María Jiménez: "El objetivo es que las víctimas formen parte de la memoria"
María Jiménez presentó este jueves en Pamplona su nueva obra, 'El tiempo del testimonio. Las víctimas y el relato de ETA', donde reivindicó la memoria


Publicado el 30/06/2023 a las 06:00
“El reto es urgente: tenemos que hacer algo ya. Hay que contar qué fue el terrorismo, y eso implica el relato de las víctimas. Tienen que formar parte de la memoria”. Así concluyó ayer la periodista e investigadora de la Universidad de Navarra María Jiménez la presentación de su nueva obra en Pamplona, que ha escrito a partir de su tesis doctoral.
“El tiempo del testimonio. Las víctimas y el relato de ETA” es fruto de una investigación académica y persigue establecer las bases del relato del terrorismo de ETA para deslegitimar la violencia. Jiménez reivindica que no es suficiente con relatar de forma notarial, aséptica, los hechos, sino que “no hay que quedarse en contar el terror de ETA con datos, porque caeremos en la trampa de los terroristas, que mataban símbolos, no personas”, explicó. La clave: las víctimas.
¿Una solución? Proponen incluir el relato de estas víctimas de terrorismo en los currículos educativos para “conseguir que la memoria sea sólida y duradera”, explicó Florencio Domínguez, director del Centro Memorial de las Víctimas del Terrorismo. Ya han iniciado proyectos educativos en colegios e institutos para acercar el testimonio a los alumnos a través del relato de las propias víctimas. “En una sociedad polarizada, los testimonios de las víctimas han sido capaces de cambiar ideas”, explicó Jiménez.
“En Alemania, por ejemplo, se preguntan qué ocurrió en Auschwitz. Aquí nos preguntamos quién fue Miguel Ángel Blanco. Hay víctimas que cambiaron la historia del terrorismo y el objetivo es que formen parte de la memoria”, añadió Jiménez. La autora comentó que los jóvenes de hoy en día tienen una imagen de ETA como tres encapuchados que están tras una mesa anunciando que ponen fin a su actividad armada. Sin embargo, esto es el final de lo que fue una espiral de odio y violencia y dejó a miles de víctimas directas e indirectas. No hay que culparles por que no sepan qué es ETA; “no debemos confundir olvido con desconocimiento”, sentenció la autora. De ahí, uno de los objetivos del libro: confirmar esa intuición que tenía previamente de que los testimonios de las víctimas inciden en las ideas que la gente joven tiene sobre ETA.
Solo así se conseguirá luchar contra el olvido, “con la tentación de arrinconar esa parte de la Historia que nos molesta”, explicó Jiménez. E incide en que, precisamente, en ese olvido es donde las propias víctimas pierden. “Se les pide que sean generosas, que perdonen aun cuando nadie les ha perdido perdón”, expresó.
“ETA empleaba mucho el término conflicto, conflicto de las armas, de los presos, de la retirada de cuerpos del País Vasco..., pero ese conflicto nunca incluía a las víctimas, que eran las principales consecuencias de su conflicto”, sentenció Domínguez. Un conflicto que se puede reparar, en parte, rescatando el relato de estas víctimas e instalar en la memoria.
“Uno de los problemas que tiene la transmisión de la Historia es hacer que lo tenga como experiencia alguien que no lo ha vivido, cuando se cree que ETA son solo unas siglas y los años de plomo es un título de una novela negra”, explicó el catedrático de Historia Contemporánea, Pablo Pérez.