La historia de dos hermanos navarros que han padecido cáncer

"Los padres deben saber que van a necesitar una recuperación propia", apunta Olaia Juárez, madre de Oier y Udane Murillo, dos niños afectados de cáncer

Olaia Juárez con sus dos hijos, Oier y Udane Murillo
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Olaia Juárez con sus dos hijos, Oier y Udane Murillo
Olaia Juárez con sus dos hijos, Oier y Udane Murillo

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María José Echeverría

Publicado el 07/09/2023 a las 07:35

Sobre cómo encajar malas noticias, luchar y seguir adelante sabe casi todo Olaia Juárez Goñi. Pamplonesa, de 41 años y vecina de Berriozar, tiene dos hijos, Oier Murillo, de 15 años, y Udane Murillo, de 6. Ambos han padecido cáncer.

“Cuando Oier tenía dos años fue diagnosticado de tumor de Wilms bilateral (renal). Pasó todo el proceso y salió bien. Otra cosa son los efectos secundarios pero tiene una calidad de vida muy buena”, explica Juárez. “Fue muy duro. Éramos muy jóvenes”. Afortunadamente se recuperó. Entonces llegó la pequeña de la casa, Udane. “En 2019, con tres años, tuvimos la mala suerte de que le diagnosticaron el mismo tipo de tumor. En su día le hicieron pruebas genéticas a Oier y, en principio, no salió nada. Pero evidentemente alguna carga tiene que haber porque es demasiada casualidad”, apunta. En el caso de la pequeña Udane, cuando todo parecía que había terminado tuvo una recaída. “Se le reprodujo en el diafragma. Esta última etapa ha sido la más dura”, asegura.

Juárez afirma que ha recibido la noticia bomba del cáncer tres veces. “Es muy duro. Me he pegado mucho tiempo en el hospital”. Sin embargo, añade que lo peor ha sido tener que despedir al hijo de una amiga, acompañarles en el duelo. “Haces una amistad muy fuerte y no crees que pueda pasar algo así. Lo piensas pero, a la vez, no lo piensas”.

Madre e hijo destacan la importancia de recibir ayuda y agradecen el apoyo de ADANO en su proceso. Y es que Olaia reconoce que los años vividos le están pasando factura. “Cuando tienes que cuidar, estás al cien por cien y dejas de lado el autocuidado. Hay que hacerlo. Cada persona es diferente pero la prevención es muy importante.Hay que buscar espacios y tiempo para el autocuidado”, aconseja. “La prioridad son los peques y los problemas para uno, el bajón, llega cuando todo parece que acaba”. Por eso, aún no se ha podido incorporar a su trabajo. “Los padres deben ser conscientes de que van a necesitar una recuperación propia, incluso con terapia. No pasa nada”. Y eso que en su caso la enfermedad convirtió a la familia en una piña. “No siempre sucede. Estas cosas o te rompen o te unen”.

Oier, por su parte, ha sido consciente del proceso de su hermana y desde su corta edad habla también de la dureza de esta experiencia. “Revivía todo. Pero, al final, todo acaba. Bien o mal, pero acaba”, afirma con madurez. “Haces tu vida pero pendiente de tu hermana, de las visitas al hospital. Y eso hace que te sientas bien”.

Aimar Miguel junto a su madre, Miren Ardanaz Ulibarri
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Aimar Miguel junto a su madre, Miren Ardanaz UlibarriJESÚS CASO
Aimar Miguel junto a su madre, Miren Ardanaz Ulibarri

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Miren Ardanaz: "El cáncer es un mundo y toda la ayuda que se recibe viene bien"

Miren Ardanaz Ulibarri, 47 años y de Pamplona, tiene dos hijos. Aimar Miguel, de 11 años, y Nahia, de 13. En su caso, la enfermedad de Aimar coincidió con el confinamiento por covid-19. “En marzo se cerró todo y en abril empezó a sentirse raro. Que si era covid, que si no. Al final, en urgencias le hicieron una analítica y vieron que había algo más”. Si la mayor parte de las personas estaban descolocadas por la situación general en su caso fue doble.

“La noticia es un shock. Pensaba que ingresamos para bajar la fiebre y a casa. Y llegó todo lo demás”. Con todo, el diagnóstico de leucemia mieloide aguda fue rápido y en una semana estaba recibiendo la quimioterapia. “Tienen fases y, al final, no piensas. Cuando estaba mal, le abrazaba para quedarme con esa sensación”. Sin embargo, los niños dan la vuelta con rapidez. “En el momento en que están bien saltan, dan vueltas... Funcionas según les ves. Y piensas que ha pasado un día más. Hay que sumar día tras día, hora tras hora, porque cuando están mal os en la UCI no piensas. Hay que vivir el momento”.

Miren Ardanaz reconoce que ayuda la prestación que cubre la mayor parte de la jornada laboral ya que facilita estar en el hospital o cuando están en casa en tratamiento. También tuvo apoyo escolar, además de toda la ayuda que proporciona ADANO. “La relación entre las familias es muy buena. Cada uno aporta cosas que le han servido y recoges un poco de todos”. El cáncer es un mundo y toda la ayuda se agradece porque también hay otros hijos y hay que prestarles atención. “Todo suma”.

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