Maneras de influir
Reformas sin obras de la mano de la navarra Irene Echeverría
Conocida como @BlancoMetros en las redes sociales, muestra fotografías del antes y del después de sus reformas, además de contenido de bricolaje o manualidades


Actualizado el 11/04/2023 a las 10:08
Cuenta Irene Echeverría Cruchaga, @BlancoMetro en redes sociales, que era 2016 y el azulejo blanco “tipo metro” ocupaba la mayor parte de las fotografías de cocinas y baños en Instagram y Pinterest. Y entonces cayó de baja. “Fue cuando me paré a pensarlo: quizá si dedicase más tiempo, más cariño e hiciese una fotografía más profesional, la gente interaccionaría más con mi cuenta”. Y así nació @BlancoMetro. Después, una comunidad fiel y llegaron las colaboraciones. Siete años más tarde, esta pamplonesa comparte contenido de bricolaje, manualidades y, sobre todo, proyectos de reforma de viviendas para poner a la venta – técnica de marketing inmobiliario conocida como 'Home Staging'- con más de 70.000 seguidores.
¿Cuándo se inició en redes sociales?
Entonces vivía en Birmingham y trabajaba ahí de ingeniera. Conocí a mucha gente que, como yo, había inmigrado a Reino Unido para trabajar y vivía de alquiler en pisos temporales sin mucho dinero para adecentarlos, así que empecé a ayudar a estos amigos a hacer cosas en sus casas. Y publicaba fotos del antes y el después en mi cuenta de Instagram. Primero fue mi casa, después las de mis amigos, y de ahí pasé a las de amigos de amigos o compañeros de trabajo de amigos. Y se hizo bola. Fue ahí cuando nació BlancoMetro como cuenta de reformas y manualidades. A todo esto se sumó que en mi trabajo cada vez estaba más descontenta, con mucho estrés y con el foco puesto en retornar. En ese instante llegó el referéndum del Brexit y salió ‘yes’. Nadie de mi entorno lo esperaba, pero fue un golpe de realidad. Recuerdo que pensé: “ostras, ahora sí que no quiero vivir aquí”. Así que me volví a Pamplona.
¿Los inicios como 'Home stager' en Pamplona fueron sencillos?
La llegada a Pamplona fue un tortazo brutal. Soy una persona súper optimista y pensaba que iba a poder sacar adelante un negocio así aquí. La idea de negocio era clara: ayudar a una persona a ganar dinero con la venta de su vivienda. Transformar casas para venderlas a un precio mayor. Pero fue como predicar en el desierto porque no sabía cómo funcionaba el sector inmobiliario. Hasta que me hablaron del programa ‘Impulso Emprendedor’ de CEIN. Ellos fueron los que me ayudaron a idear un negocio y a sacar todo el potencial a mi cuenta de Instagram. Fueron seis meses de aceleración empresarial en los que aprendí un montón.
¿Cómo le acompañó su cuenta en Instagram durante todo este proceso?
Ha sido la mejor herramienta para ir dando forma a las diferentes cosas que he sacado porque me permite estar en contacto con los clientes, saber qué necesitan y lo que les interesa ver.
¿Qué busca la gente que acude a su perfil?
Sobre todo, ideas. Hay mucha gente que se ha ido de alquiler o acaba de comprarse una casa y no saben por dónde tirar, así que buscan ejemplos de casas que se parezcan a la suya para poder inspirarse. Cuanto más se parezca la vivienda que publique a su casa, mejor. Como ahora trabajo para una inmobiliaria y reformo viviendas de todo tipo, una semana puedo estar trabajando en un bajo en Sarriguren y la que viene en una casa de Iturrama con muebles viejos.
¿El bricolaje ha sido una constante en su vida?
No te creas, que luego soy súper chapucera (ríe). Pero sí, ha sido algo que he visto en casa siempre. Tanto la familia de mi padre como la de mi madre son aficionadas a la decoración. Mi tía, por ejemplo, siempre ha guardado muebles viejos con la idea de darles una segunda vida. Para ella es un hobby, porque trabaja como profesora de viola y cuando empezó no había Bricodepot ni Leroy Merlin en Pamplona, así que se iba a Francia a por los materiales. Antes, que te gustara el bricolaje era más sacrificado. Ahora tenemos Instagram, Pinterest y miles de ejemplos en tutoriales de Youtube.
¿Las redes hacen que todo parezca más sencillo?
Sí que creo que hacemos que parezca más fácil y es por eso por lo que lo convierte en contenido adictivo. Es muy cómodo estar en tu sofá y ver, en mi caso, un antes y un después de una vivienda a la venta, por ejemplo. De hecho, ayer publiqué un ‘reel’ haciendo una broma con que una cosa que parecía que tardaba tres segundos en transformarse y a mí me había llevado días y días de trabajo.
Lo mejor de las redes sociales y lo peor o más difícil de gestionar.
Lo mejor es poder compartir y hacer amigos. Y lo peor, para mí, la dependencia. Y la ansiedad que sientes porque crees que debes estar todo el rato publicando contenido. Cuanto más contenido, más interacción. Y más colaboraciones. Recuerdo que cuando estuve en Impulso Emprendedor de CEIN pasé de 2.000 a 30.000 seguidores en seis meses. El año siguiente, durante todo 2018, me paralicé. Fue el famoso cambio del algoritmo. Me obsesioné muchísimo. Soñaba con cosas que podía publicar en Instagram.
Llegó la pandemia y se animó a lanzar su propia academia de 'Home Staging'...
A inicios de 2020 viví un pico de trabajo offline y mi negocio se sustentaba en el Home Staging. Las colaboraciones que conseguía por las redes sociales eran algo residual. De repente llegó el covid y tuve que dejar de trabajar. Y tenía un préstamo que pagar. Así que dije, mira, sé que hay mucha gente que quiere dedicarse a esto porque lo escriben en comentarios, y no saben por dónde empezar, así que voy a hacer un curso. Fue un bombazo. Lancé un PDF de pago. Con lo que recaudé conseguí abrir una academia online de Home Staging súper completa en la que invito a otros profesionales para que compartan en ella sus conocimientos.
¿Las redes han ayudado a visibilizar a la mujer manitas del hogar?
Sí, si buscas gente que hace tutoriales en español de bricolaje, la mayoría son mujeres. También creo que es porque somos más dadas a compartir, pero sí yo creo que ha ayudado. Si tú vas a coger un taladro y no has visto a ninguna mujer hacerlo, quizá no te atrevas. Igual que si un hombre solo ve a hombres usando el taladro te va a decir que lo hace él. Poco a poco se va allanando el camino.
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