El Papa premia al archivero José Luis Sales y al maestro de capilla Aurelio Sagaseta

Sacerdotes diocesanos, recibieron este 16 de junio la medalla Pro Ecclesia Pontifice, concedida por el Papa Francisco por su labor eminente en la Iglesia

El arzobispo Francisco Pérez ha entregado los diplomas a los sacedortes navarros Aurelio Sagaseta y José Luis Sales
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El arzobispo Francisco Pérez entrega los diplomas a los sacedortes navarros Aurelio Sagaseta y José Luis Sales
El arzobispo Francisco Pérez ha entregado los diplomas a los sacedortes navarros Aurelio Sagaseta y José Luis Sales

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Diario de Navarra

Actualizado el 16/06/2023 a las 20:48

“Es la aristocracia del espíritu y del servicio”, dijo Miguel Larrambebere, vicario general de pastoral de la diócesis, de la medalla Pro Ecclesia et Pontifice que el Papa Francisco ha concedido a los sacerdotes José Luis Sales Tirapu y Aurelio Sagaseta Aríztegui. El primero ha sido archivero diocesano durante casi 40 años; el segundo, maestro de capilla de la catedral a lo largo de seis décadas largas. El arzobispo Francisco Pérez entregó ayer a ambos la distinción. “Estamos conmovidos, emocionados y también agradecidos”, subrayó el prelado en la sala habilitada junto a la capilla del Arzobispado, donde un cuarteto de la Capilla de Música interpretó ‘Artzai Ona’.

La distinción fue instituida por el papa León XIII en 1887 “a fin de premiar la fidelidad y el servicio eminente a la iglesia”. “Decía la mitología clásica que las nueve hijas de Zeus y Mnemósine, las musas, fueron las inspiradoras de las artes y el conocimiento. Clío era la musa de la historia y Euterpe la de la música. Las dos han revoloteado esta mañana por el arzobispado, pero no para afirmarse a sí mismas, sino para rendir homenaje al corazón misericordioso de Cristo y a su evangelio, a quien don José Luis y don Aurelio han reconocido presente en la historia menuda de los pueblos y parroquias y en la música”, glosó el vicario, quien antes que “desgranar un tedioso balance de fechas, títulos y fríos datos” quiso “entretejer rasgos genuinos de su trayectoria”. Recordó que tanto Sales como Sagaseta “hunden sus raíces en la Navarra rural de hace prácticamente nueve décadas”. Sales (Arlegui-Cendea de Galar, 1932) “nunca ha dejado de mirar con nostalgia a su querida Cuenca, a esa vida reposada y alimentada por la cultura vecinal y parroquial”. “Está inseparablemente unido a un trabajo cultural de magnitud, como archivero diocesano entre 1974 y 2012”. “Infatigable y con paciencia monástica”, acondicionó primero locales para contener la ingente masa documental del Archivo Diocesano de Pamplona. Trasladó la documentación a su desde actual, un corredor de dos plantas que comunica el palacio episcopal con la catedral”. Con ayuda de Isidoro Ursúa montó 2.800 metros de estanterías y examinó cada uno de los procesos, unos 90.000 expedientes de los siglos XVI al XIX, cinco millones de folios, para ponerlos al servicio de investigadores, estudiantes...El resultado se plasma en 46 volúmenes del Catálogo del Archivo”. Han colaborado con él Antonio Prada y Teresa Alzugaray.

Reconocimiento a los sacerdotes Aurelio Sagaseta y José Luis Sales./
Reconocimiento a los sacerdotes Aurelio Sagaseta y José Luis Sales./JÉSUS CASO

Sacerdote atento y diligente con todo el que cruzaba la puerta, humilde, discreto y poco amigo de los focos, estuvo arropado por archiveros e historiadores, entre otros, Juan José Martinena, Ricardo Fernández Gracia, José Luis Molins, Ana Hueso y Beatriz Marcotegui

Sagaseta (Ituren, 1935) “ha recordado más de una vez la percusión acompañada de los cencerros de los ioaldunak, el sonido del txistu o la huella dejada por los organistas de las parroquias en la educación musical”. En su trabajo “se pueden rastrear numerosos tributos a las raíces patrias, entre otros, la musicalización de la liturgia en lengua vasca o la contribución a la oficialización actual del Himno de Navarra”.

Sagaseta ganó por oposición el cargo de canónigo-maestro de Capilla de la catedral de Pamplona, “su hábitat natural”. Concluidos estudios de composición con Fernando Remacha, desde 1967 amplió formación musical en Roma y se licenció en música Sacra, Gregoriano y Musicología. Catedrático en el Conservatorio Superior de Navarra acumula un denso currículum y ha recibido, entre otros galardones, la Medalla de Oro de Pamplona, la Medalla de Oro de la Federación de Coros de Navarra, la Cruz de Carlos III del Gobierno de Navarra y el premio Orfeón Donostiarra-Universidad del País Vasco. Ha dirigido en varias ocasiones al Orfeón Pamplonés y a la Orquesta Sinfónica de Navarra. Le acompañaron ayer representantes de estas instituciones, del conservatorio, de la federación de coros, de la AGAO, Amigos de los Órganos o de Retina Navarra, a quienes agradeció especialmente el premio concedido en 2010.

Entre el archivo y la música

Aurelio Sagaseta alabó la tarea de su colega Sales “tan callada como importante e imprescidible para la historia”. Y llevó un volumen del polifonista Miguel Navarro, conservada en el archivo diocesano. “Porque aunque yo hice la edición de su ‘ópera omnia’ con motivo del VIII centenario de la Capilla de Música, tú me facilitaste los datos de su biografía que encontraste en un proceso del Archivo Diocesano del s.XVII. Y dejo constancia de que muchos datos que publiqué en el ‘Libro de los Órganos de Navarra’ proceden de procesos que has ido publicando en decenas de catálogos y fichas”, argumentó de este modo Aurelio Sagaseta en qué medida el autor renacentista Miguel Navarro une al archivero y al músico.

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