Negociaciones de Gobierno

Doce horas frenéticas para salvar la investidura de Chivite

Geroa Bai presentó una última contraoferta a los socialistas y a Contigo Zurekin para sellar finalmente el pacto definitivo

Llegada de la delegación de Geroa Bai al Parlamento de Navarra
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Llegada de la delegación de Geroa Bai al Parlamento de Navarra
Llegada de la delegación de Geroa Bai al Parlamento de Navarra

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Iñigo Salvoch

Actualizado el 08/08/2023 a las 08:27

El acuerdo terminó de fraguarse poco antes de las 10 de la noche cuando ya la oscuridad se había hecho dueña de las calles, pero costó sudor y lágrimas. Para algunos, el día había comenzado muy temprano. La sede de Geroa Bai, en la calle Alhóndiga de Pamplona, acogió a las diez de la mañana un primer encuentro de los dos socios que componen la coalición: Socialverdes (el partido que lidera Uxue Barkos) y PNV.

Los de Barkos llegaron ya a las nueve de la mañana, mientras que los peneuvistas María Solana, Unai Hualde y Mikel Irujo lo hicieron una hora después, justo para el inicio de la reunión. El encuentro sirvió para poner en común lo debatido durante el viernes pasado en sus respectivos órganos de Gobierno y asambleas. Socialverdes y PNV intercambiaron sus distintos puntos de vista y también sus diferencias respecto a la negociación y la cuota de poder que ha de tener cada uno de los socios de Geroa en el futuro Gobierno de Chivite.

De esa reunión, que terminó poco antes de la una de la tarde, salió un documento con la lista de asuntos y flecos que debían negociarse con PSN y Contigo Zurekin antes de dar el sí definitivo a la investidura de Chivite. Flecos que tenían que ver con el propio reparto de los cargos y competencias dentro del Gobierno, así como con el acuerdo programático. Geroa Bai quiere que no queden muchos cabos sin atar y que se articulen mecanismos para sancionar posibles incumplimientos del mismo.

A las cinco de la tarde estaba convocada la reunión a tres bandas entre los actuales socios del Gobierno en funciones. Pocos minutos antes confluyeron las tres delegaciones a la puerta del Parlamento, donde se dio la que iba a ser una última oportunidad a las negociaciones. El ambiente llegaba un tanto enrarecido tras semanas de agrios desencuentros. Los rostros eran serios y ninguno de los negociadores se detuvo a hacer declaraciones ante los medios de comunicación.

Por parte del PSN acudieron Ramón Alzórriz, brazo negociador de María Chivite en este proceso, y los parlamentarios Ainhoa Unzu y Jorge Aguirre. La delegación de Contigo Zurekin contó con la presencia de su líder, Begoña Alfaro, Carlos Guzman (IU) e Iñigo Rudi (Batzarre). La representación más nutrida fue la de Geroa Bai, que contó con la presencia de Uxue Barkos, que llegó apoyada en muletas por su lesión en un pie, además de los negociadores habituales, María Solana y Pablo Azcona. También estuvo presente el presidente del Parlamento, Unai Hualde, y la parlamentaria Blanca Regúlez.

Aunque se negociaba un acuerdo para su investidura, la candidata María Chivite no hizo acto de presencia para disgusto de Geroa Bai. Contigo Zurekin, acudió con el acuerdo para gestionar Vivienda y Juventud debajo del brazo, por lo que solo faltaba convencer a los nacionalistas para reeditar un nuevo Gobierno “progresista” a tres.

ENCERRADOS HASTA SALIR CON UN ACUERDO

Los representantes de Geroa Bai facilitaron una lista con sus peticiones a los otros dos grupos, que solicitaron un primer receso para leer y debatirlas en privado. A las seis y media de la tarde volvían a encontrarse las delegaciones en una sala de la segunda planta del Parlamento. Pero la tarde ya se preveía larga y alguno de los negociadores dejaba caer que iba a ser necesario encargar algunas pizzas.

En todo caso, en el ánimo de todos estaba ya el de poner fin a la eterna negociación del verano esa misma tarde o noche para agilizar la investidura de Chivite. A las ocho de la tarde se produjo un nuevo receso y las negociaciones se retomaron en torno a las nueve, hasta su conclusión una hora más tarde.

Tras la ronda de consultas del presidente del Parlamento, Unai Hualde, que podría celebrarse hoy mismo, este deberá convocar un pleno de investidura con tres días de antelación. En el caso de que se convocara para el viernes, si Chivite no lograra la mayoría absoluta (porque EH Bildu se abstuviera), sería necesario una nueva sesión 24 horas después, lo que llevaría a la investidura definitiva por mayoría simple en la tarde del sábado.

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