Administración foral

El 60% de las 1.549 jefaturas del Gobierno están adjudicadas ‘a dedo’

Seis años después, el plan para elegir a estos cargos mediante el mérito y la capacidad ha caído al rincón del olvido

Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral, desde la Avenida Carlos III.
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Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral, desde la Avenida Carlos III
Palacio de Navarra, sede del Gobierno foral, desde la Avenida Carlos III.

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Iñigo Salvoch

Publicado el 16/10/2023 a las 05:00

La designación ‘a dedo’ sigue siendo hoy la práctica habitual en el Gobierno de Navarra para el nombramiento de cientos de jefaturas intermedias burlando con ello los principios constitucionales de mérito y capacidad. En concreto, de 1.549 jefaturas existentes en la Administración foral y sus organismos autónomos (jefaturas de servicio, sección, negociado y unidad) 947 siguen en situación de interinidad, es decir, no han pasado por un concurso de méritos (datos de 31 de marzo de 2023). La situación no ha mejorado en los últimos meses pues, según fuentes sindicales, “los nombramientos discrecionales son continuos”.

Han pasado ya seis años desde que María José Beaumont, la que fuera consejera de Función Pública a propuesta de EH Bildu en el Gobierno de Barkos, urdiera un plan para implantar los concursos de méritos en el acceso a las jefaturas. Incluso se fijó el objetivo de que las 716 jefaturas de la Administración Núcleo (todos los servicios menos Salud y Educación) pasaran por un concurso de méritos antes de 2019. Sin embargo, la realidad es que a día de hoy 513 jefaturas siguen adjudicadas ‘a dedo’ en dicho ámbito. Parecida situación se vive en Salud, donde 357 de sus 585 jefaturas siguen en situación de interinidad y en Educación, donde 67 de las 98 jefaturas tampoco han pasado por un concurso de méritos.

Y es que tras una primera fase de concursos que se celebró sin excesivo éxito hace ahora seis años, la fórmula cayó en desuso imponiéndose de nuevo los nombramientos discrecionales.

NO DESPERTÓ MUCHO INTERÉS

Así, el Gobierno de Navarra sigue usando hoy el dedo para las jefaturas de su plantilla, como no ha dejado de hacer ninguno de los Ejecutivos anteriores. Y todos, de acuerdo al Estatuto de Personal de la Función Pública, podían haber recurrido al mérito y capacidad para su provisión.

También es cierto que los concursos de méritos puestos en marcha en 2018 no suscitaron excesivo interés entre la plantilla. Así, en 160 de las 331 jefaturas que salieron a concurso no hubo competencia por no haber más que un candidato, que en la mayoría de los casos coincidía con quien ya ocupaba la jefatura ‘a dedo’. Al final, 67 convocatorias quedaron desiertas. Posiblemente los candidatos se dieron cuenta de que podían seguir ocupando su jefatura interinamente sin necesidad de presentar un plan de actuación y de defenderlo ante su plantilla como exigía el concurso.

Por otra parte, los concursos no estuvieron exentos de polémica. Para la mayoría de los sindicatos los requisitos estaban pensados para que quienes ocupaban la plaza se quedaran con ella. “Las convocatorias tienen nombre y apellidos” se quejaban.

Jefaturas ocupadas sin concurso de méritos en el Gobierno de Navarra
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Jefaturas ocupadas sin concurso de méritos en el Gobierno de Navarra
Jefaturas ocupadas sin concurso de méritos en el Gobierno de Navarra

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LA REVISIÓN DE JEFATURAS YA NO ESTÁ EN EL PROGRAMA

Con una plantilla de casi 30.000 personas y más de 1.500 jefaturas, los sindicatos del Gobierno de Navarra han insistido en numerosas ocasiones en la necesidad de realizar un mapa de jefaturas de la Administración foral en el que se pueda determinar cuáles de ellas no tienen justificación.

El sindicato LAB, mayoritario en el Gobierno de Navarra afirmó en 2021 que 492 de las 763 jefaturas de sección y de negociado existentes en la Administración Núcleo carecían de justificación, muchas de ellas por carecer de personal a su mando o de un negociado dependiente de dicha jefatura.

El Gobierno cuatripartito de Barkos incluyó en su programa la revisión de jefaturas y direcciones existentes, para que no hubiera ninguna que no respondiera “a razones justificadas o careciera de personal a su cargo”. También incluyó el objetivo de designarlas en base al “mérito y capacidad”. Los objetivos desaparecieron en los acuerdos programáticos de 2019 y 2023.

CONCURSOS EN LOS QUE LAS PLANTILLAS ASISTíAN A LAS PRESENTACIONES DE SUS JEFES

En la práctica de designar jefaturas ‘a dedo’ ha dado igual el color del partido que gobernase porque todos se han pasado por el forro los principios básicos de mérito y capacidad. Parecía que algo iba a cambiar en 2017. Solo parecía. María José Beaumont, la consejera de Función Pública e Interior propuesta desde EH Bildu para el Gobierno de Uxue Barkos, presentó un plan para establecer los nuevos concursos de méritos que debían regir la provisión de jefaturas. Lo hizo impelida por el acuerdo programático del cuatripartito, que se había fijado esa tarea ante las muchas críticas de ELA y LAB frente al “enchufismo” y la irracionalidad del mapa de jefaturas de la Administración foral, donde denunciaban la existencia de centenares de jefaturas “superfluas”. 

Beaumont, además de diseñar el nuevo proceso de provisión de jefaturas, se impuso un ambicioso objetivo: antes de acabar la legislatura 2015-2019, las 716 jefaturas de la Administración Núcleo designadas ‘a dedo’ se someterían a un concurso de méritos. No contaba las de Educación y Salud. Aún así, cientos de jefes del Gobierno de Navarra iban a tener que concursar para conservar su puesto. Al final, apenas fueron una tercera parte y hoy 513 jefaturas de Administración Núcleo siguen adjudicadas ‘a dedo’.

Propuesta de concurso de méritos para la provisión de jefaturas
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Propuesta de concurso de méritos para la provisión de jefaturas
Propuesta de concurso de méritos para la provisión de jefaturas

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UNAS BASES DE CONCURSO QUE NO GUSTARON A NADIE

Pero el plan de Beaumont se torció desde sus inicios. Su aprobación se dilató tanto que al nuevo Ejecutivo de Barkos le dio tiempo a nombrar centenares de jefaturas ‘a dedo’, lo que sindicatos como CC OO, Afapna y UGT interpretaron como un intento de “colocar a los suyos” antes de que se convocaran los concursos. Se presuponía que quien estuviera ocupando la jefatura de modo interino iba a partir con ventaja en el concurso de méritos. Incluso LAB planteó un recurso al TSJN por considerar que los requisitos de los concursos eran “arbitrarios” y que las jefaturas tenían “nombre y apellido”. Por si fuera poco, el Gobierno planteó que el personal de las plantillas pudiera puntuar las presentaciones de los planes de actuación de los candidatos a ser jefes, algo que el Consejo de Navarra advirtió que era de dudosa legalidad. Al final se decidió que el personal pudiera asistir a las presentaciones de los candidatos y hacer preguntas, pero en vez de puntuar se les dejaba la posibilidad de emitir un informe que se elevaría al tribunal calificador. Al final el decreto se aprobó y llegó a ser utilizado. Una mera ilusión. El tradicional ‘dedazo’ sigue mandando hoy.

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