si nos estaba vacilando”, relató un policía. En la misma línea, otro apuntó a lo “relajado y descansado” que parecía tras haber llevado a cabo la muerte. “Ya lo he hecho y ya está”, manifestó a un tercero. Voluntariamente, entregó las llaves de la vivienda y a su llegada, la patrulla halló el cuerpo de la víctima en un salón.
MALA RELACIÓN ENTRE ELLOS
Tanto policías como conocidos y vecinos reconocieron la conflictividad de los dos hermanos y que no mantenían una buena relación. Un testigo señaló que en el inmueble se oían discusiones, que en una ocasión se les incendió la cocina y en otra tuvieron una bronca porque su madre les había dado comida. “Uno de ellos se comió todo y al otro no le dejó nada”. Otro amigo manifestó que se peleaban con frecuencia y que llegaban a decir que “uno iba a acabar en el cementerio y otro en la cárcel”.
Sin heridas defensivas ni signos de pelea
El tour virtual por la escena del crimen que realizaron el instructor y el secretario del atestado elaborado por la Policía Foral mostró cómo el cuerpo de la víctima se encontraba tendido en el salón de la vivienda. Presentaba heridas en un ojo, en el cuello y en la zona torácica. Al menos 4 de estas últimas afectaron gravemente a órganos vitales como pulmón, corazón e hígado. “No se encontraron en el cuerpo heridas de defensa ni tampoco hallamos en el domicilio signos de que hubiera habido una pelea previa. El arma homicida, un cuchillo de cocina convencional, se encontraba al lado del cadáver”. La hipótesis que manejan es la de que recibió las puñaladas por sorpresa, “no tuvo tiempo de defenderse”. Tras matar a su hermano, el acusado se vistió y, de camino a la comisaría, como queda recogido en la cámara de un locutorio, se detuvo a comprar una lata de un refresco en una máquina expendedora. Dio negativo en el test de alcohol y drogas. Fue evaluado de algunas erosiones leves en el centro de salud.
