Javier Caamaño, un jacobeo de pro


Publicado el 30/11/2023 a las 07:49
El liderazgo es una cualidad cada vez más valorada en todo tipo de organizaciones. Si éstas, además, lo son de voluntarios y sin ánimo de lucro, el liderazgo se convierte en un elemento crucial para el éxito de las mismas. Este ha sido el caso de Los Amigos del Camino de Santiago. Centro de Estudios Jacobeos de Estella-Lizarra, la primera asociación jacobea de España, nacida en 1962. La personalidad de los tres presidentes ya fallecidos está fuera de toda duda: Francisco Beruete (1962-1993), el hombre que abrió todas las puertas; Antonio Roa (1993-1999), el peregrino convertido en presidente; y el último en dejarnos, Javier Caamaño (1999-2020), el ingeniero políglota que lo anduvo todo.
Javier Caamaño nació en Estella en 1939. Vinculado desde muy pronto a la Asociación, se licenció en Ciencias Empresariales, cursó varios másteres y se doctoró como Ingeniero Industrial. Compaginó su trabajo profesional de consultor de empresas con la labor académica en la Universidad del País Vasco, hasta que en 1994 se incorporó al claustro de la misma, accediendo a catedrático de Proyectos de Ingeniería en 1998. Desde su casamiento con Mariasun Erdozáin en 1986, Javier Caamaño viajó todas las semanas al volante de su coche hasta Vitoria, allí cogía el autobús que lo trasladaba a Bilbao, impartía sus clases y, acabada su tarea docente, volvía a Estella. Jubilado en 2009, su despedida su efectuó en su ciudad natal, en presencia de su familia y amigos, y sus colegas catedráticos de Bilbao, Zaragoza, Lille y Dormunt, entre otros. “Le debíamos una visita en deferencia a los muchos años que él ha venido hasta Bilbao”, señaló su colega de la UPV, que resumió su legado en dos frases para el recuerdo: su tarea de puente entre la vieja universidad y la nueva, y su apuesta por una universidad moderna, activa y europea.
Pero junto a la tarea profesional, justo es destacar otras tres facetas de su personalidad: su amor por la familia, concretada fundamentalmente en su mujer y su hija Iratxe; su vinculación a la ciudad -lucía con orgullo su condición de jacobeo y estellés en la procesión de fiestas en honor a la Virgen del Puy y San Andrés, junto con sus compañeros de junta- y su apoyo a todo tipo de iniciativas, que la ciudad le devolvió con su nombramiento como Estellés del Año en 2011; y su entrega al Camino de Santiago, aceptando ser presidente de la Asociación de Estella en 1999, tras la muerte de Antonio Roa, permaneciendo al frente nada menos que 21 años, hasta 2020, preparando con tiempo y buen tino la sucesión en la persona de Maxi Ruiz de Larramendi, estrecho colaborador suyo durante todo su mandato.
Y esta etapa de Caamaño al frente de la Asociación no fue precisamente infecunda. En el año 2000 a la programación anual de actividades se sumaron las Jornadas sobre el Camino de Santiago, que este año han cumplido su edición número 23. Al año siguiente se iniciaron las Jornadas de Patrimonio, ya convertidas en un clásico. En 2002 se procedió a la renovación de estatutos y a la puesta en marcha de la revista Ruta Jacobea, que con nuevo formato y carácter anual sigue publicándose hasta hoy. Esta tarea no pasó desapercibida ni en el exterior ni en casa. En 2002, la Asociación recibió el premio Elías Valiña concedido por la Xunta de Galicia, y en 2004, la Cruz de Carlos III el Noble entregada por el Gobierno de Navarra. Pero el gran reconocimiento estaba por llegar. Coincidiendo con el cincuentenario de la Asociación de Estella, que tuvo lugar en 2012, el 3 de diciembre de 2011, las Asociaciones navarras del Camino de Santiago recibieron la Medalla de Oro de Navarra, el máximo galardón de nuestra Comunidad. Fue Javier Caamaño quien recogió dicha medalla, que todavía hoy preside la modesta sala de reuniones de nuestra Asociación. Las palabras de la Presidenta del Gobierno en el acto fueron las siguientes: “Las Asociaciones han sido el factor decisivo en la recuperación del Camino, responsables directos de la eclosión de religiosidad y de cultura que vive hoy (…), por delante de las administraciones públicas y de las propias diócesis (…), siendo un agente indispensable en el desarrollo social, espiritual y vital de la peregrinación”. A ello se dedicó con ahínco Javier Caamaño durante su presidencia, que compaginó con ocho itinerarios completos a Santiago, además de otros muchos parciales.
Jacobeo ejerciente y creyente, estoy seguro que, de la mano del apóstol Santiago, habrá escuchado complacido las palabras de Jesús en el evangelio, leídas el pasado domingo, último del año litúrgico: “Venid vosotros, benditos de mi Padre (…); porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis”. El hospital de peregrinos de Estella, los muchos peregrinos atendidos a lo largo de los años, los asociados y todo el mundo jacobeo fuimos testigos de su entrega, su buen hacer, su probidad y su buen trato.
Descanse en paz. Goian Bego
Buen Camino. Bide On
*Román Felones Morrás es vicepresidente de la Asociación