Un año del fuego que rodeó Legarda
Vecinos y técnicos han celebrado una jornada con motivo del aniversario del incendio que hace un año obligó a desalojar la localidad. Se recordó la tensión, se habló de prevención y más de 100 participantes degustaron una paella a la que siguieron hinchables y rancheras


Actualizado el 18/06/2023 a las 08:17
Maitane Belzunegui Azcona, de 26 años, no olvida la urgencia con la que le habló su padre el pasado 18 de junio, a primera hora de la tarde. Silvestre Belzunegui Otano, alcalde de la localidad, le pidió que saliera a la calle. “¡Se va a quemar todo!”, le gritó. Llamaban a emergencias, pero el teléfono se encontraba colapsado. “Pedíamos ayuda y no venía nadie, hasta que unos policías forales nos pidieron que saliéramos”. Ella les insistió para quedarse, pero no le dejaron. El fuego estaba a las puertas (varios frentes rodeaban prácticamente el casco urbano) y Maitane Belzunegui relataba que apenas pudo coger “4 cosas” y salir hacia Puente la Reina. En la localidad apenas quedaron una treintena de personas, devanándose los sesos para ver cómo hacer frente a la lengua de fuego que llegó a quemar dos casas (uno tuvo que ser derruida) y llegó a afectar a la iglesia de la Asunción. Silvestre Belzunegui, en su sexta legislatura al frente del consistorio local, tomó posesión a las 8 de la mañana para poder dedicarse en cuerpo y alma a la conmemoración del aniversario. “Recuerdo aquellas horas con impotencia y con mucha tristeza. Nos decían que colaborábamos con lo que tuviéramos. Fíjate, vinieron de Artazu con mangueras, sin saber que a las pocas horas iban a tener que usarlas también en sus propias calles”, contaba.
Con muchos restos de los estragos del incendio aún visibles en las calles (troncos calcinados y jardineras negras en la trasera de la iglesia o árboles pintados, a modo de escultura, en el acceso a la localidad por la vieja nacional), Legarda acogió ayer una jornada de recuerdo, prevención y hermandad, en la que participaron más de 100 personas. Como en el momento de la evacuación, las campanas de la iglesia de la Asunción volteaban con fuerza. Martín Mugueta Beorlegui, de 64 años, sujetaba la manguera, aunque en esta ocasión el chorro de agua fue eminentemente lúdico. “¡Riégame el jardín”!, bromeaban algunos vecinos.
4 INCENDIOS SIMULTÁNEOS
Previamente, con el propio Silvestre Belzunegui en la mesa, departieron con vecinos y asistentes algunos técnicos y cargos directamente involucrados en aquellos días de emergencia. José Javier Boulandier, director de Protección Civil y Emergencias; Amparo López, directora del departamento de Interior, y Pablo Muñoz, director general de Medio Ambiente, reconocieron la situación excepcional vivida durante aquellas horas “con vientos superiores a 60 km/h, un calor excepcional y 4 incendios simultáneos que se originaron entre las 12.30 y las 16 horas”.
Coincidieron en priorizar la prevención, la autoprotección y en minimizar los factores de inicio y de riesgo. “La extinción llega cuando todo esto ha fracasado”, expuso Pablo Muñoz. Boulandier incidió en que en 35 años de vida laboral en el ámbito de la Protección Civil jamás había vivido algo similar. “Había que defender personas, casas y pueblos en una situación de caos. Lo importante es que no se murió nadie en Navarra en esta catástrofe donde a las personas se las puede tragar el incendio. De repente, se llena todo de humo y no saben dónde están o de dónde viene el fuego”.
Amparo López aseguró que la respuesta de Navarra en ese momento fue reconocida como ejemplo de gestión y criticó reivindicaciones como la de tener un camión de bomberos en cada municipio. “¿Qué modelo queremos? ¿Una sociedad madura o infantilizada?”, cuestionó.